- Windows 11 puede ocultar o reasignar puertos COM, causando errores de conexión en dispositivos serie y aplicaciones que esperan un número de puerto fijo.
- Muchos problemas provienen de controladores USB–serie incompatibles o mal instalados, que generan errores como el código 10 o 34 en el Administrador de dispositivos.
- Es posible reasignar manualmente el número de puerto COM y limpiar puertos “fantasma” para estabilizar la comunicación con hardware específico.
- Herramientas para compartir USB por red permiten acceder a dispositivos y puertos COM de forma remota, reduciendo conflictos de drivers y limitaciones físicas.
Cuando Windows 11 no reconoce los puertos COM o parece que han desaparecido, la situación puede resultar bastante frustrante, sobre todo si trabajas con dispositivos “clásicos” como centrales digitales de maquetas de trenes, conversores USB-serie o hardware industrial, y necesitas aprender a diagnosticar puertos USB en Windows 11.
En este artículo vamos a repasar, con todo lujo de detalles, por qué fallan los puertos COM en Windows 11, qué diferencias hay con versiones anteriores del sistema, cómo localizar el número de puerto cuando parece oculto y qué hacer cuando el adaptador USB-serie no instala bien el controlador o muestra errores como “Error 10” o “Error 34”. También veremos una alternativa interesante para compartir dispositivos USB por red sin pelear constantemente con drivers y puertos físicos.
Problemas típicos con puertos COM en Windows 11
Uno de los casos más frecuentes es el del usuario que tenía un dispositivo serie conectado a través de un adaptador USB, por ejemplo, una central digital de control de una maqueta de trenes, que funcionaba en el puerto COM3 sin complicaciones. Todo iba bien hasta que, tras un tiempo sin usarla y después de haber conectado otros accesorios USB, al intentar usarla de nuevo aparece un mensaje del estilo “el puerto serie COM 3 se cerró inesperadamente” o “el puerto no existe”.
Este tipo de problema suele estar relacionado con que Windows 11 reasigna los puertos COM cuando detecta dispositivos nuevos o cuando un adaptador se conecta a otro puerto USB físico. Es decir, el sistema puede haber asignado COM3 a otro aparato que enchufaste después (otro conversor, un módem, un cable de diagnóstico, etc.), dejando el dispositivo original sin el puerto que esperaba.
También es habitual que en portátiles modernos, como una Microsoft Surface con Windows 11 Pro y hardware potente (por ejemplo, i7 y 32 GB de RAM), el usuario dé por hecho que todo debería funcionar igual que en Windows 10, pero se topa con que el puerto está bloqueado, se cierra al intentar abrirlo desde la aplicación o simplemente no se muestra en la lista de puertos de la herramienta que utiliza.
Otro problema muy común es que, en Windows 11, muchos usuarios notan que el número de puerto COM ya no se ve tan claramente en el Administrador de dispositivos como ocurría en Windows 7, 8 o 10. Antes era fácil distinguir algo como “USB Serial Port (COM3)”; ahora, según el tipo de controlador o cómo lo detecte el sistema, esa información puede aparecer más escondida o incluso no mostrarse a primera vista.
En algunos casos, el fallo no está solo en la asignación de número, sino en que los puertos (COM y LPT) directamente no aparecen en el Administrador de dispositivos tras conectar un conversor USB-serie. Esto genera errores en las aplicaciones que usan comunicación serie, sobre todo si están programadas para trabajar siempre contra el mismo puerto (por ejemplo, COM3) y no encuentran el dispositivo disponible.
Windows 11 y la visibilidad del número de puerto COM
Una de las dudas más repetidas es cómo localizar el número COM del puerto USB en Windows 11, ya que muchos usuarios vienen de versiones anteriores donde era muy evidente. En Windows 11, la información sigue estando ahí, pero a veces se presenta de forma diferente, según el fabricante del controlador, el tipo de adaptador y la categoría donde queda instalado en el Administrador de dispositivos.
Es posible que, al abrir el Administrador de dispositivos, no veas de inmediato la sección “Puertos (COM y LPT)”. Cuando esto ocurre, puede ser porque el controlador no se ha instalado correctamente o porque el dispositivo está apareciendo bajo otra categoría (por ejemplo, “Controladoras de bus serie universal” o “Dispositivos USB”). Hasta que el sistema no lo reconozca específicamente como puerto serie, esa sección puede no mostrarse en absoluto.
