- Conocer las categorías de cable Ethernet (Cat5, Cat5e, Cat6, Cat6a, Cat7) permite elegir la opción adecuada en velocidad y coste.
- La diferencia entre cable trenzado flexible y cable rígido es clave para decidir su uso en latiguillos o instalaciones fijas.
- Los estándares de cableado T568A y T568B definen el orden de los hilos y garantizan compatibilidad y buen funcionamiento.
- Con unas pocas herramientas básicas es posible fabricar cables de red fiables a medida para cualquier instalación doméstica.

Si alguna vez has querido cablear una habitación con red Ethernet o simplemente te has negado a pagar lo que piden en muchas tiendas por un simple cable de red, hacer tus propios cables es una opción fantástica. No hace falta ser ingeniero ni tener conocimientos avanzados de redes: con unas pocas herramientas, algo de paciencia y siguiendo los pasos correctos, puedes montar cables fiables y a medida para tu casa u oficina.
Además de ahorrar un buen dinero, fabricar tus propios cables te permite elegir la longitud exacta, el tipo de categoría (Cat5e, Cat6, etc.) y la calidad de los conectores. En este artículo vamos a ver, con todo lujo de detalles, qué tipos de cables Ethernet existen, qué significan las distintas categorías, cómo se cablean internamente y, por supuesto, cómo crimpar paso a paso un cable directo ideal para conectar un PC, un router, un switch u otros dispositivos de red.
Además de ahorrar un buen dinero, fabricar tus propios cables te permite elegir la longitud exacta, el tipo de categoría (Cat5e, Cat6, etc.) y la calidad de los conectores. En este artículo vamos a ver, con todo lujo de detalles, qué tipos de cables Ethernet existen, qué significan las distintas categorías, cómo se cablean internamente y, por supuesto, cómo crimpar paso a paso un cable directo ideal para conectar un PC, un router, un switch u otros dispositivos de red.
Qué es un cable de red Ethernet y para qué sirve
Los cables Ethernet son la base de las redes de datos por cable tal y como las conocemos hoy. Sin ellos, Internet y la World Wide Web no funcionarían de la misma manera: la inmensa mayoría de conexiones entre routers, switches, puntos de acceso y equipos finales se realiza mediante estos cables de par trenzado con conectores RJ-45.
En el interior de un cable Ethernet típico encontramos cuatro pares de hilos de cobre trenzados, lo que suele conocerse como par trenzado (twisted pair). Este diseño reduce interferencias y mejora la calidad de la señal, permitiendo transmitir datos a altas velocidades y a distancias considerables dentro de una vivienda, oficina o edificio.
Hoy en día, el uso de cables Ethernet no se limita solo a ordenadores de sobremesa. Se utilizan para conectar televisores inteligentes, consolas, servidores NAS, cámaras IP y prácticamente cualquier dispositivo que necesite una conexión estable y de alto rendimiento, sin los problemas típicos de la WiFi (cortes, latencia, saturación, etc.).
Cuando planificas un pequeño cableado en casa, por ejemplo del router a un despacho o al salón, optar por cable Ethernet es la manera más sencilla de garantizar velocidad estable y baja latencia, algo fundamental para jugar online, hacer videollamadas en alta calidad o transferir grandes archivos.
Tipos de construcción: cable trenzado flexible y cable rígido
Antes de meternos con las categorías de velocidad, conviene diferenciar dos grandes familias de construcción de cable Ethernet: cable trenzado flexible (patch) y cable rígido (solid). Aunque por fuera puedan parecer iguales, por dentro no son lo mismo ni se usan igual.
El cable trenzado flexible, el más habitual en los latiguillos comerciales, utiliza muchos filamentos finos en cada hilo. Esto lo hace muy maleable, ideal para usar sobre el escritorio, conectar un PC al router, un switch a un NAS o cualquier equipo que pueda moverse de vez en cuando. Es más cómodo de manipular, se adapta bien a curvas cerradas y soporta mejor doblados ocasionales.
