Xbox Magnus: filtraciones, hardware y futuro del ecosistema Xbox

Última actualización: febrero 20, 2026
Autor: Isaac
  • Las filtraciones apuntan a un “winding down” de Xbox Series con recortes en funciones sociales y SDK congelado, preludio de un nuevo hardware.
  • Xbox Magnus usaría una APU con CPU híbrida Zen 6, GPU RDNA 5 con hasta 68 CU, memoria GDDR7 y una potente NPU de 110 TOPS.
  • Microsoft aprovecharía esta nueva generación para reordenar Game Pass y acercar aún más la consola al ecosistema PC.
  • La estrategia refuerza a Xbox como servicio multiplataforma frente al modelo más centrado en hardware de Sony y Nintendo.

Concepto de nueva consola Xbox Magnus

La posible llegada de Xbox Magnus se ha convertido en uno de los grandes temas de conversación entre jugadores, analistas y creadores de contenido. A raíz de varias filtraciones y comentarios de insiders, cada vez suena con más fuerza la idea de que Microsoft estaría preparando un relevo importante para Xbox Series X y Series S, acompañado de cambios profundos en servicios como Game Pass y en las funciones sociales de la plataforma.

Todo este ruido no surge de la nada: se han mencionado recortes progresivos en características online, devkits sin actualizar desde hace meses y una nueva APU con arquitectura RDNA 5 y CPU Zen 6 pensada para una consola que, por ahora, conocemos extraoficialmente como Xbox Magnus (qué es Xbox Next: rumores y especificaciones). En este artículo vamos a desgranar de forma detallada qué se ha filtrado, qué implicaciones tiene para los usuarios actuales de Xbox y hasta qué punto este supuesto salto generacional encaja con la estrategia de Microsoft en el ecosistema de videojuegos.

De las filtraciones de funciones sociales al debate sobre el futuro de Xbox

qué es Xbox Next
Artículo relacionado:
Qué es Xbox Next: rumores, especificaciones, IA y precio

El punto de partida de toda esta historia está en un conjunto de filtraciones comentadas en el podcast Broken Silicon y difundidas después por el canal Fan The Deck. Según explican, una fuente con acceso a información interna habría descrito una serie de movimientos de Microsoft que apuntan a un cambio de fase en la vida útil de Xbox Series X y Series S.

La primera pieza clave es la supuesta retirada de los Social Clubs de Xbox a partir de abril. Estos espacios de comunidad y funciones sociales relacionadas serían, según la fuente, solo el comienzo de un plan más amplio para ir apagando poco a poco ciertas características online de la plataforma. No se habla de cierre de Xbox Live ni de un fin completo del servicio, pero sí de una eliminación gradual de funciones concretas que muchos usuarios dan por sentadas hoy.

Junto a esto, la filtración menciona que el software de los devkits de Xbox Series no recibe actualizaciones desde octubre, incluyendo los drivers de GPU basados en la tecnología de AMD utilizados por Series X y Series S. Aunque estas consolas están construidas sobre un entorno derivado de Windows con controladores integrados y no siguen exactamente el mismo modelo de actualización que un PC, el parón en el mantenimiento del SDK ha despertado muchas suspicacias.

La interpretación que se hace desde parte de la comunidad es clara: Microsoft estaría reduciendo el mantenimiento activo de la generación actual, situándola de facto en un estado cercano a EOL (End of Life), aunque sin ningún comunicado oficial que lo confirme. Esto, lógicamente, ha provocado preocupación entre quienes han apostado por Series X o Series S como plataforma principal.

Esta sensación de “algo se está apagando” ha desembocado en una teoría más amplia: el llamado “winding down” de Xbox Series, entendido como una desaceleración gradual del soporte que no implica un apagón inmediato, sino un retiro paulatino de funciones a lo largo de los próximos años, con 2026 como horizonte clave.

Qué es el “winding down” y por qué podría esconder un salto generacional

El término “winding down” se utiliza para describir ese proceso en el que una plataforma deja de estar en el centro de la inversión y pasa a un estado más estable, con pocas novedades, menos cambios de bajo nivel y una clara reasignación de recursos hacia lo que viene después. No es un fin de vida declarado, sino más bien un “levantar el pie del acelerador”.

