Qué son los ordenadores tipo DIN-Rail y cómo se integran en la automatización industrial

Última actualización: enero 7, 2026
Autor: Isaac
  • Los ordenadores tipo DIN-Rail combinan la estandarización mecánica del carril DIN con plataformas de hardware modulares para automatización, edge computing y control industrial.
  • La modularidad de los IPC de carril DIN permite escalar fácilmente prestaciones (E/S, comunicaciones, IA, GPU, 5G, Wi‑Fi, TSN) sin rediseñar el cuadro eléctrico ni sustituir todo el sistema.
  • Los diferentes perfiles de carril (TS35, TS15, C y G), materiales y métodos de montaje se regulan por normas como IEC/EN 60715, lo que asegura compatibilidad entre fabricantes.
  • El ecosistema de carril DIN abarca desde PC industriales, PLC, medidores inteligentes y protecciones hasta accesorios de fijación y marcado, convirtiéndose en la columna vertebral de la automatización moderna.

din-rail

En el entorno industrial actual, marcado por la automatización avanzada, el edge computing y el análisis de datos en tiempo real, los ordenadores industriales se han convertido en el auténtico cerebro de las instalaciones. Cada vez que se habla de digitalizar una planta, modernizar un cuadro eléctrico o integrar sistemas de control complejos, tarde o temprano aparece el carril DIN encima de la mesa.

En los últimos años, y de forma especialmente clara de cara a 2025, se está consolidando un cambio de paradigma hacia ordenadores industriales modulares montados en carril DIN. Esta combinación de formato físico estandarizado y arquitectura por módulos está marcando un nuevo estándar de facto: equipos compactos, robustos, fáciles de montar, ampliar y mantener, que encajan como un puzzle con PLC, relés, medidores, fuentes de alimentación y todo el ecosistema de automatización.

Qué es un ordenador industrial de carril DIN y qué significa que sea modular

Cuando hablamos de un ordenador tipo DIN-Rail, nos referimos a un PC industrial diseñado específicamente para fijarse sobre un carril DIN normalizado, del tipo que encontramos en armarios de control, cuadros eléctricos o bastidores de automatización. El carril más habitual es el de 35 mm de ancho (TS35 o TH35), definido por normas como IEC/EN 60715, que asegura que cualquier dispositivo compatible pueda montarse sin inventos raros.

Un PC DIN-Rail suele ser un equipo fanless (sin ventilador), compacto y reforzado, pensado para funcionar 24/7 en condiciones difíciles de temperatura, vibración o polvo. Marcas como Advantech, Cincoze, Beckhoff, Nexcom o Kontron apuestan por este formato porque encaja como un guante dentro de armarios industriales, justo al lado de PLC, módulos de E/S, relés o medidores de energía.

La modularidad, en este contexto, implica que la plataforma del PC no es un “bloque cerrado”, sino un conjunto de módulos intercambiables o ampliables: tarjetas de E/S, expansiones de comunicación, almacenamiento, aceleradores de IA, etc. El equipo base hace de núcleo, y a partir de ahí se añaden o sustituyen piezas según las necesidades del proyecto.

En la práctica, un IPC modular de carril DIN permite cosas como añadir una GPU para visión artificial, instalar un módem 5G o ampliar puertos serie sin cambiar el PC entero. Para un integrador o un OEM esto es oro: un solo modelo puede cubrir muchas variantes de máquina o instalación, simplemente cambiando módulos.

pc industrial modular en carril din

El carril DIN: la base física de los ordenadores tipo DIN-Rail

El carril DIN es, en esencia, una regleta metálica estandarizada que sirve de soporte mecánico para componentes eléctricos y de automatización. Su uso está tan extendido que, si abres prácticamente cualquier cuadro de distribución o armario de control moderno, verás varias hileras de estos raíles con disyuntores, bloques de terminales, PLC y, cada vez más, PC industriales.

El término DIN viene del Deutsches Institut für Normung (Instituto Alemán de Normalización), organismo que impulsó las primeras normas para estos perfiles a mediados del siglo XX. Aquello que nació como una solución alemana para poner orden en paneles eléctricos caóticos terminó convirtiéndose en un estándar global, adoptado por organizaciones como IEC, ISO o NEMA.

