- La tecnología UWB es una comunicación de radio de corto alcance que usa anchos de banda superiores a 500 MHz para ofrecer alta velocidad y localización centimétrica.
- Frente a Bluetooth y Wi‑Fi, UWB destaca por su precisión espacial, bajo consumo, buena penetración y elevada seguridad, aunque con un alcance más limitado.
- Consorcios como FiRa y UWB Alliance, junto con fabricantes como Apple, Samsung, Google y Volkswagen, están impulsando su uso en móviles, llaves digitales y sistemas de localización.
- Los principales usos actuales incluyen llaves inteligentes para coches y viviendas, localizadores tipo AirTag, RTLS en industria y deportes, y sustitución de cables de alta velocidad.
La banda ultraancha o UWB lleva décadas entre nosotros, pero hasta hace poco era una gran desconocida fuera de círculos muy técnicos. Ahora, con el boom de los móviles, el Internet de las Cosas y los coches conectados, esta tecnología ha vuelto a ponerse de moda y cada vez más fabricantes le están haciendo hueco en sus catálogos.
Si estás cansado de oír siempre hablar de Bluetooth, Wi‑Fi o NFC y te preguntas qué tiene de especial UWB para que Apple, Samsung, Google o Volkswagen estén apostando tan fuerte, aquí vas a encontrar todas las respuestas. Vamos a ver qué es exactamente la tecnología UWB, cómo funciona, en qué se diferencia de otras conexiones inalámbricas, qué usos reales tiene hoy y por qué muchos la señalan como la posible sustituta del Bluetooth a corto o medio plazo.
Qué es la tecnología UWB o banda ultraancha
Cuando hablamos de UWB (Ultra Wideband) nos referimos a una tecnología de radio de corto alcance que ocupa un ancho de banda enorme si la comparamos con Wi‑Fi o Bluetooth. Técnicamente, se considera UWB a cualquier sistema que utilice más de 500 MHz de ancho de banda efectivo dentro del espectro de radio.
Mientras que las tecnologías inalámbricas clásicas usan canales estrechos (por ejemplo, Bluetooth trabaja con canales de apenas 2 MHz de ancho y Wi‑Fi con canales de 20, 40 u 80 MHz), la banda ultraancha disemina su señal a lo largo de varios cientos de MHz o incluso varios GHz. Esto le permite combinar dos cosas muy potentes: altas tasas de transmisión en distancias cortas y una precisión brutal para medir distancias.
En la práctica, UWB opera en un rango muy amplio del espectro: aproximadamente entre 3,1 y 10,6 GHz, una franja de más de 7 GHz de anchura. Cada canal UWB puede superar holgadamente los 500 MHz de ancho, algo impensable en Bluetooth o en la mayoría de estándares Wi‑Fi domésticos.
Otra diferencia clave es la forma de transmitir los datos: en lugar de una portadora continua modulada, UWB suele enviar pulsos de energía ultracortos, de pocos nanosegundos, repartidos sobre muchas frecuencias. Esa arquitectura permite baja potencia, poca interferencia con otros sistemas y una precisión temporal enorme, ideal para calcular distancias de forma milimétrica.

Un repaso rápido a la historia de UWB
Aunque pueda sonar a novedad, la historia de UWB arranca a finales del siglo XIX. El primer sistema de este tipo se atribuye al transmisor de chispa (spark-gap) desarrollado por Marconi hacia 1897, que generaba pulsos de banda muy ancha.
Ya en torno a los años 50 comenzaron los desarrollos modernos de UWB, especialmente ligados a antenas en fase, radares y aplicaciones militares. Durante décadas fue una tecnología bastante de nicho, reservada a usos muy especializados donde se necesitaba un gran ancho de banda y pulsos extremadamente cortos.
El gran salto regulatorio llegó en 2002, cuando la FCC (Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos) autorizó la utilización comercial de UWB bajo ciertas limitaciones de potencia y espectro. A partir de ahí empezaron a aparecer propuestas de estándares para redes personales inalámbricas y para sustituir cables de alta velocidad.
