Requisitos mínimos y recomendados para jugar a Elden Ring en PC

Última actualización: abril 23, 2026
Autor: Isaac
  • Los requisitos mínimos de Elden Ring en PC son altos e incluyen 12 GB de RAM y GPU tipo GTX 1060 3 GB o RX 580 4 GB.
  • Para una experiencia fluida se recomiendan 16 GB de RAM, CPU i7-8700 o Ryzen 5 3600X y GPU GTX 1070 8 GB o RX Vega 56.
  • El DLC Shadow of the Erdtree aumenta el espacio de almacenamiento necesario y añade soporte explícito para gráficas Intel Arc.
  • Elegir el preset gráfico Alto y ajustar sombras y efectos permite equilibrar calidad visual y rendimiento en la mayoría de equipos.

Requisitos Elden Ring en PC

Si estás pensando en adentrarte en las Tierras Intermedias pero no tienes claro si tu ordenador puede con el juego, aquí vas a encontrar todos los requisitos mínimos y recomendados de Elden Ring en PC explicados al detalle. Vamos a repasar las especificaciones oficiales, qué significan en la práctica y qué puedes esperar en rendimiento según tu equipo.

Elden Ring es uno de esos títulos que marcan época: desarrollado por FromSoftware, creadores de Dark Souls y Bloodborne, y con la colaboración de George R. R. Martin, se ha ganado una fama brutal y una nota sobresaliente en Metacritic. Pero tanta ambición también implica ciertas exigencias técnicas. Por eso, antes de lanzarte a instalarlo, conviene revisar bien si tu PC o tu portátil gaming cumplen con lo que pide el juego y, sobre todo, qué nivel de experiencia podrás conseguir: desde simplemente hacerlo funcionar hasta disfrutarlo con todo al máximo.

Requisitos mínimos de Elden Ring en PC

Los requisitos mínimos son la línea de base: lo que tu equipo debe tener sí o sí para que el juego se inicie y sea jugable. En el caso de Elden Ring, no son precisamente bajos para ser “mínimos”, algo que llamó bastante atención cuando se anunciaron.

Según las especificaciones oficiales, estos son los requisitos mínimos para jugar a Elden Ring en PC:

  • Sistema operativo: Windows 10 de 64 bits.
  • Procesador: Intel Core i5-8400 o AMD Ryzen 3 3300X.
  • Memoria RAM: 12 GB.
  • Tarjeta gráfica: NVIDIA GeForce GTX 1060 de 3 GB o AMD Radeon RX 580 de 4 GB.
  • DirectX: Versión 12.
  • Almacenamiento: 60 GB de espacio libre en disco (más en la versión actual con el DLC).
  • Tarjeta de sonido: dispositivo compatible con Windows.

Con estos componentes, el juego debería ejecutarse, pero hay que tener claro que hablamos de un nivel muy básico de experiencia. Lo normal será tener que recortar calidad gráfica, bajar opciones avanzadas y, aun así, aguantar tirones ocasionales, bajadas de FPS y texturas menos definidas.

Un detalle importante es la combinación de CPU y GPU mínima que se pide. El Intel Core i5-8400 cuenta con seis núcleos físicos y seis hilos, mientras que el AMD Ryzen 3 3300X ofrece cuatro núcleos y ocho hilos. En rendimiento bruto, el i5-8400 tiende a ser algo más fuerte en tareas multihilo, mientras que el 3300X aguanta bien gracias a su arquitectura moderna, pero ambos marcan el punto de partida razonable para este juego.

En cuanto a la gráfica, la Radeon RX 580 de 4 GB suele ofrecer un pelín más de rendimiento que la GTX 1060 de 3 GB y, además, dispone de más memoria de vídeo (VRAM), algo que en títulos actuales se nota a la hora de cargar texturas en alta resolución. Si vas justo de VRAM, es más fácil que el juego pegue pequeños parones cuando entra en nuevas zonas o aparecen muchos efectos a la vez en pantalla.