Hoy en día se utilizan varios tipos de carril, siendo el más famoso el perfil “sombrero de copa” TS35 de 35 mm de ancho. Existen también versiones miniatura TS15 (15 mm), raíles de sección C y perfiles de tipo G, pensados para necesidades concretas como cargas pesadas o espacios muy reducidos.

Más allá de la forma, el gran valor del carril DIN es la interoperabilidad que aporta entre dispositivos de diferentes fabricantes. Un disyuntor, un módulo de E/S, un medidor inteligente o un ordenador industrial diseñados para TS35 pueden compartir el mismo raíl sin adaptadores especiales, siempre que respeten la norma IEC/EN 60715 en dimensiones y tolerancias.

Historia y evolución de los rieles DIN: de la porcelana a la columna vertebral de la automatización

La historia del carril DIN arranca en la Alemania de finales de los años 20, cuando compañías eléctricas como RWE necesitaban una forma más ordenada de montar dispositivos en paneles. En aquellas primeras instalaciones se usaban soportes de porcelana, frágiles y poco prácticos para sistemas cada vez más complejos.

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En la década de 1950 se dio el salto a perfiles metálicos de acero laminado en frío, mucho más resistentes y adecuados para entornos industriales. Para evitar la corrosión se popularizaron recubrimientos como el galvanizado o el cromado, que hoy siguen siendo habituales en carriles de acero al carbono.

Paralelamente, organismos internacionales como IEC e ISO trabajaron en la estandarización de medidas, tolerancias y capacidad de carga. De ese esfuerzo surgieron normas que con el tiempo se consolidaron en referencias como EN 60715, base de la compatibilidad actual entre carriles y dispositivos de todo el mundo.

Con el paso de los años aparecieron nuevos perfiles y tamaños: el clásico TS35 en versiones de 7,5 y 15 mm de profundidad, raíles de sección C para equipos pesados, perfiles G pensados para entornos con mucha vibración, y versiones miniatura de 15 mm para aplicaciones compactas de telecomunicaciones o electrónica.

Hoy, esta evolución ha desembocado en un ecosistema maduro donde el carril DIN es la infraestructura mecánica común tanto para elementos clásicos (disyuntores, relés, terminales) como para tecnologías avanzadas (PC industriales para edge computing, gateways IoT, medidores inteligentes con Wi‑Fi, etc.).

Tipos de carril DIN y perfiles más utilizados

Para entender bien dónde encaja un ordenador tipo DIN-Rail conviene repasar los perfiles de carril más habituales y sus usos típicos. No todos los raíles sirven para lo mismo y, en ciertos proyectos, la elección puede marcar la diferencia.

El gran protagonista es el carril “sombrero de copa” TS35 / TH35, con 35 mm de ancho y un perfil en forma de sombrero u “Omega”. Es el estándar de facto en cuadros eléctricos residenciales, comerciales e industriales. Se fabrica normalmente en dos profundidades: 35×7,5 mm para la mayoría de dispositivos y 35×15 mm cuando se montan equipos más voluminosos o sometidos a vibraciones importantes.

Por debajo, en tamaño, tenemos el mini carril de 15 mm (TS15), muy usado en cajas compactas, equipos de telecomunicaciones o pequeños sistemas de automatización donde cada milímetro cuenta. Su altura ronda los 5,5 mm, lo que permite aprovechar al máximo el espacio en recintos reducidos.

Además existen los carriles de sección C (TS32), más antiguos pero todavía presentes en instalaciones heredadas o equipos especializados. Su perfil les da buena rigidez para soportar transformadores, fuentes de alimentación o componentes pesados; en muchas ocasiones requieren adaptadores para montar dispositivos modernos.

Por último, los perfiles de tipo G, también en torno a 32 mm de ancho, se distinguen por un canal profundo en forma de G o J que ayuda a fijar mejor los dispositivos frente a golpes y vibraciones. Se encuentran en aplicaciones de servicio pesado, como paneles marinos, ferroviarios o de fabricación con altas exigencias mecánicas.

tipos de carril din y pc industrial

Materiales, fabricación y capacidad de carga del carril DIN

La mayoría de los carriles DIN se fabrican en acero laminado en frío recubierto con zinc, un equilibrio muy interesante entre resistencia mecánica, protección frente a la corrosión y coste contenido. El proceso de laminación en frío ofrece un acabado liso y dimensiones precisas, algo imprescindible para que todos los dispositivos encajen sin holguras ni tensiones.