Según las filtraciones, eso sería precisamente lo que estaría ocurriendo con Xbox: un recorte calculado de algunas funciones sociales, una congelación del SDK y del software de los devkits, y un soporte que se centra en la estabilidad pero deja atrás la evolución profunda del sistema. A simple vista, puede sonar a abandono de la base instalada, pero desde un punto de vista industrial tiene otra lectura.

  ¿Qué es una cámara de sistema?

En casi todas las transiciones entre generaciones de consolas, los fabricantes tienden a “congelar” herramientas y limitar los cambios internos de gran calado en el hardware que va de salida. Es una manera de asegurar que los juegos siguen funcionando correctamente mientras los equipos de ingeniería se vuelcan en la nueva arquitectura. Si sumamos esto a los rumores sobre Magnus, el puzzle empieza a encajar.

La clave está en que Series X y Series S aterrizaron en el mercado en 2020. Si los grandes recortes o cambios de soporte se intensifican de cara a 2026, estaríamos hablando de un ciclo de unos seis años, perfectamente razonable en la industria actual. En otras palabras, lo que ahora se percibe como un recorte doloroso podría ser, en realidad, el paso previo a un sustituto que unifique y refuerce la plataforma Xbox.

Así, para algunos analistas, el “winding down” no sería tanto el preludio del abandono de Xbox como un síntoma claro de que la nueva generación está en desarrollo avanzado. Y ahí entra con fuerza el nombre en clave que más se está repitiendo en los últimos meses: Xbox Magnus.

Xbox Magnus: la nueva APU Zen 6 y RDNA 5 que apunta a 2027

Buena parte de los detalles técnicos de Xbox Magnus proceden del conocido insider Moore’s Law Is Dead, que ha compartido en uno de sus últimos vídeos una diapositiva con especificaciones supuestamente internas de la próxima APU de Microsoft para consola. Aunque no hay confirmación oficial de la compañía ni de AMD, el nivel de detalle de la filtración ha disparado las expectativas.

Según esta información, Microsoft habría finalizado ya el diseño del SoC para su próxima Xbox, con un objetivo de lanzamiento situado en 2027. Este chip llevaría el nombre en clave “Magnus” y sería el corazón de una consola concebida para dejar muy atrás las limitaciones de Xbox Series X, tanto en CPU como en GPU, memoria y capacidades de inteligencia artificial.

La APU se apoyaría en arquitecturas de nueva generación de AMD: CPU Zen 6 y GPU RDNA 5. El diseño de la CPU sería híbrido, combinando núcleos de alto rendimiento con núcleos optimizados para eficiencia, en una filosofía parecida a lo que ya vemos en otros entornos, pero llevada a la sexta generación de Zen.

Más en detalle, la configuración filtrada habla de 3 núcleos Zen 6 “grandes” orientados a la máxima potencia por hilo y 8 núcleos Zen 6c más ligeros y eficientes. Este reparto busca un equilibrio interesante: mucha fuerza en tareas mononúcleo (importante para ciertos motores de juego y lógica de gameplay) y un buen músculo multihilo para físicas, sistemas de mundo abierto y procesos en segundo plano sin disparar el consumo.

En el apartado gráfico, la apuesta sería todavía más agresiva. La consola contaría, según la diapositiva filtrada, con hasta 68 Compute Units basadas en RDNA 5, con una posible configuración física total de 70 CU, de las cuales algunas podrían quedar desactivadas por cuestiones de rendimiento o fabricación.

Un salto gráfico con RDNA 5, Ray Tracing y path tracing mejorados

La cifra de 68 CU en RDNA 5 supondría un aumento aproximado del 30 % en unidades de cómputo respecto a Xbox Series X, que ya era la referencia de potencia en su lanzamiento. Pero el verdadero salto no se limita a la cantidad de núcleos, sino a las mejoras generacionales intrínsecas de la arquitectura RDNA 5.

Entre estas mejoras, se espera un rendimiento muy superior en Ray Tracing, así como en técnicas más avanzadas como el path tracing. En la práctica, esto se traduciría en iluminación global más realista, sombras y reflejos mucho más precisos y escenas con una fidelidad visual cercana a lo que hoy solo se ve en PC de gama muy alta.