Requisitos recomendados de Elden Ring en PC

Si lo que quieres es disfrutar Elden Ring de forma fluida, con una calidad gráfica alta y sin ir con el corazón en un puño cada vez que llegas a una zona nueva, te interesa mirar los requisitos recomendados. Estos son los que se aproximan a lo que el juego espera para ofrecer una buena experiencia visual y de rendimiento.

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Las especificaciones recomendadas oficiales para Elden Ring en PC son las siguientes:

  • Sistema operativo: Windows 10 o Windows 11 de 64 bits.
  • Procesador: Intel Core i7-8700K / i7-8700 o AMD Ryzen 5 3600X.
  • Memoria RAM: 16 GB.
  • Tarjeta gráfica: NVIDIA GeForce GTX 1070 de 8 GB o AMD Radeon RX Vega 56 de 8 GB.
  • DirectX: Versión 12.
  • Almacenamiento: 60 GB o más, dependiendo de la versión y DLC instalados.
  • Tarjeta de sonido: cualquier modelo compatible con Windows.

Con este hardware, podrás aspirar a jugar a 1080p con ajustes gráficos altos y una tasa de fotogramas estable, algo que es clave en un título de acción donde la precisión y el tiempo de reacción importan tanto. La subida a 16 GB de RAM también es lógica: además del juego, el sistema operativo y las aplicaciones en segundo plano se comen una parte de la memoria, así que tener margen es fundamental para evitar tirones por falta de recursos.

En lo que respecta al procesador, tanto el Intel Core i7-8700 (o su variante K) como el Ryzen 5 3600X suponen un salto claro frente a los mínimos. Hablamos de CPUs de seis núcleos y doce hilos, más que capaces de manejar la carga del juego, especialmente en zonas abiertas con muchos enemigos, efectos y cálculos de IA simultáneos. Cuanta más capacidad tenga tu CPU, más estable será el rendimiento general y menos notarás las caídas cuando el combate se complica.

Las GPUs recomendadas, la GTX 1070 de 8 GB y la RX Vega 56 de 8 GB, siguen siendo tarjetas muy respetables para 1080p a día de hoy. Esos 8 GB de VRAM ofrecen margen suficiente para texturas de alta calidad y efectos exigentes sin saturar la memoria de vídeo, lo que se traduce en menos stuttering y una imagen más consistente cuando giras la cámara o cambias de área rápidamente.

Cambios en los requisitos con Shadow of the Erdtree

Con la llegada del DLC Shadow of the Erdtree, FromSoftware aprovechó para revisar la tabla de requisitos de sistema. A nivel de CPU, RAM y tarjeta gráfica, los valores se mantienen en la misma línea que los originales, pero hay dos aspectos clave que cambian: el soporte explícito para gráficas Intel Arc y el espacio de almacenamiento necesario.

Cuando Elden Ring salió en febrero de 2022, las tarjetas Intel Arc (con nombre en clave Alchemist) todavía no estaban realmente en el mercado, así que no aparecían listadas en los requisitos. Con el tiempo, y sobre todo de cara al DLC, el estudio ha incorporado estas GPUs a sus recomendaciones, acompañadas por drivers optimizados para Elden Ring, Destiny 2: The Final Shape y otros títulos. De esta manera, si tienes una Intel Arc moderna, ya tienes una referencia clara de compatibilidad y rendimiento esperado.

El otro cambio importante tiene que ver con el espacio en disco. Originalmente, Elden Ring pedía alrededor de 60 GB de almacenamiento libre. Con Shadow of the Erdtree, la cifra sube en torno a 20 GB adicionales, alcanzando unos 80 GB totales. No es ninguna locura con los tamaños actuales de los juegos AAA, pero conviene que lo tengas en cuenta si tu SSD va cargadito.