En entornos especialmente agresivos, como industrias alimentarias, químicas o instalaciones marinas, es habitual usar raíles de acero inoxidable (por ejemplo, AISI 304), con una resistencia a la oxidación muy superior. Para aplicaciones donde el peso es crítico —sistemas móviles, transporte, aeroespacial— se recurre con frecuencia a carriles de aluminio, considerablemente más ligeros y con una capa natural de óxido que les da buena protección.

Los métodos de fabricación más habituales son el estampado y el conformado de chapa (en el caso del acero) y la extrusión (muy común en aluminio). Todo ello bajo sistemas de calidad tipo EN ISO 9001, con tolerancias típicas de ±0,2 mm que garantizan la compatibilidad entre fabricantes y modelos.

En cuanto a la resistencia, un carril TS35 estándar puede llegar a soportar del orden de 50 kg por metro en carga estática, reduciéndose a unos 30 kg/m cuando hay vibraciones o esfuerzos dinámicos, de acuerdo con criterios de EN 60715. Esto es clave al dimensionar carriles que vayan a alojar PC industriales, grandes fuentes de alimentación, arrancadores de motor o transformadores.

Además del material, conviene tener en cuenta si el raíl es sólido (sin perforar) o ranurado. Los sólidos ofrecen mayor rigidez y se prefieren en entornos con vibración; los ranurados o perforados facilitan el montaje con tornillos, la gestión de cableado y la adaptación a diferentes placas traseras.

Por qué el carril DIN es mucho más que un simple soporte

Mucha gente ve el carril DIN como “un trozo de metal donde colgar cosas”, pero en realidad es un elemento clave para la organización, estandarización y seguridad de una instalación. Su diseño modular permite distribuir el espacio del panel de forma racional, dejando pasillos de cableado, zonas de potencia, áreas de control, etc.

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Gracias a la normalización de anchos —por ejemplo, los 18 mm típicos de un módulo de disyuntor en carril TS35—, los diseñadores de cuadros pueden planificar la densidad de componentes y las reservas de espacio con bastante precisión. Esto simplifica tanto el diseño CAD inicial como futuras ampliaciones o reconfiguraciones.

Además, el montaje a presión con clips de resorte hace que la instalación, sustitución y reubicación de dispositivos sea mucho más rápida que el atornillado individual sobre chapa. Para mantenimiento y modernizaciones es una diferencia enorme: se pueden sustituir relés, PLC, fuentes o incluso ordenadores DIN-Rail completos sin desmontar medio armario.

Otro aspecto importante es la seguridad. Un carril bien anclado y, cuando procede, correctamente unido a tierra, reduce el riesgo de componentes sueltos, cortocircuitos y contactos accidentales. Sumado a tapas, separadores y elementos de marcado adecuados, se consigue un entorno de trabajo más seguro y fácil de inspeccionar.

Todo esto se traduce en un ahorro combinado de tiempo de instalación, coste de materiales personalizados y horas de servicio, de ahí que el carril DIN se haya consolidado como la base de prácticamente todos los sistemas de distribución y control modernos.

Ventajas específicas de los ordenadores tipo DIN-Rail

Cuando combinamos la estandarización mecánica del carril DIN con la potencia de un PC industrial, aparecen una serie de ventajas muy claras frente a otros formatos de ordenador (barebone de sobremesa, rack de 19″, caja mural, etc.).

La primera es la escalabilidad. Un único modelo de IPC de carril DIN puede configurarse desde algo muy sencillo —por ejemplo, un registrador de datos para unas pocas señales— hasta un controlador avanzado que ejecute un SCADA con funciones de IA en el edge. Basta con seleccionar procesador (Atom, Core, ARM… o AMD Ryzen Embedded), memoria, almacenamiento y módulos de expansión adecuados.