Otra pieza clave es la memoria y la gestión de cachés. La filtración menciona al menos 24 MB de caché L2 dedicada a la GPU, una cantidad notable que ayudaría a reducir cuellos de botella y a exprimir mejor el ancho de banda disponible. Esto es especialmente importante porque el bus de memoria no crecería a lo bruto, sino que se reequilibraría con tecnologías más rápidas.

  ¿Cómo clonar un disco duro a otro de mayor capacidad a uno de menor?

La diapositiva habla de un bus de 192 bits junto a memoria GDDR7, con soporte para configuraciones de hasta 48 GB. Aunque es probable que el modelo comercial reduzca esa cifra para ajustar costes, la adopción de GDDR7 promete un incremento considerable en velocidad efectiva, lo que compensa con creces el hecho de que el bus no sea más ancho que el de algunos sistemas anteriores.

En cuanto al consumo, se baraja un TDP estimado entre 250 y 350 W para el conjunto, aunque la propia filtración aclara que no se trata de datos definitivos. Este rango sugiere una consola que apuntaría alto en potencia, pero que también necesitará un diseño de refrigeración cuidado para mantener temperaturas y ruido bajo control.

Todo este bloque de especificaciones, siempre bajo el paraguas de “rumores no confirmados”, dibuja una Xbox Magnus claramente orientada a situarse de nuevo como la consola más potente de su generación, siguiendo la estrategia de la actual Series X de liderar en fuerza bruta frente a sus competidoras directas.

La NPU y la “era de la inteligencia artificial” en consolas

Uno de los elementos más llamativos de la supuesta APU de Xbox Magnus es la presencia de una NPU (Unidad de Procesamiento Neuronal) dedicada con hasta 110 TOPS a unos 6 W. Este bloque especializado en tareas de inteligencia artificial se está convirtiendo en un estándar en nuevos SoC, y en consolas puede marcar un antes y un después.

Con una NPU de este calibre, Microsoft podría impulsar técnicas avanzadas de reescalado por IA, similares en concepto al DLSS de NVIDIA, pero integradas a nivel de sistema. Eso significa juegos renderizados a resoluciones internas más bajas que se verían increíblemente nítidos en 4K (o incluso más), con un impacto mucho menor en la GPU.

Además del reescalado, la NPU podría encargarse de mejorar animaciones, físicas secundarias, comportamiento de NPCs o sistemas de audio y vídeo sin añadir carga extra a CPU y GPU. En un contexto donde la inteligencia artificial generativa y los modelos especializados se están disparando, tener ese músculo dedicado en una consola doméstica abre la puerta a experiencias mucho más dinámicas.

El hecho de que la NPU alcance alrededor de 110 TOPS con un consumo teórico tan contenido indica que el diseño está pensado para ser utilizado de forma intensiva, no como un simple añadido residual. Para los desarrolladores, disponer de ese recurso estable y predecible es una invitación a experimentar con nuevas técnicas de optimización y de jugabilidad.

En la práctica, si estas especificaciones se confirman, Xbox Magnus podría diferenciarse no solo por la potencia bruta de su GPU, sino por la forma en que la IA se integra en casi todos los aspectos de la experiencia: desde el rendimiento puro hasta la accesibilidad o las ayudas inteligentes al jugador.

Reorganización de Game Pass y convergencia con el ecosistema PC

Más allá del hardware, las filtraciones y los análisis apuntan a que Xbox Magnus vendría acompañada de cambios de calado en la estructura de Game Pass. La idea que suena con más fuerza es la de una unificación de tiers que reduzca la separación artificial entre “PC Game Pass” y “Xbox Game Pass”.

Si, como se sugiere, Magnus estuviera concebida como un “PC cerrado” más que como una consola tradicional, esa barrera técnica y comercial entre suscripción en consola y suscripción en ordenador perdería buena parte de su sentido. Para Microsoft, que lleva años empujando la idea de Xbox como un ecosistema y no como una sola máquina, esta convergencia sería un paso lógico.

Una posible reestructuración de Game Pass permitiría simplificar la oferta, optimizar costes y ofrecer una plataforma más coherente donde los juegos, servicios en la nube y características online se perciban como parte de un mismo todo, independientemente del dispositivo desde el que se acceda.

