- RetroBox combina pantalla 4:3 moderna y reproductor VHS real en un único equipo con estética noventera.
- Ofrece conexiones analógicas y HDMI, filtro visual tipo CRT y compatibilidad exclusiva con cintas NTSC.
- Se orienta a coleccionistas y amantes del retro, con precio elevado, stock limitado y venta solo en EE. UU.
- Incluye packs con cintas aleatorias en VHS y múltiples colores, mientras surgen dudas y alternativas más económicas.
Si creciste entre videoclubs, estanterías llenas de cintas y el típico “rebobina antes de devolver”, seguramente sientas un cosquilleo solo de pensar en volver a usar un VHS. En pleno 2026, cuando las cintas se están degradando y cada vez es más difícil encontrar reproductores en buen estado, aparece un invento inesperado: RetroBox, un nuevo dispositivo pensado para revivir la experiencia VHS con un toque moderno.
Lo sorprendente es que, contra todo pronóstico, RetroBox no es un simple reproductor más, sino un combo de tele y vídeo integrado con conexiones actuales, un diseño con sabor noventero y una clara intención: apelar a la nostalgia sin renunciar del todo a las comodidades tecnológicas de hoy. El resultado ha despertado tanta curiosidad que sus primeras unidades se han agotado nada más salir a la venta.
Qué es exactamente la RetroBox
RetroBox nace de la mano de una pequeña startup liderada por Daniela y Chase, una pareja de universitarios recién casados que decidió convertir su cariño por los VHS en un proyecto real. Su objetivo era sencillo en teoría, pero ambicioso en la práctica: crear un aparato capaz de devolver a la vida aquellas tardes de películas en cinta, sin depender de televisores viejos o aparatos medio rotos.
A nivel de concepto, RetroBox recupera la idea clásica de los combos tele + reproductor de vídeo que se veían en muchas casas en los años 90 y principios de los 2000. Se trata de un único dispositivo que integra una pantalla de formato cuadrado y una unidad de VHS, de manera que solo necesitas enchufarlo a la corriente para empezar a ver tus cintas.
La pantalla tiene formato 4:3, es decir, respeta la relación de aspecto típica de la época dorada del VHS, evitando esas bandas negras extrañas o estiramientos forzados que aparecen cuando conectamos un vídeo antiguo a una tele panorámica moderna. Justo debajo se encuentra la ranura para introducir la cinta y los controles físicos, con botones dedicados a reproducir, pausar, detener, rebobinar, avanzar y expulsar el VHS, como en los aparatos de antaño.
En el lateral derecho, el equipo incluye un panel de conexiones muy completo para lo que se esperaría de un producto retro. Además de los clásicos conectores de vídeo y audio analógicos, incorpora un puerto HDMI, algo impensable en los viejos combos pero que abre la puerta a usos mucho más versátiles, desde consolas hasta dispositivos de streaming.
Esta mezcla entre diseño retro y conectividad actual provoca una sensación curiosa: si no fuese por el HDMI y por algunos detalles de acabado, parecería un aparato lanzado hace 20 o 30 años. Sin embargo, las tripas son modernas, lo que le permite convivir mejor con la tecnología actual.
Diseño: estética noventera con alma moderna
El diseño de RetroBox está claramente pensado para impactar a primera vista. No pretende ser una tele minimalista ni ultrafina, sino todo lo contrario: tiene presencia, volumen y una estética que recuerda de inmediato a los televisores CRT de los años 90. Es de esos aparatos que no pasan desapercibidos en una habitación.
La carcasa adopta líneas robustas y un estilo muy reconocible para quienes vivieron la era analógica. Aunque la pantalla simula el aspecto de un tubo de rayos catódicos, en realidad se trata de un panel LCD moderno, cuidadosamente configurado para imitar la textura visual de una pantalla CRT antigua sin los inconvenientes de parpadeo o falta de nitidez extremos.
Uno de los puntos llamativos del producto es su variedad de colores. RetroBox se comercializa en ocho tonalidades distintas: gris clásico, rojo, verde, azul, arena, rosa, medianoche y azul celeste, lo que permite adaptarlo mejor a diferentes estilos de decoración o preferencias personales. Esa paleta refuerza su aire juguetón y coleccionista.