Más allá de eso, el resto de condiciones se mantienen muy similares. Esto implica que, si ya podías jugar sin problemas antes del DLC, no deberías notar un salto brutal en exigencia más allá del espacio en disco. Eso sí, como siempre, cada actualización del juego trae sus parches de optimización, así que conviene revisar drivers y tener todo al día para sacar el máximo rendimiento posible.

Diferencias prácticas entre requisitos mínimos y recomendados

Sobre el papel, ver una lista de componentes está bien, pero lo que de verdad interesa es saber qué puedes esperar en pantalla con cada nivel de hardware. La diferencia entre cumplir con lo mínimo y acercarte a lo recomendado en Elden Ring se nota, y bastante.

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Con los requisitos mínimos, lo más realista es jugar a 1080p o incluso bajar a 900p o 720p, reduciendo la mayoría de opciones gráficas a nivel medio o bajo. Obtendrás una tasa de fotogramas aceptable, pero con caídas frecuentes en zonas exigentes, escenarios con mucha vegetación, combates con efectos pesados o cuando el juego carga elementos de nuevas áreas. Además, los tiempos de carga pueden ser más largos, sobre todo si no utilizas una unidad SSD.

Con los requisitos recomendados, la cosa cambia. Aquí podrás mantener una resolución de 1080p con las opciones gráficas en alto, alcanzando una experiencia bastante fluida y visualmente atractiva. Los tirones serán mucho menos frecuentes, las texturas se verán más nítidas y el mundo se percibirá más vivo y detallado. Si, además, tu GPU es algo más potente que las recomendadas, puedes incluso aspirar a 1440p ajustando algunos parámetros.

El gran salto viene de la combinación de más RAM y una mejor tarjeta gráfica. Los 16 GB permiten que el sistema operativo, el juego y otros procesos convivan sin pelearse por la memoria. Por su parte, las GPUs recomendadas manejan con más soltura sombras complejas, iluminación avanzada y efectos volumétricos, que en Elden Ring tienen un peso importante en la sensación de inmersión.

Por último, hay un aspecto que no hay que pasar por alto: el tipo de unidad de almacenamiento. Aunque el juego se puede instalar en un disco duro mecánico, usar un SSD mejora muchísimo los tiempos de carga y la fluidez al moverte por el mapa. Con un HDD clásico notarás con más claridad las pausas al entrar en áreas nuevas, mientras que con un SSD esas transiciones resultan bastante más suaves.

Configuración gráfica ideal para Elden Ring

Aunque tengas un equipo que cumple con los requisitos recomendados, es muy probable que te preguntes qué opciones gráficas tocar para encontrar el equilibrio perfecto entre calidad de imagen y rendimiento. Elden Ring incluye varios ajustes preestablecidos (bajo, medio, alto, máximo) que te permiten cambiar la configuración de un plumazo.

Para la mayoría de jugadores con un PC que esté cerca o por encima de los requisitos recomendados, lo más razonable es optar por el preset “Alto”. Este modo ofrece una calidad visual muy buena sin disparar el consumo de recursos de forma tan agresiva como el ajuste “Máx”. La diferencia entre ambos existe, sobre todo en detalles muy finos de sombras, iluminación global y algún efecto concreto, pero no es tan grande como para justificar una caída notable de FPS si tu hardware va justo.

Por debajo, el ajuste “Medio” puede servir para ordenadores que se queden en tierra de nadie, es decir, que estén a medio camino entre los mínimos y los recomendados. Al bajar a “Medio”, se consigue una mejoría de rendimiento moderada (alrededor de un 8% en algunas pruebas) a costa de perder algo de fidelidad visual: sombras menos definidas, vegetación más pobre y reducción de efectos de postprocesado.

El preset “Bajo”, por su parte, está pensado como salvavidas para equipos muy justos. Permite arañar rendimiento sacrificando casi todo lo visual: sombras muy básicas, texturas menos detalladas y efectos casi al mínimo. Es una opción válida si, de lo contrario, el juego se vuelve injugable, pero la experiencia pierde bastante encanto. En un título como Elden Ring, donde el apartado artístico es clave, jugar con todo al mínimo puede hacer que te pierdas parte de su magia.