En este contexto, la reducción de ciertas funciones sociales clásicas en las consolas actuales podría estar relacionada con la creación de un nuevo marco común de servicios sociales y comunidad que funcionen igual en PC, en la nueva Xbox y en otros dispositivos donde esté presente la marca.

  Se requiere javascript para iniciar sesion habilite javascript en su navegador

El objetivo final parece claro: competir de tú a tú con ecosistemas como Steam, GeForce NOW o PlayStation Network, no solo en catálogo, sino también en cohesión de servicios, presencia multiplataforma y capacidad para retener al usuario, juegue donde juegue.

Contexto de mercado: el papel de Xbox frente a Sony y Nintendo

El trasfondo de todas estas maniobras está íntimamente ligado a la forma en que Microsoft concibe Xbox en comparación con Sony y Nintendo. De acuerdo con opiniones compartidas en foros y debates, la prioridad de Microsoft no es tanto la venta de consolas como tal, sino la expansión de sus servicios y juegos a la mayor base posible de usuarios.

Se suele decir que “Microsoft lo que quiere es pasta, le da igual si la consigue vendiendo consolas, suscripciones de Game Pass o juegos en PC”. Desde esta óptica, la compañía no estaría tan obsesionada con las cifras de hardware como con el crecimiento del ecosistema, incluso si eso implica lanzar sus títulos en plataformas rivales si en algún momento resulta viable.

Algunos usuarios señalan que si mañana Microsoft pudiera llevar sus servicios a PlayStation o Nintendo Switch, lo haría sin dudar, y que el usuario de consola Xbox actual es solo una parte más del pastel. Si un día dejasen de fabricar hardware, su apuesta sería que muchos de esos jugadores migrarían a PC, a otras consolas o al juego en la nube, pero seguirían pagando por sus juegos o por Game Pass.

En contraste, Sony sigue dependiendo en gran medida de las ventas de consolas y de sus exclusivos como motor principal de negocio. Aunque está abriendo poco a poco la puerta al PC, no cuenta con el músculo financiero ni con la diversificación que tiene Microsoft, por lo que su margen de maniobra estratégica es distinto.

Nintendo, por su parte, es casi un caso aparte. No lanza sus grandes juegos en PC, apenas ha hecho pruebas tangenciales en móviles y ha sabido rentabilizar como nadie sus propias IP. Con Switch ha logrado vender un volumen enorme de hardware con un diseño modesto en potencia, y juegos como Mario Kart acumulan cifras de ventas brutales sin apenas bajar de precio con el tiempo.

Esto hace que, aunque Nintendo también corra riesgos si llegase otro “batacazo” como Wii U, su modelo actual está muy centrado en maximizar beneficio por juego y por consola, con un control férreo sobre su ecosistema. Microsoft, en cambio, se mueve más como un proveedor transversal de servicios y contenidos, con la consola como una puerta de entrada más, no la única.

En este escenario, Xbox Magnus encajaría como la siguiente pieza de hardware en una estrategia en la que lo importante es mantener vivo y atractivo el ecosistema Xbox, más que ganar una “guerra de consolas” tradicional basada solo en número de máquinas vendidas.

Con todo esto sobre la mesa, la posible nueva consola deja entrever un rumbo en el que la potencia, la integración con PC, la IA dedicada y la flexibilidad de servicios como Game Pass son las cartas con las que Microsoft quiere jugar en la segunda mitad de la década.

Si las filtraciones se aproximan a la realidad, nos encontraríamos con una Xbox Magnus diseñada para liderar en gráficos y rendimiento, con un SoC híbrido Zen 6, GPU RDNA 5, memoria GDDR7 y una NPU de hasta 110 TOPS, respaldada por una plataforma de servicios más unificada y menos dependiente de la consola como único punto de acceso.

Por ahora, y mientras no haya anuncios oficiales, toca tomar todos estos datos con cautela, pero el panorama que dibujan explica muy bien por qué el soporte actual de Series X y Series S podría estar bajando revoluciones: lo que hoy parece un recorte de funciones sociales y un SDK congelado podría ser, en realidad, el síntoma más claro de que Microsoft ya tiene la mirada puesta en una nueva Xbox que reordene su ecosistema para los próximos años.