Además de la estética, la ergonomía se ha cuidado para que la experiencia recuerde a la de un combo antiguo. Los controles físicos frontales recuperan el tacto de los botones mecánicos de los reproductores de vídeo, con la típica sensación de pulsación que tantos usuarios asocian a sus primeros encuentros con el cine en casa.
En la parte trasera y lateral se encuentran los distintos puertos, que se integran sin romper demasiado el aspecto retro del conjunto. La idea es que puedas disfrutar de un diseño vintage sin renunciar a enchufar consolas, descodificadores o reproductores actuales sin necesidad de adaptadores complicados.
Pantalla y experiencia visual: nostalgia simulada
Uno de los aspectos más discutidos de RetroBox es su pantalla. Aunque por fuera parezca una tele CRT, en realidad el panel utilizado es de tipo LCD con resolución y electrónica actuales. Esto significa que no estamos ante una reproducción perfecta de la tecnología antigua, sino ante una emulación visual pensada para acercarse lo máximo posible.
Para intentar replicar la sensación de aquellos televisores “de tubo”, los creadores de RetroBox han incorporado un filtro específico que imita el aspecto de las pantallas CRT clásicas. Este filtro trata de reproducir el grano, la suavidad de la imagen y ciertas imperfecciones características, de forma que las películas y juegos retro no se vean excesivamente limpios o digitales.
A nivel técnico, la pantalla trabaja con tasas de refresco de 60 Hz y resoluciones como 240p y 480i, dos modos muy ligados a la época del vídeo analógico y de las consolas retro. Eso ayuda a que tanto las cintas VHS como los juegos clásicos mantengan una apariencia cercana a la original, sin interpolaciones raras ni estiramientos a 16:9.
Sin embargo, hay una limitación importante: RetroBox no ofrece compatibilidad con el estándar europeo PAL a 50 Hz. Toda la experiencia está pensada para el entorno NTSC, que es el formato utilizado principalmente en Estados Unidos y otros mercados específicos. Para los nostálgicos europeos más puristas, esto puede suponer una concesión difícil de tragar.
En la práctica, esto implica que no vas a obtener la misma reproducción exacta que en un televisor CRT clásico conectado a un vídeo antiguo. La imagen será parecida, con muchos guiños visuales al pasado, pero sin llegar a ser una copia 1:1 de la experiencia de aquellos años. Aun así, para un gran número de usuarios, el equilibrio entre estética retro y comodidad moderna puede resultar más que suficiente.
Reproductor VHS: cinta física y mecánica real
Más allá de la pantalla, el corazón del invento es su unidad de vídeo. Aquí no hay emulación ni archivos digitales: RetroBox integra un reproductor VHS completamente funcional que acepta cintas físicas de verdad. Puedes introducir tanto películas comerciales como grabaciones caseras que tengas guardadas desde hace décadas.
Esto tiene dos implicaciones claras. La primera, que puedes volver a ver tus viejas cintas tal y como las grabaste, desde fiestas familiares hasta retransmisiones de televisión que nunca se editaron en formatos actuales. La segunda, que recuperas por completo la experiencia mecánica: el sonido al insertar la cinta, el motor rebobinando, la sensación de “darle al play” en un aparato tangible.
La parte menos positiva es que, de momento, la compatibilidad está limitada a cintas en formato NTSC, el estándar norteamericano. Esto quiere decir que los VHS que conserves de España u otros países europeos (que suelen ser PAL) no funcionarán correctamente en este dispositivo, algo que restringe bastante su utilidad fuera de EE. UU.
Aun así, para quienes disponen de colecciones de cintas americanas o están acostumbrados a importar material, RetroBox supone una forma relativamente sencilla y moderna de seguir usando estos soportes sin tener que rescatar televisores viejos ni pelearse con adaptadores de señal o conversores de vídeo.
Conviene tener presente que, como todo equipo que trabaja con cintas magnéticas, siguen existiendo los riesgos clásicos: mecanismos que pueden atascarse, cintas deterioradas que se enredan o cabezales que conviene limpiar de vez en cuando. Parte del encanto de la experiencia analógica es, precisamente, que no es perfecta ni totalmente predecible.