La segunda es el aprovechamiento del espacio. Al estar pensado para carril DIN, el PC encaja en la misma hilera que el resto de componentes, manteniendo un cuadro limpio y compacto. Esto es crítico en armarios estrechos o cuando hay que meter mucha funcionalidad en poco volumen.

Otra ventaja clave es el mantenimiento sencillo. Si falla un módulo de comunicaciones, una tarjeta de E/S o un SSD, se puede sustituir esa parte sin tocar el resto del sistema. Si el proyecto crece, es posible añadir nuevas expansiones sin rehacer la instalación desde cero.

También hay un claro beneficio en cuanto a preparación para el futuro: poder integrar más adelante un módulo de IA, una interfaz 5G o soporte para Time-Sensitive Networking (TSN) sin cambiar de plataforma simplifica mucho la vida a quienes diseñan sistemas que deben durar años o décadas.

Por último, la combinación de carril DIN e IPC modular permite una estandarización muy potente en despliegues repetitivos. Una misma empresa puede definir una plantilla de armario, preconfigurar PCs DIN-Rail con la misma imagen de software y replicar el conjunto en diferentes plantas, líneas de producción o edificios con variaciones mínimas.

Integración con edge computing, IA y redes industriales modernas

pc industrial

Los ordenadores tipo DIN-Rail juegan un papel protagonista como nodo de integración en arquitecturas de edge computing. Al estar físicamente cerca de la maquinaria —en el propio cuadro de la máquina o de la línea—, pueden procesar datos localmente con baja latencia, sin depender continuamente de la nube.

Gracias a ranuras PCIe, mini PCIe y M.2, estos equipos pueden incorporar módulos GPU o aceleradores específicos de IA, habilitando aplicaciones como visión artificial, detección de anomalías, control de calidad automatizado o mantenimiento predictivo basados en modelos de machine learning desplegados en el borde.

En el plano de comunicaciones, los PC DIN-Rail modernos suelen ofrecer una combinación muy amplia de bus CAN y de red: puertos serie RS‑232/485, CAN, entradas y salidas digitales (GPIO), Ethernet con y sin TSN, USB, además de opciones inalámbricas como Wi‑Fi 6/7, 4G/5G o enlaces para sensores IoT.

La compatibilidad con Time-Sensitive Networking (TSN) es especialmente relevante en entornos donde manda la sincronización precisa y la ultra baja latencia, como control de movimiento, robótica colaborativa o sistemas de seguridad crítica. Tener ese soporte directamente en un ordenador de carril DIN reduce la necesidad de equipos adicionales y simplifica el diseño global.

Todo este conjunto convierte al PC de carril DIN en la columna vertebral de armarios de automatización modernos, capaz de comunicarse tanto con PLC y dispositivos de campo como con sistemas de nivel superior (MES, ERP, plataformas cloud) a través de múltiples protocolos y redes.

Aplicaciones típicas de los ordenadores DIN-Rail y del ecosistema de carril DIN

El espectro de aplicaciones donde se usan ordenadores tipo DIN-Rail, junto con el resto de elementos montados en carril, es amplísimo. En entornos de producción se emplean como núcleo de control de líneas robóticas, centros de control de motores, supervisión de parámetros críticos de máquinas o pasarela entre diferentes buses industriales y la red corporativa.

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En el sector ferroviario, los equipos montados en carril DIN deben soportar golpes, vibraciones, amplios rangos de temperatura y cumplir normas específicas como EN 50155. Los PC DIN-Rail pueden integrarse en armarios de señalización, sistemas de información al pasajero o control de trenes, aprovechando el mismo formato físico que el resto de electrónica embarcada.

En el ámbito de la energía y las subestaciones, el carril DIN aloja relés de protección, equipos de control, módulos de comunicación y medidores de energía. Cada vez son más frecuentes los contadores inteligentes en formato DIN-Rail con conectividad Wi‑Fi, capaces de reportar consumos, energía reactiva, frecuencia y factor de potencia a plataformas de gestión en tiempo real.

