- Los ventiladores de 3 pines se controlan por voltaje en modo DC y los de 4 pines por señal digital en modo PWM, con rangos de RPM muy distintos.
- Configurar bien en la BIOS cada cabezal (DC, PWM o evitar AUTO cuando falla) es clave para reducir ruido y aprovechar cada tipo de ventilador.
- El PWM ofrece mejor control, menos ruido a baja carga y más vida útil, mientras que los ventiladores DC son más baratos y suficientes en sistemas sencillos.
- La calidad del ventilador y una curva bien ajustada importan tanto o más que el tipo de control para lograr un PC fresco y silencioso.
Si has entrado alguna vez en la BIOS o en el software de tu placa base, seguro que has visto las típicas opciones de control de ventilador: PWM, DC o AUTO y te has quedado con cara de cuadro. Encima, buscas en Google “ventilador PWM vs DC para PC” y te salen mil explicaciones distintas, algunas muy técnicas y otras directamente contradictorias.
Vamos a poner orden. En esta guía vas a entender, con todo detalle pero en lenguaje de la calle, qué diferencia hay entre un ventilador PWM y uno DC, qué modo tienes que usar en cada caso y cómo afecta al ruido, la temperatura, la vida útil y el consumo. La idea es que, cuando termines de leer, sepas exactamente qué ventiladores comprar, cómo conectarlos y qué configurar en la BIOS para tener el PC fresco y silencioso.
Ventiladores PWM vs DC: la diferencia básica de un vistazo
Lo primero es aclarar el concepto clave: todos los ventiladores de PC de caja y CPU son ventiladores de corriente continua (DC), incluso los PWM. La diferencia no está en el tipo de motor, sino en cómo se controla su velocidad.
En la práctica, en el mundo del PC se habla de “ventiladores DC” para referirse a los de 3 pines controlados variando el voltaje, y de “ventiladores PWM” para los de 4 pines que usan una señal digital de encendido y apagado muy rápida para regular las RPM sin cambiar el voltaje.
Así, a simple vista los reconoces por el conector: 3 pines = DC por voltaje, 4 pines = PWM. Luego entraremos al detalle, pero quédate ya con dos reglas prácticas muy importantes:
- Ventilador de 3 pines: configúralo en modo DC (voltaje) en la BIOS.
- Ventilador de 4 pines: configúralo en modo PWM en la BIOS siempre que sea posible.
Además, si el cabezal de la placa base (el conector donde enchufas el ventilador) solo tiene 3 pines, estás obligado a usarlo en modo DC aunque el ventilador sea de 4 pines PWM. En ese caso el ventilador funcionará, pero como si fuera uno DC normal, con las limitaciones que eso implica.
Cómo funciona un ventilador PWM (4 pines)
Un ventilador PWM es, en esencia, un ventilador DC con un cuarto pin extra que actúa como “cerebro” de control. Ese pin adicional recibe una señal digital desde la placa base o desde un controlador dedicado.
El conector de 4 pines suele tener este pinout:
- Pin 1: Tierra (GND)
- Pin 2: +12 V (o el voltaje nominal)
- Pin 3: Tacómetro (señal de RPM hacia la placa)
- Pin 4: Señal PWM de control
La gracia del asunto está en que el ventilador PWM recibe siempre 12 V “a tope” en el pin de alimentación, pero la velocidad no se regula bajando el voltaje, sino encendiendo y apagando muy rápido esa alimentación dentro del motor. Ese patrón de encendido/apagado lo define el famoso “ciclo de trabajo” o duty cycle.
Por ejemplo, si la señal PWM está “encendida” el 30% del tiempo y “apagada” el 70% restante, el ventilador se comporta como si estuviera al 30% de su potencia. Si el duty es del 90%, girará casi a tope de RPM. Este encendido/apagado sucede miles de veces por segundo, por lo que el motor no se “para” de forma brusca, sino que recibe impulsos muy rápidos que le permiten girar de forma estable incluso a muy bajas revoluciones.
Gracias a esto, un buen ventilador PWM puede bajar a un 10-20% de sus RPM máximas. Uno de 3000 RPM puede trabajar de forma estable a 300-600 RPM, que es prácticamente inaudible en un entorno normal, y luego subir enseguida a tope cuando sube la temperatura de CPU o GPU.