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Si quieres ir un paso más allá y ajustar las opciones manualmente para exprimir cada FPS, una configuración avanzada recomendable para equipos que cumplan los requisitos recomendados sería algo similar a esto:

  • Calidad de texturas: Alta.
  • Antialiasing: Alto.
  • SSAO (oclusiones ambientales): Alta.
  • Profundidad de campo: Alta.
  • Desenfoque de movimiento: Medio o Alto según gustos.
  • Calidad de sombras: Alta.
  • Calidad de iluminación: Alta.
  • Calidad de efectos: Alta.
  • Calidad volumétrica: Alta.
  • Calidad de reflejos: Alta.
  • Calidad de la superficie del agua: Alta.
  • Calidad del sombreado: Alta.
  • Iluminación global: Alta.
  • Calidad de la hierba: Alta.

Jugar con estos parámetros en 1080p y con una GPU al nivel de la GTX 1070 o la RX Vega 56 suele dar muy buenos resultados. Si notas que los FPS caen por debajo de lo que te resulta cómodo, lo primero que conviene bajar son sombras y efectos volumétricos, ya que son de lo más exigente para la gráfica; también conviene revisar opciones UEFI/BIOS que afecten al rendimiento.

Cómo afecta el hardware de tu portátil gamer

No todo el mundo juega en un PC de sobremesa. Muchos usuarios optan por un portátil gaming, y ahí entran en juego otros factores como el consumo energético, la refrigeración y la autonomía. La buena noticia es que, si tu portátil se ajusta más o menos a las especificaciones que hemos comentado, también puede con Elden Ring sin problema.

Para un portátil, los requisitos mínimos y recomendados son equivalentes en términos de CPU, GPU y RAM, pero hay que recordar que las versiones móviles de las tarjetas gráficas (como una RTX o una GTX Mobile) suelen rendir un poco menos que sus equivalentes de escritorio, dependiendo del modelo concreto y del límite de potencia que haya fijado el fabricante del equipo.

Si cuentas con un portátil de gama media-alta relativamente reciente, con procesadores Intel Core i5 o i7 de última generación o AMD Ryzen 5 / 7, 16 GB de RAM y una GPU tipo GTX 1660 Ti, RTX 2060 o superior, podrás configurar Elden Ring en alto para 1080p e incluso aprovechar pantallas con tasas de refresco de 120 Hz o 144 Hz siempre que ajustes un poco la calidad en las zonas más pesadas.

Marcas como Acer tienen líneas específicas de portátiles gaming pensadas para este tipo de usos, con sistemas de refrigeración dedicados, procesadores Intel modernos y tarjetas gráficas NVIDIA GeForce que se manejan bien con juegos exigentes. Además, estas máquinas suelen venir con baterías de buena capacidad, aunque, siendo realistas, para sesiones largas y mantener un rendimiento alto lo ideal es jugar siempre conectados a la corriente.

Si tu portátil se queda por debajo de los requisitos recomendados, puedes recurrir a algunos ajustes como limitar la tasa de FPS, bajar la resolución a 900p y reducir un poco la calidad de sombras y efectos. De esta forma, evitarás temperaturas demasiado altas y alargarás la vida útil del equipo sin renunciar completamente a la experiencia de juego.

Con todo lo que hemos visto, la idea general es sencilla: cuanto más te acerques a los requisitos recomendados (o los superes), mejor se verá y más fluido irás, tanto si juegas en sobremesa como en portátil. Si vas justo, toca tirar de ajustes gráficos y asumir algún sacrificio visual, pero el juego sigue siendo disfrutable. Merece la pena dedicar unos minutos a comparar las especificaciones de tu equipo con las que pide Elden Ring y hacer un poco de limpieza en el disco para liberar espacio, especialmente si piensas instalar el DLC Shadow of the Erdtree, que amplía tanto el contenido como las necesidades de almacenamiento.

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