Script para limpieza profunda y optimización de Windows 11

Última actualización: enero 7, 2026
Autor: Isaac
  • Los scripts de mantenimiento como Windows Maintenance Tool automatizan reparaciones críticas de Windows 11, unificando en un solo menú funciones oficiales de Microsoft.
  • Herramientas de código abierto como CrapFixer permiten desactivar bloatware, telemetría y funciones innecesarias, dejando el sistema más ligero y controlable.
  • Un buen script de optimización integra creación de puntos de restauración, limpieza, ajustes de rendimiento y gestión de servicios para un mantenimiento completo.
  • Usar estas soluciones con prudencia, siempre con copias de seguridad y pruebas previas, reduce riesgos y mejora estabilidad y rendimiento a largo plazo.

Script de limpieza profunda para Windows 11

Si usas Windows 11 a diario, seguro que ya has vivido esa situación en la que, tras una actualización, algo que funcionaba perfecto empieza a fallar sin motivo aparente: la cámara deja de detectarse, el audio se rompe o el sistema se vuelve mucho más lento. A esto le sumas todo el bloatware, la telemetría y las apps que no usas, y al final el equipo parece más un campo de pruebas que un sistema operativo pulido. Si además necesitas liberar espacio, consulta nuestra guía para liberar espacio de disco.

Por eso cada vez más usuarios recurren a scripts y herramientas de mantenimiento avanzadas para hacer una limpieza profunda de Windows 11, automatizar reparaciones típicas y dejar el sistema fino sin tener que ir comando por comando en la consola. En las próximas líneas vas a ver, con detalle, qué hacen estas herramientas, qué riesgos tienen, y cómo puede ayudarte un buen script de optimización a recuperar rendimiento, estabilidad y control sobre tu PC.

Scripts de mantenimiento para reparar Windows 11 de forma automática

En los últimos tiempos ha ganado protagonismo una herramienta comunitaria conocida como Windows Maintenance Tool, un script gratuito pensado para reparar los fallos más habituales de Windows 11 desde una sola interfaz. Nace precisamente de la frustración de muchos usuarios que estaban cansados de seguir tutoriales interminables cada vez que una actualización rompía algo.

Este script se distribuye en forma de archivo .BAT y reúne en un mismo sitio varias utilidades oficiales de Microsoft, de esas que suelen recomendar en la documentación técnica pero que casi nadie ejecuta porque hay que abrir la consola, escribir comandos y cruzar los dedos. Aquí todo se concentra en un menú numerado que facilita mucho el proceso.

Entre sus funciones clave está la posibilidad de reparar archivos del sistema usando SFC (System File Checker) y DISM (Deployment Image Servicing and Management). Son dos herramientas integradas en Windows que analizan y restauran componentes dañados, y que resultan muy útiles cuando el equipo empieza a comportarse de forma rara sin un motivo claro; como complemento a estas utilidades conviene comprobar la integridad del disco con chkdsk cuando sospeches problemas en el almacenamiento.

Además también incorpora opciones específicas para resolver problemas con Windows Update y las actualizaciones defectuosas. Esto incluye reiniciar los servicios relacionados, borrar cachés corruptas y forzar de nuevo la detección e instalación de parches, algo crucial en equipos donde las actualizaciones de seguridad se atascan o se quedan a medias. En ocasiones, cuando una actualización rompe controladores, puede ser necesario hacer un rollback de drivers.

Otra parte importante del script se centra en la conectividad de red: permite restablecer adaptadores de red, limpiar el DNS y fijar servidores DNS alternativos como los de Google (8.8.8.8) o Cloudflare (1.1.1.1). Esto puede solucionar esos momentos tan desesperantes en los que aparentemente tienes Internet, pero las páginas no cargan o lo hacen de forma intermitente; si quieres más ajustes sobre redes, consulta cómo optimizar Windows 11 para mejorar la conexión.

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El script también se encarga de eliminar archivos temporales y generar informes detallados sobre el estado del sistema, lo que viene de perlas si después quieres investigar con calma qué está fallando exactamente. Todo ello sin necesidad de ir saltando entre ventanas del Panel de control, Configuración moderna y herramientas ocultas; para diagnósticos más avanzados se puede usar Windows Performance Recorder.

Uno de los aspectos más responsables de esta herramienta es que crea copias de seguridad del registro antes de aplicar cambios delicados. Muchos usuarios no saben exportar manualmente el registro ni restaurarlo si algo se tuerce, así que este “airbag” reduce bastante el riesgo de dejar el sistema peor que antes.

El uso es muy directo: basta con ejecutar el .BAT como administrador. Si no tienes privilegios elevados, el propio script los solicita y se reinicia con los permisos necesarios. A partir de ahí, aparece un menú numerado que te permite seleccionar qué tipo de reparación quieres aplicar, sin memorizar comandos ni recorrerte todos los menús de configuración.