Cómo funciona un ventilador DC de 3 pines
Los ventiladores de 3 pines, los típicos que llevan muchas cajas de serie o que encuentras en equipos más económicos, no tienen ese cuarto pin de control PWM. Su conector es más sencillo:
- Pin 1: Tierra (GND)
- Pin 2: +V (normalmente 12 V)
- Pin 3: Tacómetro (RPM)
En este caso la única forma de cambiar la velocidad es variando el voltaje que se le entrega al ventilador. A 12 V gira a su máxima velocidad nominal, y si bajas a 7-9 V, girará más lento y hará menos ruido. Todo muy directo y sencillo.
El problema es que el motor necesita un voltaje mínimo para arrancar y seguir girando. Por debajo de cierto umbral (por ejemplo, 5-6 V) hay modelos que directamente se paran, o empiezan a hacer cosas raras: vibraciones, ruidos eléctricos, paradas intermitentes…
Por eso la mayoría de ventiladores de 3 pines solo permiten un rango útil de control desde aproximadamente el 40-50% de sus RPM máximas hacia arriba. Si el ventilador tiene un máximo de 2000 RPM, es muy frecuente que no puedas bajarlo por debajo de 800-1000 RPM sin que empiece a tener problemas de estabilidad.
Esto significa que, aunque en teoría el control por voltaje es simple y barato, es menos preciso y tiene un límite claro en el mínimo de ruido que puedes conseguir, porque no puedes afinar mucho las RPM más bajas.
Modo AUTO, modo DC y modo PWM en la BIOS
Casi todas las placas base modernas permiten configurar cada cabezal de ventilador en modo DC, modo PWM o modo AUTO. Aquí es donde muchos usuarios se lían y terminan con el PC sonando como un avión despegando sin necesidad.
La teoría es sencilla:
- Modo DC: la placa controla la velocidad bajando o subiendo el voltaje. Es el modo correcto para ventiladores de 3 pines.
- Modo PWM: la placa envía una señal PWM por el cuarto pin. Es el modo correcto para ventiladores de 4 pines.
- Modo AUTO: la placa intenta detectar el tipo de ventilador y elegir el método automáticamente.
El problema es que el modo AUTO a veces falla. Puede detectar mal el tipo de ventilador, o aplicar un perfil muy agresivo de fábrica, haciendo que el ventilador se dispare a máximas RPM incluso con temperaturas normales. Si notas comportamientos raros, ruido continuo o ventiladores que se aceleran y frenan sin sentido, desconfía del AUTO y configúralos a mano.
Conviene revisar también la típica situación del arranque en frío: muchas placas, sobre todo las más viejas, aplican 12 V a saco a todos los conectores unos segundos mientras inician, antes de activar el control PWM o la curva de ventilador. De ahí ese “rugido” inicial al encender el PC, aunque luego se calme. No es un fallo, es puro diseño algo bruto.
Qué pasa si mezclas modos y conectores
Uno de los líos más frecuentes viene de mezclar ventiladores y modos inadecuados. Veamos los casos típicos y qué ocurre en la realidad.
Ventilador DC (3 pines) en cabezal configurado en PWM
Si conectas un ventilador de 3 pines en un conector de 4 pines y en la BIOS lo dejas en modo PWM, el ventilador no tiene cuarto pin para “entender” la señal. Lo único que ve es 12 V constantes en el pin de alimentación, así que se va a máxima velocidad todo el tiempo.
Este es justo el caso típico de gente que dice “mis ventiladores de la caja van siempre a tope y no puedo controlarlos”. Si tus ventiladores son de 3 pines y en la BIOS ese cabezal está en PWM, la placa está intentando hablarle en un idioma que el ventilador no entiende. Solución: pon ese cabezal en modo DC.
Ventilador PWM (4 pines) en cabezal fijado en modo DC
En el caso contrario, si conectas un ventilador PWM de 4 pines a un cabezal configurado en DC, ocurre algo más benigno: el ventilador se comporta como uno DC normal. La placa cambia el voltaje y el ventilador baja y sube de RPM como cualquier ventilador de 3 pines.
Eso sí, pierdes las ventajas del control PWM: no podrás llegar a las RPM mínimas tan bajas que permitiría ese ventilador ni tendrás la misma precisión en la respuesta a la temperatura. No es un drama, pero estás desaprovechando parte de lo que has pagado.