El cable rígido, en cambio, está formado por un único hilo macizo por cada conductor. Es más duro y se dobla peor, pero es el más adecuado para instalaciones fijas: tiradas largas dentro de paredes, canaletas, falsos techos o racks de comunicaciones. Ofrece un comportamiento eléctrico muy estable y es el estándar en cableado estructurado profesional.
Como norma general, usa cable flexible para latiguillos de conexión cortos (por ejemplo, del panel de parcheo al switch, o del punto de red a tu ordenador) y cable rígido para las tiradas largas que se quedan ocultas y no se van a andar moviendo todos los días.
Categorías de cable Ethernet: Cat5, Cat5e, Cat6, Cat6a y Cat7
En el mercado actual vas a encontrarte principalmente cinco categorías de cable Ethernet: Cat5, Cat5e, Cat6, Cat6a y Cat7. Cada una marca unas prestaciones mínimas en cuanto a velocidad máxima, frecuencia (ancho de banda) y protección frente a interferencias.
Es importante entender estas diferencias, porque de ellas dependerá tanto la velocidad máxima de la red como el coste del cable, su grosor y el tipo de conectores y electrónica que vas a necesitar.
Cable Ethernet Cat5
La categoría 5 (Cat5) fue durante mucho tiempo el estándar más extendido en hogares y pequeñas oficinas. Vino a sustituir a categorías anteriores (Cat3 y Cat4) y se diseñó principalmente para redes Fast Ethernet, es decir, hasta 100 Mbps, aunque también se especifica para 10 Mbps.
Los cables Cat5 están formados por pares trenzados no blindados (UTP) y admiten una velocidad máxima de transmisión de 10/100 Mbps, con un ancho de banda de hasta 100 MHz. Hoy en día se considera una categoría bastante desfasada para nuevas instalaciones, ya que la mayoría de equipos soportan como mínimo 1 Gbps (Gigabit Ethernet).
Cable Ethernet Cat5e
El cable Cat5e (la “e” viene de “enhanced”) es una evolución mejorada del antiguo Cat5. Mantiene el mismo tipo de construcción general (par trenzado no blindado UTP), pero mejora las especificaciones eléctricas para reducir las interferencias y la diafonía entre pares.
Gracias a estas mejoras, el Cat5e soporta velocidades de hasta 1000 Mbps (1 Gbps) manteniendo un ancho de banda de 100 MHz. Es uno de los cables más utilizados todavía hoy en viviendas y oficinas, ya que ofrece una relación calidad-precio muy buena y resulta más que suficiente para la mayoría de conexiones domésticas.
Cable Ethernet Cat6
La categoría 6 da un salto en prestaciones respecto a Cat5e, mejorando el comportamiento frente a interferencias y aumentando el ancho de banda. Tanto Cat5e como Cat6 permiten conexiones Gigabit Ethernet, pero el Cat6 está pensado para entornos con más ruido electromagnético o donde se necesiten distancias algo mayores a máxima velocidad.
El cable Cat6 puede encontrarse en forma de UTP (no blindado) o STP (par trenzado blindado), añadiendo capas de apantallamiento frente a interferencias externas. Su velocidad máxima práctica es 1000 Mbps para la mayoría de escenarios de uso doméstico y profesional estándar, con un ancho de banda de 250 MHz, significativamente superior al de Cat5e.
Cable Ethernet Cat6a
El cable de categoría 6a (augmented) está pensado para ir un paso más allá en redes de alto rendimiento. Aumenta la velocidad de transmisión hasta 10.000 Mbps (10 Gbps) y duplica el ancho de banda, alcanzando los 500 MHz.
Este tipo de cable es ideal si estás diseñando una instalación con vistas a futuro, ya que soporta redes 10G en distancias típicas de cableado estructurado. Eso sí, es más grueso, menos flexible y normalmente más caro que Cat6, por lo que tiene sentido sobre todo en instalaciones algo más exigentes o profesionales.
Cable Ethernet Cat7
La categoría 7, también llamada clase F, está totalmente orientada a entornos donde las interferencias electromagnéticas pueden ser un problema serio. Estos cables suelen ser del tipo SSTP o S/FTP, es decir, cada par trenzado está blindado individualmente y, además, existe un apantallamiento global del conjunto.