En los años 90 y 2000 se hablaba mucho de UWB como la futura base de las WPAN (Wireless Personal Area Networks), y se planteaba como alternativa inalámbrica a interfaces como IEEE 1394 (FireWire) o incluso USB gracias a tasas de cientos de megabits por segundo a pocos metros.
Pese a todas esas promesas, la tecnología acabó quedando en segundo plano durante un tiempo: Wi‑Fi y Bluetooth ocuparon prácticamente todo el mercado de consumo, y UWB se quedó relegada a aplicaciones industriales, militares o de nicho. Eso ha cambiado en los últimos años con la aparición de los smartphones con chip UWB integrado, las llaves digitales del coche y los localizadores tipo AirTag.
Cómo funciona UWB a nivel técnico
La clave del funcionamiento de UWB está en la forma de emitir la señal. En lugar de transmitir una onda continua a una frecuencia fija, se envían pulsos de energía ultracortos que ocupan un rango muy amplio de frecuencias. Esa estructura permite trabajar con una densa “nube” de información distribuida en el espectro.
Una de las métricas esenciales es el llamado “tiempo de vuelo” o Time of Flight (ToF). El emisor manda un pulso, el receptor lo capta y, en base al tiempo que ha tardado en ir y volver (o en llegar a varios puntos de referencia), se calcula la distancia. Como las señales viajan prácticamente a la velocidad de la luz, medir nanosegundos de diferencia se traduce en errores de apenas unos pocos centímetros.
Además del ToF, UWB puede utilizar técnicas como la Diferencia de Tiempo de Llegada (TDoA), donde varios receptores fijos comparan cuándo les llega un mismo pulso, o el Ángulo de Llegada (AoA), que usa múltiples antenas para saber desde qué dirección ha llegado la señal. Combinando estos métodos se puede lograr una localización tridimensional muy precisa (x, y, z) y con información de dirección.
En términos de velocidad, los sistemas UWB pueden alcanzar ratios de transmisión teóricos de hasta 1,6 Gbps a distancias muy cortas. A unos 10 metros se manejan cifras típicas de 110 Mbps, y en dispositivos móviles se han medido fácilmente decenas de Mbps (por ejemplo, 27 Mbps), ya de por sí muy por encima de muchas implementaciones de Bluetooth.
Todo esto se logra con niveles de potencia muy bajos y una densidad espectral reducida. La señal se “esparce” tanto en frecuencia que, aunque ocupe mucha banda, la energía en cada parte es pequeña, lo que minimiza la interferencia con otros sistemas de radio que comparten espectro.
Estándares y tipos de UWB
La estandarización de la banda ultraancha no ha sido un camino sencillo. En el seno del IEEE se han propuesto y debatido diferentes aproximaciones para utilizar UWB como capa física de redes personales de alta velocidad.
Uno de los primeros intentos fue el estándar IEEE 802.15.3a, pensado para reemplazar cables de alta velocidad en entornos de audiovisual y multimedia. Este intento fue finalmente rechazado, pero incluía dos propuestas técnicas: una basada en OFDM multibanda (MB‑OFDM) impulsada por la alianza MBOA (Multiband OFDM Alliance), y otra centrada en espectro ensanchado por secuencia directa (DS‑UWB).
Más adelante, el grupo IEEE 802.15.4a adoptó una propuesta de espectro ensanchado directo para bajas tasas de datos, orientada a aplicaciones de localización y sensores. Al mismo tiempo, se ha discutido el uso de UWB como posible capa física para futuras evoluciones de Bluetooth en el marco de IEEE 802.15.1.
A nivel internacional se ha aprobado el estándar ECMA‑368, alineado con ISO/IEC 26907, que define un sistema de MB‑OFDM UWB para redes de alta velocidad. Este estándar buscaba encajar con aplicaciones como Wireless USB (WUSB), periféricos de PC sin cable y reemplazo de FireWire.