Compatibilidades físicas: 3 pines en 4 pines y viceversa
A nivel de conector, hay otro tema que genera dudas. Físicamente, un ventilador de 3 pines se puede enchufar en un cabezal de 4 pines de la placa base simplemente alineando las guías. El cuarto pin quedará libre, y no pasa nada: la compatibilidad es total siempre que pongas ese cabezal en modo DC.
Al revés, un ventilador de 4 pines PWM se puede pinchar en un cabezal de 3 pines, pero en ese caso solo podrás controlarlo por voltaje, porque directamente no existe el cuarto pin en el conector de la placa. Es decir, funcionará, pero como ventilador DC.
De ahí que mucha gente diga, de forma simplificada, que “ventiladores de 3 pines y 4 pines no son compatibles”. En realidad, lo que quieren decir es que no podrás aprovechar el modo PWM si no tienes el cabezal adecuado, pero el ventilador girar, gira.
Ruido: ventiladores PWM vs DC en la vida real
El gran motivo por el que todo el mundo mira ventiladores nuevos es el ruido. Muchos ventiladores de serie de cajas, como los típicos de 3 pines que traen algunos chasis de marcas conocidas, van a demasiadas RPM constantemente y suenan a turbina, aunque las temperaturas estén bien.
En igualdad de condiciones, un ventilador PWM suele ser más silencioso a baja carga porque puede girar mucho más despacio. Si tu curva de ventilador está bien afinada, cuando estás en el escritorio, trabajando con ofimática o navegando, puede estar a 300-500 RPM o incluso parado en algunos modelos, con un nivel de ruido prácticamente nulo.
Los ventiladores DC, al estar limitados por ese umbral de voltaje mínimo, no suelen poder bajar tanto de vueltas. El resultado es que su “suelo” de ruido es más alto: incluso en reposo, el ventilador puede estar a 800-1000 RPM generando un zumbido constante que, en una habitación silenciosa, se nota.
Hay un matiz: a veces, en montajes ultra silenciosos, puede oírse un ligero “tic-tic” o zumbido eléctrico en algunos ventiladores PWM de baja calidad cuando trabajan con ciertos duty cycles. En modelos buenos eso está muy pulido y normalmente lo que manda es el ruido aerodinámico del aire, que depende más del diseño de las aspas, los rodamientos y el flujo dentro de la caja.
En rangos medios y altos de RPM (por encima del 50% de su velocidad máxima), un buen PWM y un buen ventilador DC suenan prácticamente igual. A esas velocidades el ruido dominante es el aire, no la electrónica de control. Por eso es tan importante elegir un modelo de calidad y no solo fijarse en si es PWM o no.
Control de velocidad, precisión y respuesta térmica
En términos de control fino y rango de funcionamiento, los ventiladores PWM juegan en otra liga. Como siempre tienen 12 V disponibles en el motor, pueden funcionar con par suficiente incluso a muy pocas RPM, algo que al DC le cuesta al no llegarle voltaje.
Eso se traduce en que puedes definir curvas de ventilación mucho más suaves y detalladas: por ejemplo, mantener el ventilador de la caja a 300-400 RPM hasta que la CPU pase de 50 °C, subirlo a 800-900 RPM cuando llegue a 70 °C, y solo dejarlo a tope si superas los 80-85 °C en escenarios muy pesados.
Con ventiladores DC, la curva suele ser más brusca: no hay mucho margen por debajo del 40-50% de velocidad, así que terminas con saltos de ruido y de flujo de aire más marcados. También la respuesta a cambios rápidos de temperatura suele ser menos precisa, porque el control por voltaje suele tener una resolución más limitada.
En entornos donde la carga térmica cambia mucho (juegos, render, estaciones de trabajo, servidores, equipos industriales con picos de carga), esa precisión y rango extra del PWM se nota muchísimo. Puedes tener un sistema muy silencioso cuando está “de paseo” y, al mismo tiempo, que reaccione rápido cuando se le exige caña de verdad.
Eficiencia energética y vida útil de los ventiladores
La eficiencia energética de un ventilador de por sí no es una locura de diferencia entre DC y PWM, pero a escala de sistemas grandes (centros de datos, racks, armarios industriales) sí se nota. En un PC doméstico la ventaja es más indirecta.