El resultado es un cable más aislado, bastante más grueso y voluminoso, difícil de doblar y menos cómodo de manejar en instalaciones muy estrechas, pero capaz de ofrecer velocidades de hasta 10 Gbps con un ancho de banda de 600 MHz. Su uso se da sobre todo en entornos profesionales o instalaciones donde el ruido eléctrico es especialmente elevado.
Tabla comparativa de categorías Ethernet
Para tener claro qué aporta cada categoría, podemos resumir sus características principales de esta forma:
- Cat5: cable UTP, hasta 10/100 Mbps, ancho de banda máximo 100 MHz.
- Cat5e: cable UTP, hasta 10/100/1000 Mbps, ancho de banda máximo 100 MHz.
- Cat6: UTP o STP, hasta 10/100/1000 Mbps, ancho de banda máximo 250 MHz.
- Cat6a: cable normalmente blindado, hasta 10.000 Mbps, ancho de banda máximo 500 MHz.
- Cat7: S/FTP o SSTP, hasta 10.000 Mbps, ancho de banda máximo 600 MHz.
Si tu objetivo es montar una red doméstica actualizada, lo más equilibrado suele ser optar como mínimo por Cat5e o Cat6, y valorar Cat6a/7 solo si la instalación es complicada o quieres soportar 10 Gbps a medio plazo.
Estructura interna y pares trenzados en un cable Ethernet
Dentro de cada cable Ethernet encontramos cuatro pares de hilos trenzados, cada uno con su combinación de color (normalmente blanco/verde, verde; blanco/naranja, naranja; blanco/azul, azul; blanco/marrón, marrón). Esta estructura ayuda a minimizar interferencias al tener los hilos de cada par trenzados entre sí.
Sin embargo, aunque tengamos cuatro pares disponibles, en muchas aplicaciones clásicas de Ethernet solo se usan dos pares para la transmisión activa de datos. Los otros dos pueden reservarse para futuras tecnologías, alimentación PoE o simplemente quedarse sin uso en ciertos estándares antiguos.
En los esquemas de cableado más comunes, los pares naranja y verde son los protagonistas. Dependiendo del estándar que utilicemos (T568A o T568B), se cambian sus funciones de transmisión y recepción, pero en ambos casos se recurre a esos pares para llevar la señal principal.
Conocer el orden interno de los hilos es fundamental para crimpar correctamente un conector RJ-45 y evitar fallos como cables muertos, conectividad intermitente o pérdidas de velocidad que no se entienden a primera vista.
Estándares de cableado T568A y T568B
Cuando hablamos de cómo se ordenan los hilos de color dentro de un conector RJ-45, entran en juego dos estándares principales: T568A y T568B. Ambos definen qué color va en cada pin de la clavija, pero la finalidad de los pares naranja y verde se invierte.
En el estándar T568A, el par verde se utiliza para transmitir datos, mientras que el par naranja se emplea para recibir. De este modo, los hilos Verde y Blanco/Verde están asociados a la transmisión, y los Naranja y Blanco/Naranja a la recepción.
En el estándar T568B ocurre justo lo contrario: se intercambian los pares de transmisión y recepción. En este caso, el par naranja pasa a encargarse de transmitir los datos y el par verde se utiliza para recibir. El resto de pares (azul y marrón) quedan en posiciones distintas, pero no varían en sus funciones básicas.
Para la mayoría de instalaciones domésticas o pequeñas redes, lo más habitual es elegir una de las normas (la más extendida suele ser T568B) y aplicarla en ambos extremos de cada cable para crear cables directos. Lo importante es ser consistente y no mezclar estándares a lo loco.
Un cable directo es el que se utiliza para conectar dispositivos diferentes (por ejemplo, PC a router, PC a switch, router a switch). Los cables cruzados, que invierten pares entre extremos, se necesitaban antes para conectar equipos del mismo tipo entre sí, pero hoy muchos puertos de red incorporan auto MDI-X y detectan automáticamente la polaridad, simplificando bastante las cosas.