Desde el punto de vista de implementación, suelen distinguirse dos grandes familias de tecnologías UWB a nivel físico:
- Impulse Radio UWB (IR‑UWB): se basa en la emisión de pulsos ultracortos sin una portadora tradicional. La información se codifica en el tiempo de los pulsos, su posición o su secuencia. Es muy adecuado para localización precisa, sensores y bajo consumo.
- Multiband OFDM UWB (MB‑OFDM): utiliza OFDM en múltiples bandas, combinando grandes anchos de banda con técnicas de multiplexación en frecuencia. Es la opción preferida para transmisión de datos a alta velocidad en distancias cortas.
Para que todo esto funcione hacen falta antenas UWB específicas. Se utilizan diseños monopolo y dipolo de amplio espectro, antenas impresas en la propia PCB de los dispositivos móviles para ahorrar espacio y coste, y antenas más grandes para estaciones base o “anclas” fijas en sistemas de localización en fábricas, almacenes o estadios.
Diferencias entre UWB, Bluetooth, Wi‑Fi y banda ancha
Una de las dudas más habituales es si banda ultraancha y banda ancha son lo mismo, y qué relación tiene UWB con tecnologías como Bluetooth o Wi‑Fi. Aunque los nombres se parezcan, hablamos de conceptos distintos.
El término “banda ancha” se utiliza de forma genérica en telecomunicaciones para referirse a conexiones de red de alta velocidad, como ADSL, fibra óptica o cable. Cuando hablamos de banda ancha normalmente queremos decir que la conexión tiene gran capacidad para transmitir datos por segundo, sin entrar en detalles sobre cómo se modula la señal o qué espectro ocupa.
En cambio, “banda ultraancha” (UWB) es un tipo muy concreto de señal de radio, definida por ocupar más de 500 MHz de ancho de banda y utilizar pulsos o técnicas de espectro ensanchado muy agresivo. Es decir, se refiere a características físicas de la señal de radio, no a la velocidad contratada de tu conexión a Internet.
Si comparamos con otros estándares inalámbricos de uso diario, la cosa queda así: Bluetooth, Wi‑Fi, teléfonos inalámbricos y similares se mueven en bandas sin licencia como 900 MHz, 2,4 GHz o 5 GHz y emplean canales relativamente estrechos. En cambio, UWB tiene permitido operar entre 3,1 y 10,6 GHz, con canales de más de 500 MHz y una señal dispersa en un rango enorme.
En la práctica esto se traduce en que UWB puede transmitir mucha más información en menos tiempo cuando hablamos de distancias cortas, además de medir distancias con una precisión que Wi‑Fi o Bluetooth no alcanzan. A cambio, su alcance efectivo es más limitado y depende mucho de la potencia y de las restricciones regulatorias de cada país.
Ventajas clave de la banda ultraancha
La popularidad reciente de UWB no es casual. Esta tecnología combina varias ventajas muy atractivas frente a otras conexiones inalámbricas de corto alcance, lo que la hace perfecta para ciertos usos.
En primer lugar destaca la precisión para medir distancias. Mientras que Bluetooth suele moverse con errores del orden de un metro (al estimar la distancia por la intensidad de la señal), UWB puede trabajar en márgenes de unos 10 centímetros o incluso menos. Además, es capaz de medir no solo cuán lejos está un objeto, sino también en qué dirección, con errores típicos de unos 3 grados.
En segundo lugar, UWB es muy eficiente energéticamente. La combinación de pulsos cortos y baja potencia permite que pequeños transmisores funcionen durante años con una simple pila de botón, lo que la hace ideal para etiquetas de seguimiento, sensores y llaves electrónicas.
Otra ventaja importante es la baja probabilidad de interferencia. Al ocupar tanto espectro y repartir la energía, la densidad de potencia por MHz es muy baja, de manera que coexiste mejor con Wi‑Fi, Bluetooth y otros sistemas de radio. Esto facilita además la reutilización de canal: dos salas contiguas pueden estar usando el mismo canal UWB sin molestarse, siempre que las distancias y potencias sean reducidas.