Incluso cuando la categoría “Puertos (COM y LPT)” aparece, hay casos en los que el nombre del dispositivo no muestra claramente el número, o el usuario revisa las propiedades del dispositivo y no encuentra el campo donde solía ver “COM3”, “COM4”, etc. En estos escenarios, es fundamental revisar las propiedades avanzadas del puerto y la pestaña adecuada donde se indica el número asignado. Algunos drivers lo muestran en “Configuración de puerto” o “Configuración avanzada”, en lugar de dejarlo a la vista en el nombre.
Este cambio ha generado la sensación de que en Windows 11 el número COM “está oculto” o ya no se puede consultar, cuando en realidad sigue existiendo, pero la ruta para llegar hasta él puede requerir algún clic extra. Además, ciertos controladores genéricos pueden no etiquetar el dispositivo con el mismo nivel de detalle con el que lo hacían los controladores específicos del fabricante en Windows 10.
Cuando el problema no es solo de visibilidad, sino que ni siquiera aparece el puerto tras enchufar el conversor, tenemos que ir un paso más allá y comprobar si el sistema ha detectado un error en el dispositivo o en el controlador, algo que se verá reflejado en los mensajes de error del Administrador de dispositivos.
Conversores USB-serie en Windows 11 y controladores problemáticos
Muchos de los fallos con puertos COM en Windows 11 tienen que ver con adaptadores USB-serie concretos. Un ejemplo típico es el de un cable comprado en Amazon, basado en chip FTDI, que funcionaba perfectamente en un PC con Windows 10 tras instalar su controlador correspondiente, pero que en un portátil con Windows 11 se niega a funcionar, a pesar de probar varias vías de instalación.
En algunas situaciones, el usuario conecta el cable sin instalar nada y comprueba que no se crea ningún puerto COM ni LPT en el Administrador de dispositivos. La aplicación de desarrollo (por ejemplo, una herramienta en C++ que se comunica con un hardware específico) lanza un error de escritura indicando que el puerto no existe. Esto indica que el sistema no ha sido capaz de asociar el dispositivo USB a un controlador válido de puerto serie.
Ante esto, lo habitual es intentar instalar el driver oficial del fabricante. Por ejemplo, se descarga el controlador del sitio web de DTech para el modelo D-5019, y se ejecuta el instalador confiando en que Windows 11 lo acepte igual que Windows 10. Sin embargo, puede suceder que el dispositivo siga sin aparecer en “Puertos (COM y LPT)” o que Windows siga usando un controlador genérico inadecuado.
Cuando la cosa se complica, algunos usuarios recurren a la opción del Administrador de dispositivos de “Agregar hardware heredado”. Mediante este asistente, se intenta forzar la instalación del dispositivo como un puerto serie clásico, seleccionando manualmente el modelo o el archivo INF. El problema es que, con Windows 11, es relativamente frecuente que este proceso termine en mensajes como “Error 10 (el dispositivo no pudo iniciarse)” o “Error 34 (el dispositivo requiere configuración manual)”. Y, aunque se intente la configuración manual, en muchos casos no se resuelve el conflicto.
Otra estrategia que se prueba a menudo es la instalación manual de drivers descargando los archivos .inf desde la web del fabricante (DTECH, FTDI u otros), y utilizando el menú contextual “Instalar” sobre el INF. Si el controlador no está firmado adecuadamente para la versión de Windows 11 o no es totalmente compatible, la instalación puede fallar sin un mensaje demasiado claro, o completarse pero sin que el sistema reconozca el adaptador como un puerto COM funcional.
En estos escenarios se suelen revisar foros, hilos de Reddit y recursos similares, donde se sugieren pasos adicionales como deshabilitar el uso de controladores FTDI antiguos, probar versiones anteriores del driver, o incluso arrancar Windows 11 con opciones avanzadas para permitir la carga de controladores sin firma digital estricta. Aunque a veces estas soluciones funcionan, no siempre son definitivas y pueden requerir bastante prueba y error.
Cómo reasignar o forzar el número de puerto COM
Cuando el dispositivo sí aparece en el Administrador de dispositivos, pero el problema está en el número de puerto asignado (por ejemplo, tu central digital solo funciona con COM3 y ahora Windows le ha asignado COM5 o COM7), existe la posibilidad de cambiar manualmente esa asignación, tal y como se hacía en versiones previas de Windows.
El proceso general consiste en localizar el puerto en el Administrador de dispositivos, abrir sus propiedades y acceder a la sección donde se permite elegir un número de puerto COM diferente. Esta función sigue presente en Windows 11, aunque su ubicación exacta puede depender del controlador. Por lo habitual, hay un botón de “Configuración avanzada” dentro de la pestaña “Configuración de puerto” o similar, desde donde se despliega una lista de números COM disponibles.