Herramientas y materiales para hacer tu propio cable Ethernet
Si quieres fabricar tus propios cables de red a medida, vas a necesitar una serie de herramientas y materiales básicos. La buena noticia es que la mayoría son baratos, fáciles de conseguir y te servirán para muchos más cables que hagas en el futuro.
El listado mínimo que deberías tener a mano es el siguiente:
- Cable de red de la categoría que te interese (por ejemplo, Cat5e o Cat6), en la longitud necesaria.
- Crimpadora para RJ-45, que es la herramienta específica para fijar los conectores al cable.
- Tijeras o pelacables, para retirar la cubierta exterior sin dañar los pares internos.
- Conectores RJ-45 (necesitarás dos por cable que vayas a fabricar).
Lo más complicado de conseguir suele ser la crimpadora, ya que no es una herramienta que todo el mundo tenga por casa. No obstante, se pueden encontrar modelos sencillos por unos 15 euros en multitud de tiendas online. Si no te ves haciendo muchos cables, una opción es pedirla prestada a algún amigo o familiar.
Existen crimpadoras que, además de RJ-45, permiten trabajar con conectores RJ-11 (los típicos de teléfono). Si no vas a tocar cable telefónico, te basta con un modelo básico para RJ-45, que suele ser algo más barato y más que suficiente para un uso doméstico.
Tutorial paso a paso: cómo hacer un cable de red directo
Vamos a ver ahora el proceso completo para fabricar un cable de red directo, ideal para conectar un ordenador a un router o a un switch. El procedimiento es muy parecido si quieres obtener un cable cruzado, simplemente tendrás que cambiar el orden de los pares según el estándar que prefieras.
Verás que, una vez le coges el truco, hacer cables se vuelve casi automático. La clave es ser metódico con el orden de los hilos y no tener prisa a la hora de crimpar.
Paso 1: pelar la cubierta del cable con cuidado
Lo primero es retirar unos 3 centímetros aproximados de la cubierta exterior de plástico del cable en uno de sus extremos. Aquí hay que ir con calma para no marcar ni cortar los hilos internos que forman los pares trenzados.
Muchas crimpadoras incluyen una pequeña cuchilla diseñada para pelar este tipo de cables, pero mucha gente encuentra más cómodo usar unas tijeras normales. La idea es hacer un corte superficial alrededor del cable, sin apretar demasiado, y luego tirar de la funda sobrante para que se desprenda.
Paso 2: separar y estirar los pares trenzados
Cuando retires la cubierta, verás aparecer los cuatro pares de hilos trenzados, dos a dos. El siguiente paso consiste en destrenzar con suavidad cada uno de esos pares y estirar los hilos lo máximo posible, para que queden lo más rectos que puedas.
Procura evitar curvas, ángulos cerrados o hilos que se crucen entre sí. Cuanto más ordenados y alineados queden, más fácil será el paso siguiente y menor será la probabilidad de que alguno se desplace de su sitio cuando lo introduzcas en el conector.
Paso 3: ordenar los cables según la especificación elegida
Una vez que tienes los hilos sueltos y estirados, toca colocarlos en el orden correcto de colores según el estándar que vayas a seguir (T568A o T568B) para generar un cable directo. Es fundamental no equivocarse aquí, porque un solo hilo fuera de lugar puede hacer que el cable no funcione.
En este ejemplo vamos a centrarnos en el caso más típico: conectar un PC con un router o un switch utilizando una norma estándar de cable directo. Si prefieres hacer un cable cruzado, el proceso físico será el mismo, simplemente tendrás que aplicar el esquema de colores correspondiente al cruzado en uno de los extremos.
Mientras ordenas los hilos, sujétalos entre los dedos para que no se desplacen al mínimo movimiento. Tómate tu tiempo aquí, merece la pena revisarlo dos veces antes de seguir.