La seguridad es otro punto fuerte. Las señales UWB, al ser de baja potencia y ocupar un gran ancho de banda, son más difíciles de detectar, interceptar o suplantar. Esto es especialmente interesante en aplicaciones de acceso seguro, pagos, control industrial o entornos sanitarios donde es fundamental saber que el dispositivo cercano es realmente el que dice ser.
Por último, UWB ofrece una buena capacidad de penetración en ciertos materiales y un comportamiento robusto en entornos con muchos obstáculos, lo que la hace idónea para localización en interiores donde GPS o GNSS no funcionan bien.
Desventajas y retos pendientes de UWB
Como cualquier tecnología, la banda ultraancha también tiene sus pegas y desafíos que deben solventarse para lograr una adopción masiva en todos los segmentos.
La limitación más evidente es el alcance relativamente corto. En la mayoría de implementaciones de consumo hablamos de distancias de trabajo cómodas por debajo de los 10 metros para comunicaciones fiables y localización de alta precisión. Se puede ampliar algo más, pero a costa de potencia y con restricciones regulatorias.
Otro reto es la necesidad de infraestructura para ciertos casos de uso. Si quieres montar un sistema de localización en tiempo real (RTLS) en una fábrica o un almacén, no basta con dar etiquetas UWB a los objetos: tienes que desplegar “anclas” o estaciones base UWB en posiciones conocidas y una red de backhaul y servidores para procesar todos esos datos en tiempo real.
A día de hoy, UWB tampoco tiene la misma penetración en el parque de dispositivos que Bluetooth o Wi‑Fi. Muchos móviles de gama media o baja aún no incorporan chip UWB, y buena parte de los periféricos, wearables y gadgets del hogar conectados siguen dependiendo del Bluetooth clásico o de Wi‑Fi por cuestiones de coste.
También quedan pendientes cuestiones de interoperabilidad, certificación y calidad de servicio. Aunque los consorcios industriales están trabajando en ello, todavía hay trabajo por hacer para garantizar que un dispositivo UWB de un fabricante se entienda sin problemas con otro de distinta marca en todos los escenarios.
Por último, los reguladores deben seguir afinando los límites de emisión electromagnética, coexistencia con otras tecnologías y requisitos de seguridad para que UWB pueda desplegarse en más contextos sin riesgo de interferir con servicios críticos.
Consorcios y alianzas que impulsan UWB
El renacimiento de la banda ultraancha en los últimos años está muy ligado al trabajo de varios consorcios y alianzas industriales que buscan definir estándares abiertos y garantizar la interoperabilidad.
Uno de los grupos más relevantes es el FiRa Consortium (Fine Ranging), fundado en 2019 con el objetivo de desarrollar un estándar basado en IEEE 802.15.4/4z para comunicaciones de corto alcance y localización precisa usando UWB. Entre sus miembros fundadores están empresas como NXP Semiconductors, Samsung Electronics, Bosch o HID Global, y con el tiempo se han sumado otros actores importantes como Sony y diversas compañías de test y certificación.
En paralelo existe la UWB Alliance, en la que participan fabricantes de automóviles y proveedores de componentes como Kia, Hyundai, Volkswagen, iRobot o Decawave. Este grupo se centra en promocionar la adopción de UWB en sectores como el automovilístico, la robótica y la automatización, así como en defender la tecnología ante los reguladores.
La entrada de grandes nombres de consumo, especialmente Apple con su chip U1 en los iPhone, se ha percibido como un punto de inflexión. Miembros de la UWB Alliance han señalado que el simple hecho de que Apple integre UWB en millones de teléfonos ha disparado el interés del resto de la industria y ha acelerado inversiones y desarrollos.
Un ejemplo concreto de esta integración es el chip NXP SR100T, que combina en un único componente UWB, NFC y un procesador criptográfico seguro. Este tipo de soluciones “todo en uno” están pensadas para llaves digitales, acceso seguro, pagos y servicios basados en localización en 360º con precisión de unos 10 centímetros.