En esa lista suelen aparecer también los puertos “ocupados” históricamente, es decir, puertos que Windows considera usados aunque el dispositivo ya no esté conectado. Si necesitas liberar un número concreto, como COM3, puede ser necesario seleccionar el puerto actual y reasignarlo a otro número, o desinstalar dispositivos antiguos que estén reteniendo esa numeración. Así puedes evitar que tu aplicación siga intentando abrir un puerto que Windows tiene marcado como asignado a otro dispositivo.
Un detalle importante es que, si conectas el adaptador USB-serie a otro puerto USB físico del equipo, Windows 11 puede tratarlo como un dispositivo nuevo y darle un número COM distinto. Por eso, si tienes una aplicación que espera siempre el mismo puerto, conviene usar siempre el mismo conector USB y mantener la configuración estable. De lo contrario, tendrás que revisar periódicamente la asignación y ajustarla.
En entornos donde se ha conectado mucha cacharrería a lo largo del tiempo (impresoras de tickets, cables de diagnóstico, conversores variados), el listado de puertos COM “fantasma” puede ser largo. Limpiar estos registros, desinstalando hardware obsoleto desde el Administrador de dispositivos (activando la opción de mostrar dispositivos ocultos) ayuda a que Windows 11 gestione de forma más ordenada las asignaciones de puertos.
Errores habituales de controlador: códigos 10 y 34
Cuando un conversor USB-serie o un dispositivo que usa un puerto COM no consigue arrancar correctamente en Windows 11, el Administrador de dispositivos suele mostrar un icono de advertencia y, al abrir las propiedades, aparece un código de error. Los más mencionados en este contexto son el “Error 10” y el “Error 34”.
El “Error 10” suele ir acompañado del mensaje “el dispositivo no pudo iniciarse”. Este código indica que Windows reconoció que hay algo conectado, pero el controlador no consiguió ponerlo en marcha de forma adecuada. A veces se debe a un conflicto entre el driver nativo del sistema y el del fabricante, o a que la versión del controlador no es compatible con la versión concreta de Windows 11 instalada.
El “Error 34” aparece con textos como “El dispositivo requiere configuración manual”. En teoría, esto significa que el dispositivo necesita parámetros adicionales (dirección, recursos, etc.) que el sistema no ha configurado automáticamente. En la práctica, con los conversores USB-serie modernos, si aparece este error suele ser síntoma de que hay un desajuste serio entre el hardware y el controlador, o que la instalación no ha sido correcta.
Cuando te topas con estos códigos, lo primero es desinstalar por completo el dispositivo desde el Administrador de dispositivos, marcando la casilla de “Eliminar el software de controlador para este dispositivo” si está disponible. Después, conviene reiniciar el equipo y probar un proceso de instalación limpio con la versión más reciente del driver proporcionado por el fabricante y, si es posible, certificada para Windows 11.
Si aun así los errores persisten, puede merecer la pena probar el dispositivo en otro puerto USB o incluso en otro equipo para descartar que el problema sea físico (cable defectuoso, puerto USB dañado, etc.). También es recomendable revisar la documentación del fabricante por si existiera un firmware específico o instrucciones adicionales para el uso en Windows 11.
Uso de puertos COM con aplicaciones propias (por ejemplo, en C++)
Muchos de los problemas salen a la luz cuando se intenta usar el puerto COM desde aplicaciones de desarrollo propias, por ejemplo, software en C++ que se comunica con un hardware concreto enviando y recibiendo datos serie. Estas aplicaciones suelen estar configuradas para trabajar con un puerto fijo (COM3, COM4, etc.) y cualquier cambio en la numeración provoca fallos aparentes en la comunicación.
Cuando el sistema deja de mostrar el puerto (o lo mueve a otro número), la aplicación lanza mensajes como “error de escritura, el puerto no existe” o simplemente se queda esperando una respuesta que nunca llega. Para evitar esto, es recomendable que el software tenga algún mecanismo para listar los puertos disponibles y permitir al usuario elegir el correcto desde la interfaz, en vez de depender únicamente de un valor fijo hardcodeado.
En entornos de desarrollo, puede ayudar mucho habilitar más mensajes de depuración relacionados con la apertura del puerto, la configuración de baudios, bits de parada, paridad, etc. De esta forma, si Windows 11 devuelve un error concreto al intentar abrir el puerto, tendremos más pistas de si es un problema de permisos, de ocupación por otro proceso o de inexistencia del dispositivo.