Conectividad: consolas retro y dispositivos modernos
Donde RetroBox se separa de forma clara de los combos originales de hace décadas es en el apartado de conexiones. El dispositivo ofrece una selección de puertos bastante completa para lo que se espera de un producto centrado en el VHS, cubriendo tanto equipos antiguos como fuentes de vídeo actuales.
Entre las entradas disponibles se incluyen las de vídeo compuesto y por componentes, así como S-Vídeo, todas ellas muy habituales en consolas clásicas, reproductores de DVD tempranos y decodificadores antiguos. Gracias a esto, muchos sistemas retro pueden conectarse directamente sin necesidad de adaptadores especiales.
Además, RetroBox incorpora un puerto HDMI que amplía considerablemente sus posibilidades. Mediante HDMI puedes conectar consolas modernas, sticks de streaming tipo Fire TV o descodificadores actuales, usando la pantalla del aparato como monitor principal para contenidos digitales.
Esto permite, por ejemplo, utilizar la RetroBox como centro multimedia híbrido: un día puedes estar viendo una película en VHS y al siguiente estar usando Netflix, Disney+ o cualquier otra app de streaming si conectas un dispositivo compatible al puerto HDMI.
El fabricante, eso sí, no ha aclarado todavía un detalle técnico relevante: no se ha confirmado si el equipo es capaz de recibir señales en alta definición por HDMI (o mediante un convertidor HDMI a RCA) y reescalarlas a la resolución inferior de la pantalla. Tampoco se han especificado con precisión las resoluciones a las que se mostraría el contenido de streaming, lo que deja una pequeña incógnita para los usuarios más exigentes.
Experiencia de uso y público objetivo
RetroBox está pensada para un perfil de usuario muy concreto. No pretende competir con las teles 4K ni con los sistemas de cine en casa modernos, sino ofrecer una experiencia emocional ligada a la nostalgia y al contacto directo con formatos físicos.
En la práctica, el dispositivo encaja muy bien en hogares de coleccionistas, aficionados a las consolas retro y personas que han guardado sus cintas toda la vida esperando una oportunidad para volver a verlas. El simple gesto de sacar una película de su funda, introducirla en el reproductor y escuchar el mecanismo arrancar forma parte del atractivo, más allá de la pureza técnica de la imagen.
El enfoque de la compañía es claro: la idea no es plantar cara a las plataformas de streaming, sino ofrecer una vivencia alternativa, más física y tangible. En lugar de un catálogo infinito de títulos, el valor reside en rebuscar entre tus cintas y elegir qué ver como se hacía hace décadas.
La propia marca subraya que hay un público que valora esa conexión material con el entretenimiento: manipular la cinta, cuidar la colección, organizar las películas en estanterías. Para este nicho de entusiastas, RetroBox se presenta como una especie de máquina del tiempo doméstica, capaz de recrear rituales que muchos daban por perdidos.
También hay un componente lúdico asociado al riesgo y las pequeñas frustraciones del VHS: rebobinar a mano con un objeto, preocuparse porque la cinta se enganche, limpiar los cabezales del reproductor… Son detalles que hoy suenan a incomodidad, pero que para muchos forman parte del encanto de volver a los formatos analógicos.
Precio, packs disponibles y colores
En cuanto al coste, RetroBox se sitúa claramente como un producto para entusiastas. El precio de venta inicial es de 399 dólares, con la previsión de subir hasta los 525 dólares en su lanzamiento definitivo, lo que equivale aproximadamente a 340 y 447 euros al cambio, respectivamente.
Para quienes quieran algo más que el aparato pelado, la empresa también comercializa un paquete especial. Este pack incluye una RetroBox junto con cinco películas en VHS seleccionadas de manera aleatoria. Su precio promocional es de 425 dólares, mientras que sin descuento se eleva hasta los 605 dólares (unos 362 y 515 euros al cambio).
En las imágenes de ejemplo del pack aparecen cintas de títulos muy conocidos como Indiana Jones, Tiburón, It o Star Wars, aunque es bastante probable que las películas reales incluidas sean opciones menos cotizadas, ya que las ediciones en VHS de grandes clásicos suelen tener un valor de mercado más alto.