UWB en el mundo del automóvil y las llaves digitales
Uno de los sectores donde UWB está generando más expectativas es en la automoción. La industria del coche lleva años buscando sustitutos seguros y cómodos para las llaves físicas, y las soluciones de proximidad clásicas basadas en radio pueden ser vulnerables a ataques de repetición y relé.
La gran ventaja de UWB es que permite medir con precisión la distancia real entre el coche y la llave o el smartphone. Si un ladrón intenta engañar al sistema usando un dispositivo que retransmite la señal de la llave a distancia, la medición de tiempo de vuelo no cuadra: el coche “ve” que la llave, aunque responda, está en realidad a varios metros o incluso en otro edificio, y se niega a desbloquear puertas o arrancar.
Fabricantes como Volkswagen, BMW o Hyundai, junto con empresas de semiconductores como NXP, han presentado ya prototipos de coches con apertura y arranque UWB. Directivos técnicos de NXP han llegado a afirmar que UWB es la única tecnología capaz de proteger de forma robusta los sistemas de entrada y arranque sin llave actuales, gracias a ese “contexto espacial de precisión” que ofrece.
La idea es que, en muy poco tiempo, una gran parte de los modelos nuevos incluya UWB como parte de sus sistemas de acceso, no solo para sustituir las llaves físicas, sino también para habilitar nuevos casos de uso: compartir llaves digitales temporales desde el móvil, personalizar ajustes del vehículo al acercarse, gestión de flotas, parking guiado, etc.
En este ecosistema no solo entran en juego los coches: los smartphones con chip UWB se convierten en la pieza central que hace de llave, de mando y de dispositivo de autenticación seguro, eliminando poco a poco la necesidad de llevar nada más en el bolsillo.
UWB en smartphones: Apple, Samsung, Google y otros
El regreso de UWB al primer plano de la tecnología de consumo está muy ligado a su integración en los teléfonos móviles de gama alta. Apple fue una de las primeras en dar el paso, seguida de cerca por Samsung, y posteriormente por Google y otros fabricantes Android.
Apple introdujo el chip U1 en la familia iPhone 11 y lo ha mantenido en generaciones posteriores. Aunque en un primer momento apenas se habló de sus capacidades, pronto quedó claro que el U1 estaba pensado para mejorar AirDrop y permitir interacciones “direccionales” entre dispositivos Apple cercanos.
En palabras de la propia Apple, el iPhone con U1 se convierte en un dispositivo con “detección espacial”. A la hora de compartir archivos por AirDrop, basta con apuntar físicamente el móvil hacia otro iPhone con U1 para que ese dispositivo tenga prioridad en la lista y el envío sea más rápido y directo. Esa misma base tecnológica se ha reutilizado después en AirTag y en funciones de localización precisa dentro del ecosistema Apple.
Samsung, por su parte, integró UWB por primera vez en el Galaxy Note20 Ultra y posteriormente en otros teléfonos estrella como el Galaxy Z Fold2 y los Galaxy S de gama alta. En estos dispositivos, UWB se utiliza para Near Share (compartir contenido con otros Android cercanos de forma más intuitiva y precisa) y para potenciar funciones como SmartThings Find, que muestra en realidad aumentada la dirección y distancia exactas de otros dispositivos Galaxy perdidos.
Google también ha ido moviendo ficha, incorporando UWB en algunos Pixel de gama alta y añadiendo soporte oficial para UWB en Android, de forma que el sistema operativo ya entiende esta tecnología a nivel de APIs. Esto abre la puerta a que muchos otros fabricantes Android (LG, Xiaomi, Oppo y compañía) puedan añadir chips UWB y aprovecharlos sin tener que reinventar la rueda a nivel de software de base.
En el terreno de las aplicaciones concretas, UWB es la base tecnológica que hay detrás de Apple AirTag y de las versiones avanzadas de Samsung Galaxy SmartTag, en las que se combina UWB con Bluetooth para ofrecer localización centimétrica de llaves, mochilas u otros objetos personales cuando usamos un móvil compatible.