Al poder trabajar más tiempo a bajas RPM, un ventilador PWM pasa buena parte de su vida girando lento. Eso implica menos fricción en rodamientos, menos estrés en el motor y, por tanto, una vida útil potencialmente mayor. Muchos fabricantes de calidad anuncian vidas de decenas de miles de horas (50.000-70.000 h) justo apoyándose en este tipo de control.
En un ventilador DC que se ve obligado a ir a media velocidad o más durante casi todo el tiempo porque no puede bajar más sin riesgo de pararse, el desgaste mecánico y el ruido son más altos. ¿Se van a morir antes de tiempo? En la mayoría de casos, no: cumplen sobradamente las especificaciones del fabricante. Pero, cuando empiezas a sumar cientos de ventiladores en un entorno profesional, cada desglose de horas cuenta.
Respecto al consumo de energía total del sistema, algunos estudios en entornos profesionales muestran ahorros de un 20-30% en el consumo de los sistemas de ventilación cuando se usan controles avanzados tipo PWM frente a soluciones de voltaje más simples que dejan los ventiladores atornillados a una velocidad fija más alta de lo necesario.
¿Por qué se siguen vendiendo ventiladores DC si PWM parece “mejor”?
Es una duda muy lógica: si los PWM son más flexibles, silenciosos a baja carga y más precisos, ¿qué sentido tienen los ventiladores DC de 3 pines hoy en día? La respuesta es que no todo el mundo necesita, ni quiere pagar, el sobrecoste del PWM.
Los ventiladores DC son más baratos de fabricar y de comprar. En muchos equipos de entrada de gama, oficinas, equipos industriales simples, armarios eléctricos o fuentes de alimentación con carga térmica muy predecible, no hace falta tanta floritura de control. Ajustas una velocidad fija o una curva muy sencilla y listo.
Además, la electrónica de los ventiladores DC es más simple y, por tanto, potencialmente más robusta. Menos componentes, menos puntos de fallo. Para sistemas de filosofía “configúralo y olvídate” que funcionarán 24/7 en condiciones poco cambiantes, es una opción muy razonable.
En entornos muy sensibles a costes, como ciertos productos de electrónica de consumo, fabricar y certificar ventiladores DC de buena calidad reduce el precio final del dispositivo. Y, ojo, un buen ventilador DC con buen diseño de aspas y rodamientos puede dar un rendimiento estupendo y un ruido contenido, siempre que aceptes sus límites de control.
Por tanto, más que hablar de que uno sea “mejor” de forma absoluta, hay que mirar el contexto y las necesidades del sistema. En un PC gaming o de trabajo donde quieras silencio y control fino, PWM suele ser la opción clara. En sistemas sencillos, estables y baratos, un DC de calidad sigue siendo un caballo de batalla perfecto.
Cómo elegir entre ventilador PWM y DC para tu PC
A la hora de la verdad, la decisión se resume en mezclar tus necesidades de refrigeración, tu tolerancia al ruido, el presupuesto y lo que permite tu placa base. Te lo dejo desgranado para el caso típico de un PC de sobremesa.
1. Revisa qué conectores tiene tu placa base
En el manual (o serigrafiado en la propia placa) verás cosas tipo CPU_FAN, CPU_OPT, CHA_FAN, SYS_FAN, AIO_PUMP, PUMP_FAN, etc. Muchos de ellos son de 4 pines, pero algunos pueden ser de 3, sobre todo en placas más antiguas o de gama baja.
Lo ideal para aprovechar bien ventiladores PWM es que tus cabezales principales (al menos CPU_FAN y los CHA_FAN que uses para la caja) sean de 4 pines con soporte PWM real. Si tienes solo conectores de 3 pines, podrás usar ventiladores de 4 pines, pero trabajarán como DC y no aprovecharás su rango completo.
2. Define tus prioridades: silencio, rendimiento o precio
Si buscas un PC muy silencioso que baje mucho de vueltas cuando estás en el escritorio y solo se active cuando juegas o renderizas, claramente te interesa montar ventiladores PWM de calidad (sobre todo para CPU y para la caja en posiciones críticas).
Si tu equipo es más normalito, sin mucha carga térmica y te da igual que haga algo más de ruido pero quieres gastar poco, puedes optar por ventiladores DC decentes regulados por voltaje. Con una curva moderada en la BIOS puedes dejar el ruido en un nivel perfectamente aceptable.