Eso sí, su creador avisa de algo importante: pese a usar únicamente herramientas oficiales de Microsoft, no deja de ser una solución comunitaria sin garantía alguna. Lo recomendable es crear un punto de restauración antes de usarlo, o incluso probarlo primero en una máquina virtual si quieres ir sobre seguro; si necesitas medios externos para salvar el equipo, puedes consultar cómo usar Medicat USB para reparar Windows.

Este tipo de scripts surgen como reacción a una realidad muy concreta: Microsoft encadena actualizaciones con errores y no ofrece una utilidad integrada que unifique todas las tareas de reparación y mantenimiento. Al final son los propios usuarios y desarrolladores independientes los que se organizan para tapar esos huecos.

El problema del consumo de recursos y el bloatware en Windows 11

Solucionador de Problemas de Compatibilidad para apps en Windows 11 ARM

Más allá de los errores tras cada parche, Windows 11 arrastra otra cuestión que molesta a muchísima gente: consume muchos recursos de forma predeterminada y exige un hardware relativamente moderno para funcionar con soltura. Esto deja fuera a un buen número de equipos que, en teoría, siguen siendo perfectamente válidos; si quieres analizar el uso de memoria con detalle, te interesa usar RAMMap en Windows.

A ello se suma un tema especialmente irritante: la gran cantidad de aplicaciones preinstaladas, servicios en segundo plano y funciones que el sistema activa de serie, muchas de las cuales ni necesitas ni quieres. Algunas se pueden desinstalar o desactivar de forma convencional, pero otras están claramente blindadas para que el usuario medio no pueda quitarlas.

En este contexto cobra relevancia el uso de herramientas de terceros diseñadas para deshabilitar funciones molestas, reducir la telemetría y eliminar bloatware. Son utilidades que van más allá de lo que permite la interfaz oficial de Windows y que, utilizadas con cabeza, pueden dejar el sistema mucho más ligero y bajo tu control.

Entre las más populares se encuentra CrapFixer, un software de código abierto y totalmente gratuito pensado específicamente para limpiar y ajustar Windows 11. Aunque la interfaz está en inglés, es bastante intuitiva y se puede manejar sin grandes conocimientos técnicos, lo que ha ayudado a que gane mucha difusión. Si prefieres alternativas del fabricante, existen herramientas como Lenovo Quick Clean para mantenimiento en Windows 11.

CrapFixer organiza sus funciones en varios bloques y se apoya en múltiples scripts internos para desactivar características innecesarias y modificar opciones avanzadas. Al instalarlo y abrirlo, verás un listado amplio de componentes del sistema en el panel izquierdo, cada uno con un selector que indica si está activo o no.

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Las opciones que Windows mantiene habilitadas por defecto aparecen marcadas con un indicador en color azul. Si quieres desactivar algo, solo tienes que hacer clic sobre ese marcador para deshabilitarlo. El cambio es inmediato, sin liarte a buscar ese ajuste perdido en los submenús de Configuración.

Si lo prefieres, CrapFixer permite seleccionar de una sola vez un grupo de funciones para desactivarlas en bloque. De esta manera, en pocos pasos puedes dejar el sistema sin buena parte del bloatware y sin muchas de las características intrusivas que Microsoft activa nada más instalar Windows 11.

Este programa agrupa sus controles en diferentes categorías relacionadas con partes importantes del sistema, como por ejemplo Microsoft Edge, la interfaz de Windows 11, propiedades del sistema, funciones de juegos, privacidad y telemetría, herramientas adicionales o elementos vinculados a la IA y Copilot. Así puedes centrarte en lo que más te molesta en lugar de tocar todo a ciegas.

En la parte inferior de la interfaz hay un botón encargado de analizar el sistema y refrescar el listado de funciones activas. Es útil ejecutarlo de vez en cuando porque Windows puede volver a habilitar determinadas opciones tras una actualización, y este escaneo te asegura que estás trabajando sobre el estado real del equipo en ese momento.

Cuando terminas de seleccionar todo lo que quieres desactivar, solo tienes que pulsar en “Run Fixer” para aplicar los cambios. La herramienta automatiza los ajustes internos pertinentes (scripts, cambios en el registro, servicios, etc.) y te evita tener que ir manualmente uno por uno.

No obstante, conviene insistir en un punto: modificar componentes internos de Windows siempre implica cierto riesgo. Por eso es altamente recomendable crear un Punto de Restauración del Sistema antes de usar CrapFixer o cualquier otra utilidad similar, de forma que puedas volver atrás si algo no responde como debería.

Preguntas frecuentes y dudas habituales sobre CrapFixer

Una de las cuestiones que más se repite es si es seguro utilizar CrapFixer en un ordenador de uso diario. La respuesta corta es que es tan seguro como lo sea el uso que le des: la herramienta toca partes sensibles del sistema, pero su carácter de código abierto permite que la comunidad revise el código y detecte posibles problemas o malas prácticas.