Cómo activar y usar la banda ultraancha en tu móvil
Si tienes un smartphone relativamente reciente de gama alta, es muy posible que ya incorpore chip UWB aunque no lo hayas usado todavía de forma consciente. Activarlo suele ser tan sencillo como tocar un ajuste dentro del menú de conexiones.
En muchos móviles Android, el camino típico es ir a Ajustes > Dispositivos conectados > Preferencias de conexión y buscar una opción llamada “Banda ultraancha (UWB)”. Desde ahí se puede activar o desactivar según interese. En modelos Samsung Galaxy, la ruta suele encontrarse dentro de Ajustes > Conexiones, donde aparece un conmutador específico para UWB.
Si no localizas esta opción es bastante probable que tu teléfono no disponga de hardware UWB, ya que, de momento, se reserva sobre todo a gamas altas. En el caso de iPhone y Pixel recientes, la funcionalidad UWB suele estar siempre activa a nivel de sistema y se usa de forma transparente por servicios como AirDrop, Find My, llaves digitales del coche o aplicaciones de localización de accesorios.
Una vez activada, UWB se integra con aplicaciones de sistema y de terceros para habilitar funciones como llaves digitales, localización en interiores, transferencia rápida de archivos, juegos de realidad aumentada o guiado en grandes espacios (aeropuertos, centros comerciales, estadios, etc.). El usuario muchas veces solo ve que algo “apunta” mejor o localiza un objeto con gran precisión, pero la magia real corre por cuenta de UWB.
Usos y aplicaciones prácticas de UWB
La combinación de comunicaciones de alta velocidad a corta distancia y localización precisa hace que UWB tenga un abanico de aplicaciones muy amplio, tanto en consumo como en industria.
En el ámbito doméstico, sus usos más visibles hoy son las llaves digitales del coche y de casa, la localización de objetos con etiquetas tipo AirTag o SmartTag y las funciones de compartir contenido entre móviles simplemente acercándolos o apuntando uno hacia otro. Todo ello con mayor precisión, seguridad y rapidez que con Bluetooth.
En entornos industriales, logísticos o deportivos, UWB se utiliza para sistemas de localización en tiempo real (RTLS). La NFL, por ejemplo, ha empleado UWB para rastrear la posición de los jugadores durante los partidos con gran detalle, lo que permite generar estadísticas avanzadas, mejorar entrenamientos y optimizar estrategias.
En almacenes y fábricas, las etiquetas UWB en palés, carretillas, robots o herramientas permiten controlar en tiempo real dónde está cada cosa, reduciendo pérdidas, mejorando flujos logísticos y aumentando la seguridad. Es como tener un “GPS de interiores” con precisión de decímetros, algo que las tecnologías basadas en Wi‑Fi o Bluetooth logran con mucha más dificultad.
La transmisión de contenido multimedia inalámbrico de alta velocidad es otro campo muy interesante. Gracias a anchos de banda del orden de 480 Mbps a un metro de distancia o más de 100 Mbps a 10 metros, UWB encaja muy bien para reemplazar cables en cámaras de vídeo, discos externos, escáneres, impresoras o sistemas de cine en casa, siguiendo la filosofía de tecnologías como Wireless USB.
También se están explorando aplicaciones en sanidad, realidad aumentada, pagos móviles seguros, acceso a edificios, guiado en aeropuertos o centros comerciales y un largo etcétera. En todos estos casos pesa mucho la combinación de baja latencia, alta precisión espacial y buena seguridad.
Mirando al futuro cercano, todo apunta a que UWB tendrá un papel protagonista en el ecosistema de dispositivos conectados, con el smartphone actuando como centro neurálgico. Si la adopción continúa al ritmo actual y los costes siguen bajando, la banda ultraancha puede terminar siendo tan cotidiana como hoy lo son Wi‑Fi o Bluetooth, cambiando de forma silenciosa la manera en que nuestros aparatos se detectan, se localizan y se comunican entre sí.