En logística y almacenes, los PC DIN-Rail pueden encargarse del control de AMR/AGV, sistemas de clasificación, gestión de almacenes en tiempo real y pasarelas entre sensores, lectores de códigos y sistemas WMS. La facilidad de integración en armarios distribuidos a lo largo de una nave es un punto muy a favor.

En proyectos de Smart City y gestión de infraestructuras, el carril DIN es la base para controladores de alumbrado público, sistemas de riego, monitorización de calidad del aire o control de accesos, donde la combinación de robustez, modularidad y comunicación (a menudo inalámbrica) es crítica para redes muy distribuidas.

Dispositivos típicos de carril DIN: más allá del PC industrial

Aunque aquí nos centramos en ordenadores tipo DIN-Rail, tiene sentido verlos como parte de un ecosistema mucho mayor de dispositivos diseñados para este tipo de montaje. Todos ellos conviven en el mismo raíl y se benefician de su estandarización.

Entre los componentes más habituales montados en carril DIN encontramos disyuntores (MCB, MCCB, RCBO), diferenciales (RCD), bloques de terminales, relés, contactores, arrancadores suaves, variadores de frecuencia y fuentes de alimentación. También módulos de E/S para PLC, interfaces de comunicación, convertidores de medios y pequeños switches industriales.

En el terreno de la medida y monitorización, abundan los multímetros y medidores de energía monofásicos o trifásicos en formato DIN, muchos de ellos con conectividad Wi‑Fi o Modbus para reportar datos a sistemas SCADA o plataformas cloud. Sus dimensiones están ajustadas para encajar en carriles TS35 dentro de cuadros de viviendas, oficinas o instalaciones industriales.

Todo esto se complementa con un conjunto de accesorios esenciales: topes finales que evitan que los dispositivos se desplacen lateralmente, tapas y separadores para mejorar la seguridad y el aislamiento, puentes para interconectar bornes, soportes para reforzar tramos largos de carril y sistemas de marcado (etiquetas, tiras imprimibles, marcadores a presión) que facilitan la identificación rápida de cada elemento.

Este ecosistema hace posible que el diseño de un cuadro eléctrico moderno sea modular, ordenado y fácilmente extensible, algo que encaja perfectamente con la filosofía de los PC industriales modulares de carril DIN.

Buenas prácticas de selección, instalación y mantenimiento en carril DIN

A la hora de elegir el carril y los dispositivos, conviene prestar atención a varios factores de diseño que impactan en la fiabilidad a largo plazo. Entre ellos están la compatibilidad de tipo de perfil, la capacidad de carga requerida, las condiciones ambientales, el espacio disponible y los requisitos normativos específicos del sector.

Desde el punto de vista práctico, la instalación de un carril DIN suele implicar medir y marcar el panel, cortar el raíl a longitud (idealmente con cortadoras específicas para evitar rebabas), fijarlo mediante tornillos o soportes a presión y verificar que queda perfectamente alineado. A continuación, se colocan topes finales, se encajan los dispositivos en el orden planificado y se realiza el cableado y etiquetado.

Es importante reservar espacio adicional para futuras ampliaciones, tanto en longitud de carril como en margen térmico entre componentes. Una instalación excesivamente compacta puede dar problemas de disipación de calor, especialmente cuando se montan PC industriales con cierta carga de CPU o GPU.

En mantenimiento, las revisiones periódicas deberían incluir la comprobación del apriete de fijaciones, inspección visual de corrosión, verificación de conexión a tierra y revisión de posibles deformaciones del raíl si se han añadido equipos pesados con el tiempo. También es recomendable revisar el estado de conectores, cables y marcados, y actualizar la documentación técnica de la instalación.

Evitar errores típicos —como mezclar dispositivos incompatibles con el perfil de carril, sobrecargar tramos, dejar poca separación entre elementos que disipan mucho calor o descuidar el etiquetado— ayuda a tener armarios más fiables, fáciles de ampliar y menos propensos a fallos inesperados.

El uso de ordenadores tipo DIN-Rail y del montaje asociado se ha consolidado como una de las formas más eficaces de construir cuadros eléctricos y sistemas de automatización modernos: estandarizados, modulares, preparados para el edge computing y, sobre todo, capaces de crecer y adaptarse al ritmo al que lo hace la propia industria.

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