Como se comentaba antes, RetroBox está disponible en ocho colores diferentes: gris clásico, rojo, verde, azul, arena, rosa, medianoche y azul celeste. Esta variedad refuerza su carácter de objeto de colección y facilita que cada usuario encuentre una versión que encaje con su estilo personal.
El éxito del lanzamiento ha sido notable: todas las variantes de color se han agotado en poco tiempo. En el momento actual, solo se ofrecen unidades dentro del pack especial con las cinco cintas de VHS, mientras la marca prepara nuevas remesas para futuras preventas.
Disponibilidad, limitaciones regionales y compra desde fuera de EE. UU.
Uno de los mayores inconvenientes de RetroBox es su disponibilidad geográfica. Por ahora, el dispositivo solo puede enviarse a direcciones dentro de Estados Unidos, lo que deja fuera a buena parte de los potenciales compradores interesados en otros países.
Si vives en España u otro territorio fuera de EE. UU. y te interesa hacerte con una unidad, la única opción práctica es recurrir a un servicio de reenvío o proxy. Estos servicios reciben el paquete en una dirección estadounidense y luego se encargan de remitirlo a tu país, con el consiguiente coste adicional de transporte e impuestos.
El proceso básico para intentar comprar una RetroBox, siempre que haya stock, es sencillo: acceder a la página oficial del producto, elegir el modelo deseado y añadirlo al carrito de compra. Si todas las variantes aparecen agotadas, la marca ofrece un sistema de listado de preventa.
En ese caso, puedes introducir tu correo electrónico en el campo “Join presale list” para que el equipo de RetroBox te avise cuando vuelvan a tener existencias. Al apuntarte a esta lista, aumentas tus posibilidades de conseguir una unidad en futuras tandas, algo importante teniendo en cuenta la rapidez con la que se vendieron las primeras.
Conviene recordar que, incluso si logras hacerte con el aparato desde España mediante un intermediario, seguirás lidiando con la limitación técnico del formato NTSC. Tus cintas VHS europeas en formato PAL no serán compatibles, de modo que la utilidad real del equipo dependerá de la colección de cintas que puedas conseguir o ya poseas en estándar americano.
Preguntas frecuentes y alternativas posibles
Alrededor de RetroBox han surgido varias dudas habituales. La primera tiene que ver con la autenticidad del VHS. La respuesta es clara: el dispositivo reproduce cintas VHS reales en formato NTSC, sin pasar por archivos digitales ni emulaciones. No se trata de vídeos simulados, sino de cinta magnética de toda la vida.
Otra cuestión recurrente es si la imagen se verá exactamente igual que en un reproductor conectado a una tele CRT original. En este punto, la experiencia es similar, pero no idéntica, porque la pantalla de RetroBox es un panel LCD con un filtro que intenta emular el estilo antiguo. Se consigue una sensación cercana, pero no una reproducción perfecta de las peculiaridades de un tubo real.
También hay quien se pregunta qué hacer si no puede permitirse el dispositivo o no le convence su enfoque. Una alternativa sencilla consiste en buscar reproductores VHS de segunda mano en tiendas como Cash Converters o plataformas similares. Todavía es relativamente fácil encontrar vídeos usados a precios ajustados, aunque su estado puede variar mucho.
Si tienes paciencia, otra opción es combinar un reproductor VHS económico con un televisor CRT rescatado de mercadillos o portales de anuncios locales. Esta combinación puede ofrecer una experiencia más fiel a la original a un coste menor, aunque implica asumir más espacio ocupado, consumo energético y posibles reparaciones.
A medio plazo, no sería raro que, si RetroBox tiene una buena acogida, otras marcas se animen a lanzar productos similares bajo diferentes nombres o incluso aparezcan propuestas parecidas en plataformas como AliExpress. El tiempo dirá si estamos ante un nicho puntual o el inicio de una pequeña moda retro dentro del mundo audiovisual.
Al final, RetroBox representa una mezcla curiosa entre pasado y presente: combina la ritualidad analógica de las cintas VHS con un envoltorio moderno y conexiones actuales, cargando con limitaciones técnicas y de disponibilidad, pero ofreciendo a cambio una forma muy particular de reconectar con una época en la que ver una película era casi un pequeño acontecimiento doméstico.