Paso 4: cortar los hilos e introducirlos en el conector RJ-45
Cuando tengas todos los hilos bien alineados, verás que la parte destrenzada ocupa bastante longitud. El objetivo es dejar solo unos 1,5 centímetros de hilos al aire desde el punto donde termina la funda del cable hasta la punta de los conductores.
Con unas tijeras bien afiladas, recorta el sobrante de manera que todos los hilos queden exactamente a la misma longitud. Esto es clave para que, al introducirlos, cada uno llegue correctamente a su contacto metálico en el interior del conector RJ-45.
A continuación, toma el conector RJ-45 con la pestaña de plástico hacia abajo y colócalo de forma que el pin 1 quede a la izquierda. Introduce los hilos muy despacio, asegurándote de que cada uno entra en su canal correspondiente y de que el orden de colores sigue siendo el correcto.
Antes de empujarlos hasta el fondo, revisa otra vez el orden visualmente. Una vez estés seguro, termina de introducirlos al máximo y comprueba desde la parte frontal del conector que las puntas de todos los hilos llegan al final. Si alguno se ha quedado corto, es preferible retirarlo, volver a igualar longitud y repetir, en lugar de arriesgarte a que el cable falle.
Revisa también que la cubierta exterior del cable, no solo los hilos, llega hasta la pequeña pestaña interior del conector que sirve como punto de sujeción. Esto ayudará a que, una vez crimpar, el cable quede fijado mecánicamente y no se suelte al mínimo tirón.
Paso 5: fijar el conector con la crimpadora
Cuando tengas claro que todo está en su sitio, introduce el conector RJ-45 en la ranura correspondiente de la crimpadora. Asegúrate de que encaja bien y que no se ha movido ninguno de los hilos antes de accionar la herramienta.
Ahora aprieta la crimpadora con firmeza, sin quedarte corto pero sin hacer una fuerza desmesurada. Al final del recorrido notarás y oirás un pequeño clic característico; eso te indica que las cuchillas internas han presionado los contactos metálicos sobre los hilos y han fijado también la cubierta exterior bajo la pestaña de sujeción.
Tras crimpar, inspecciona el conector: deberías ver las marcas de presión sobre cada hilo, la cubierta exterior anclada en la zona trasera y la pestaña intacta. Si algo parece raro (un hilo a distinta altura, la funda muy alejada, etc.), suele ser mejor cortar el conector y repetir que arriesgarte a un fallo difícil de localizar.
Paso 6: repetir en el otro extremo y comprobar el cable
Con un extremo terminado, solo queda repetir el mismo proceso en el otro lado del cable. Si estás haciendo un cable directo estándar, usa exactamente el mismo orden de colores (la misma norma T568A o T568B) en ambos extremos. Si fuera un cable cruzado, aplicarías un estándar en un lado y el otro en el extremo contrario, según el esquema de cruzado elegido.
Una vez que tengas los dos conectores crimpados, llega el momento de la verdad: conectar el cable a los dispositivos y comprobar que se establece el enlace de red. Si tienes a mano un comprobador de cables (tester de RJ-45), mucho mejor: en cuestión de segundos te dirá si hay algún par invertido o sin continuidad.
Si el cable no funciona, lo más habitual es que haya algún error en el orden de colores o en la longitud de un hilo que no llega a tocar bien su contacto. La solución suele ser tan sencilla como cortar la clavija “defectuosa” y volver a crimpar con más atención al detalle.
Aunque al principio el proceso pueda parecer un poco laborioso, en cuanto hayas hecho dos o tres cables seguidos se convierte casi en una rutina. Acabarás preparando latiguillos a medida en pocos minutos y con una tasa de fallos prácticamente nula.
Dominar los tipos de cable (Cat5, Cat5e, Cat6, Cat6a y Cat7), entender qué significan los estándares T568A y T568B, y saber crimpar bien un RJ-45 te permite montar redes cableadas fiables, adaptadas al espacio y sin despilfarrar en cables comerciales que no siempre tienen la longitud que necesitas. Con el equipo adecuado y algo de práctica, cualquier usuario es capaz de crear su propio cableado Ethernet y disfrutar de conexiones estables, rápidas y sin sorpresas.