También preocupa mucho la posibilidad de revertir los cambios realizados. En este caso, CrapFixer facilita bastante las cosas: las opciones que desmarcas pueden volver a activarse simplemente marcándolas de nuevo, lo que invierte el ajuste aplicado. No obstante, para garantizarte un “salvavidas” extra, lo sensato es tener un punto de restauración creado previamente.

En cuanto al impacto en el rendimiento, la herramienta está pensada para ser ligera. Solo notarás un pequeño uso de recursos mientras está ejecutando los cambios y analizando el sistema. Una vez termina y cierras la aplicación, no queda ningún servicio residente consumiendo memoria o CPU, así que en el día a día ni notarás que está instalada.

Scripts de optimización: ejemplo de menú ideal para Windows 11

Además de las herramientas ya creadas por la comunidad, muchos administradores y usuarios avanzados prefieren montar su propio script de optimización de Windows 11 con un menú interactivo. Así pueden tener a mano todas las tareas de mantenimiento que usan con frecuencia, en un solo archivo .BAT o .PS1.

Un esquema muy completo y práctico sería un script con un menú principal que incluya opciones numeradas para realizar acciones de mantenimiento y optimización. Por ejemplo, algo así:

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Por ejemplo, algo así con un menú principal:

  • Crear un Punto de Restauración del Sistema antes de cualquier cambio importante, garantizando un punto de vuelta rápida si algo sale mal.
  • Desactivar servicios innecesarios que consumen memoria y CPU sin aportar nada a tu uso real del equipo, siempre con cuidado de no tocar servicios críticos.
  • Limpiar archivos temporales en carpetas de usuario, sistema y caches internas, liberando espacio y reduciendo la fragmentación lógica.
  • Deshabilitar aplicaciones en segundo plano que se ejecutan sin que las abras, reduciendo consumo de batería y tráfico de datos.
  • Ajustar efectos visuales para priorizar el rendimiento frente a las animaciones y transparencias estéticas.
  • Activar o desactivar el modo oscuro con un simple número en el menú, sin tener que navegar por la configuración.
  • Aplicar el plan de energía de alto rendimiento (o uno personalizado) para obtener más potencia en juegos o tareas pesadas.
  • Lanzar el Liberador de espacio en disco de Windows con parámetros predefinidos, de forma manual o automatizada.
  • Reducir al mínimo la telemetría y el diagnóstico, respetando los límites que marque la edición de Windows que uses.
  • Optimizar el arranque de Windows 11, desactivando programas innecesarios y tareas programadas que retrasan el inicio.
  • Eliminar aplicaciones preinstaladas y bloatware que no utilizas, ya sean apps de Microsoft o software añadido por el fabricante.
  • Opción de “Ejecutar todo”, para aplicar un paquete completo de optimizaciones de una sola vez en un equipo recién instalado.
  • Salir del script de forma limpia, sin dejar procesos colgados ni ventanas abiertas.

Un menú así resulta especialmente útil cuando estás preparando una imagen base “dorada” de Windows 11 para usar en varias máquinas o máquinas virtuales, como ocurre con las ediciones Multi-Session. Configuras todo una vez, compruebas que el resultado es estable y, a partir de ahí, reutilizas esa base con muchas menos sorpresas.

Es frecuente que administradores que trabajan con Windows 11 23H2 Multi-Session busquen scripts que “barren” todo lo superfluo de una instalación recién sacada de la ISO oficial. La idea es partir de un sistema lo más limpio posible, sin dominio, con una cuenta de administrador local, y a partir de ahí añadir solo lo imprescindible para su entorno.

En esos escenarios, combinar un buen script de limpieza profunda con herramientas como CrapFixer y utilidades de reparación tipo Windows Maintenance Tool puede dejarte una imagen de referencia robusta y mucho más controlada de lo que ofrece Windows por defecto.

Aun así, no hay que olvidar que un script muy agresivo puede romper dependencias de aplicaciones, servicios corporativos o características que vayas a necesitar más adelante. Por eso es crucial documentar qué cambios realiza tu script, trabajar primero en una máquina virtual y validar bien que todo lo que necesitas sigue funcionando.

Más allá de la automatización, estos procesos dejan claro que el mantenimiento preventivo sigue siendo insustituible: copias de seguridad periódicas, prudencia con el software que instalas, revisar de vez en cuando qué se ejecuta al inicio y mantener el sistema razonablemente limpio son hábitos que ningún script puede reemplazar del todo.

Con este tipo de herramientas, scripts personalizados y algo de cuidado, es posible transformar una instalación estándar de Windows 11 llena de añadidos, telemetría y errores recurrentes en un entorno mucho más estable, ligero y adaptado a lo que tú realmente necesitas, reduciendo los quebraderos de cabeza tras cada actualización y alargando la vida útil de tu equipo.

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