3. Ten en cuenta el tipo de uso y la carga térmica
Para PCs gaming, estaciones de trabajo, ordenadores para edición de vídeo, 3D o equipos con GPU potente, las temperaturas pueden variar salvajemente en minutos. Ahí brilla el PWM: curvas suaves a bajas RPM, reacción rápida a subidas de temperatura y control muy granular.
Para PCs de ofimática, equipos de salón que apenas se calientan o máquinas que trabajan a un nivel de carga muy estable, el extra de PWM quizá no te aporte tanto. En esos casos, un buen ventilador DC con un voltaje fijo o una curva simple puede ser más que suficiente.
4. No todo es PWM vs DC: importa mucho el modelo y el fabricante
Un ventilador PWM mediocre nunca va a sonar mejor que un ventilador DC de gama alta bien diseñado. La calidad del motor, los rodamientos, las aspas, el marco y el equilibrio general importan incluso más que el tipo de control.
Fabricantes especializados llevan años refinando sus gamas de ventiladores DC y PWM, con especificaciones claras de vida útil (decenas de miles de horas), rangos de temperatura soportada, protección frente a polvo y humedad (IP), precisión de la señal de tacómetro, etc. Un buen diseño mecánico puede marcar más diferencia en ruido y flujo de aire que el tipo de control en sí.
Casos típicos de usuarios y soluciones prácticas
Vamos a aterrizar todo esto en algún ejemplo real para que te veas reflejado si ahora mismo tienes el PC sonando más de la cuenta.
Caso 1: Caja con ventiladores de 3 pines que van siempre a tope
Situación muy común: compras una caja con ventiladores incluidos, enchufas todo a la placa y, desde el primer encendido, los ventiladores de la caja hacen un ruido constante e intenso, aunque la CPU esté a 35-40 °C.
Lo que suele pasar aquí es que los ventiladores son de 3 pines, la placa los ha detectado mal o los cabezales están en modo PWM o con un perfil predefinido muy agresivo. Solución típica:
- Entrar en la BIOS y configurar esos cabezales de caja como DC (voltaje), no como PWM ni AUTO.
- Ajustar una curva más suave, de forma que por debajo de, por ejemplo, 50 °C, funcionen al 30-40% de velocidad y solo suban a partir de ahí.
- Si el control por voltaje funciona mal o casi no varía las RPM, y quieres silencio serio, plantearte cambiar esos ventiladores por modelos PWM de calidad.
Caso 2: Ventilador PWM de caja que sube y baja de vueltas todo el rato
Otro caso: montas un ventilador PWM de caja, lo pones en un cabezal PWM adecuado, pero ahora oigo cómo sube y baja de RPM constantemente mientras abro programas, juegos ligeros, etc. y eso puede ser incluso más molesto que un ruido estable.
Aquí la culpa no es del PWM, sino de una curva de ventilador demasiado agresiva, que responde a cualquier pequeño cambio de temperatura de la CPU. Dos ajustes que ayudan mucho:
- Crear una curva menos nerviosa, con menos pendiente: que para variaciones pequeñas de temperatura apenas cambien las RPM.
- Activar opciones de “fan smoothing”, “temperature hysteresis” o similar, si tu placa las tiene, para que espere unos segundos antes de cambiar la velocidad, evitando el efecto acordeón constante.
Con eso, el ventilador PWM seguirá ajustándose a la carga, pero de forma suave y silenciosa, que es lo que se busca.
Al final, elegir entre ventiladores PWM y DC para un PC es más una cuestión de ajustar la tecnología al uso real que vas a darle al equipo que de buscar un ganador absoluto. Si quieres un ordenador moderno, silencioso y muy controlable, con cargas térmicas cambiantes (juegos, trabajo pesado, multitarea), los ventiladores PWM en cabezales PWM bien configurados te dan un margen de maniobra brutal: menos ruido en reposo, más precisión cuando sube la temperatura y una vida útil muy larga al pasar muchas horas a pocas RPM. Si en cambio montas un equipo sencillo, con poco calor y presupuesto contenido, o trabajas en entornos donde prima la simplicidad máxima y el coste, un buen ventilador DC de 3 pines regulado por voltaje sigue siendo una solución sólida y fiable, siempre que configures bien la BIOS para evitar que vaya siempre a tope sin motivo.