Si el equipo en el que se desarrolla la aplicación corre Windows 10 y la máquina de pruebas o de producción usa Windows 11, es importante comprobar que la configuración del puerto sea idéntica en ambos sistemas, y que ambos tienen instalados controladores compatibles. Un mismo conversor USB-serie puede comportarse bien con un driver concreto en Windows 10 y necesitar otra versión en Windows 11 para funcionar con las mismas garantías.
También merece la pena considerar que, en sistemas donde existen políticas de seguridad más estrictas (por ejemplo, equipos gestionados por una empresa), puede haber restricciones administrativas sobre la instalación de drivers o el uso de ciertos dispositivos USB. Aunque el usuario de los casos comentados utiliza el ordenador a nivel personal, en entornos corporativos esto es algo a revisar con el departamento de TI.
Alternativa: acceder a dispositivos USB y COM a través de la red
Cuando los problemas de drivers, puertos y compatibilidades con Windows 11 se vuelven recurrentes, una opción interesante es recurrir a soluciones de software que permiten compartir dispositivos USB a través de la red, sin depender tanto de la conexión física directa al equipo donde está la aplicación. Aquí entra en juego un tipo de herramientas como USB Network Gate.
Con este tipo de programas, es posible conectar el dispositivo USB (por ejemplo, un conversor USB-serie, una llave de seguridad, un escáner o incluso hardware industrial) a un ordenador servidor, y después redirigir ese dispositivo por red para que otros equipos lo vean como si estuviera enchufado localmente. Esto puede ayudar a evitar parte de las restricciones administrativas, ya que el equipo remoto solo “ve” un dispositivo virtual gestionado por el software.
Una de las ventajas clave es que esta clase de soluciones funciona bien en entornos virtualizados. Si utilizas VMware, VirtualBox, Hyper-V o Citrix, puedes asignar un dispositivo USB real a una máquina virtual concreta sin tener que pelearte constantemente con los puertos físicos y su detección por parte del hipervisor. El software hace de puente entre el host y la máquina virtual, gestionando la comunicación.
Además, al ser una aplicación multiplataforma, se pueden compartir dispositivos USB entre Windows, Linux y macOS, lo que resulta muy útil si trabajas con varios sistemas operativos pero solo dispones de un único dispositivo físico. Tu equipo con Windows 11 puede actuar como cliente o como servidor, dependiendo de dónde conectes realmente el hardware.
Otro punto a favor es que estas soluciones suelen ofrecer conexiones cifradas, de manera que el tráfico entre el equipo que tiene el dispositivo conectado y el equipo que lo utiliza remotamente viaja de forma segura. Esto no solo protege los datos que pasan por el puerto, sino que también facilita cumplir con políticas internas de seguridad cuando se trabaja con información sensible.
En muchos casos, el uso de una herramienta de este tipo también reduce los tiempos de inactividad, ya que los empleados pueden usar los dispositivos USB bajo demanda sin tener que recurrir al soporte técnico cada vez que surge un conflicto con drivers o puertos COM. El software se encarga de “presentar” el dispositivo al sistema como si estuviera conectado localmente, simplificando bastante la gestión.
Un detalle práctico es que este enfoque hace menos necesaria la instalación repetida de controladores USB nativos en cada equipo cliente, ya que el propio software de red controla la conexión. De esta forma, si el driver está correctamente instalado y funcionando en el equipo servidor, el resto de ordenadores que accedan al dispositivo compartido no tendrán que lidiar directamente con la compatibilidad del controlador con Windows 11.
En definitiva, para entornos donde abundan los equipos virtuales, distintas versiones de Windows y dispositivos USB delicados, contar con una solución de compartición de USB por red puede ser una buena forma de minimizar los problemas típicos de los puertos COM y mantener un flujo de trabajo más estable.
Todo lo anterior muestra que, cuando Windows 11 no reconoce los puertos COM, las causas suelen ir desde simples reasignaciones de número o cambios en cómo se muestra la información, hasta conflictos serios de controladores y errores de dispositivo. Revisar con calma el Administrador de dispositivos, asegurarse de contar con los drivers adecuados, limpiar puertos “fantasma”, configurar correctamente las aplicaciones y, si es necesario, apoyarse en herramientas para compartir USB por red, permite que centrales digitales, conversores USB-serie, hardware industrial y todo tipo de periféricos que dependen de los puertos COM sigan funcionando con normalidad en este sistema operativo.
