Cómo optimizar almacenamiento en caché y prefetch para juegos

Última actualización: mayo 18, 2026
Autor: Isaac
  • Controlar el tamaño y la ubicación de las distintas cachés evita que saturen SSD o almacenamiento móvil y mantiene estables los tiempos de carga.
  • Limpiar con criterio la caché de shaders, Prefetch de Windows y la caché de apps y navegador en Android mejora fluidez sin perder datos importantes.
  • Herramientas como Air Live Drive y los propios ajustes de sistema permiten perfilar el comportamiento de la caché según tu forma de jugar y tu hardware.
  • En desarrollo de juegos, estructurar bien los datos y ofrecer ajustes avanzados reduce fallos de caché de CPU y ayuda a lograr un rendimiento más consistente.

optimizar cache y prefetch para juegos

Si juegas en PC o en móvil, tarde o temprano te pegas con el mismo enemigo silencioso: la caché. Caché de shaders, caché del sistema, caché de apps, prefetch… todos estos mecanismos están pensados para acelerar la carga de juegos y programas, pero cuando se descontrolan pueden tragarse tu almacenamiento y provocar más tirones de los que resuelven. La clave no es desactivarlos sin más, sino entenderlos y ajustarlos a tu manera de jugar.

En este artículo vamos a profundizar a fondo en cómo optimizar el almacenamiento en caché y el prefetch para juegos, tanto en PC (Windows, drivers gráficos, herramientas tipo Air Live Drive) como en Android. Verás trucos muy concretos: desde limitar el tamaño de la caché de shaders o borrar la carpeta Prefetch de Windows de forma segura, hasta limpiar cachés de juegos móviles sin perder partidas. Además, comentaremos ideas avanzadas de diseño de juegos, como ajustar el tamaño de los “chunks” de datos para reducir fallos de caché de CPU.

Qué es la caché en juegos y por qué puede acelerar… o frenar

La caché no es más que una zona donde el sistema guarda datos temporales para no tener que recalcular o volver a descargarlos cada vez. En el contexto de los videojuegos hablamos, entre otras cosas, de:

  • Caché de shaders (GPU): compilaciones de shaders ya preparados para que el juego no tenga que compilarlos al vuelo.
  • Caché del sistema y prefetch (Windows): archivos y trazas que ayudan a que los programas arranquen más rápido.
  • Caché de aplicaciones y navegador (Android): imágenes, scripts y datos temporales de juegos y webs.
  • Caché de herramientas de nube como Air Live Drive: copias locales de archivos remotos para abrirlos casi como si estuvieran en tu SSD.

Cuando todo va bien, estas cachés reducen tiempos de carga, minimizan microparones por compilación de shaders y alivian trabajo al servidor o a la red. El problema aparece cuando:

  • La caché crece sin control y se come el espacio de tu SSD o de tu almacenamiento móvil.
  • Los datos temporales se quedan obsoletos y entran en conflicto con archivos actualizados, causando fallos o cuelgues.
  • Se recompilan shaders o se precargan recursos que nunca se usan, malgastando CPU y disco en segundo plano.

Optimizar almacenamiento en caché y prefetch para juegos consiste en encontrar el equilibrio: aprovechar la rapidez de la caché sin que invada el disco ni genere más stuttering del que elimina.

Optimizar la caché de shaders en juegos de PC

La caché de shaders es una de las mayores responsables de los tirones que notas la primera vez que mueves la cámara en un juego moderno. Tarjetas como las de Nvidia suelen compilar y almacenar shaders para que, en sesiones posteriores, esa carga pesada ya esté hecha.

Un punto débil actual es que muchos drivers ofrecen pocos tamaños fijos para la caché de shaders (por ejemplo, 10 MB, 16 MB, valor por defecto y 100 MB), lo que limita el control del usuario. Sería muy útil poder escoger tamaños intermedios como 25, 32, 50 o 64 MB, según el tipo de juegos que uses y el espacio que quieras reservar en tu SSD.

Cuando un juego recibe actualizaciones frecuentes, la mayoría de esos shaders almacenados se quedan obsoletos y deben recompilarse. El proceso automático que realiza el driver o el launcher puede llegar a compilar en segundo plano un montón de shaders que no vas a usar jamás, ocupando espacio y consumiendo CPU sin darte ningún beneficio real. Puedes comprobar el efecto de estos cambios y su impacto en tiempos de carga utilizando herramientas para medir el rendimiento de tu GPU.

La solución ideal sería que el driver te dejara gestionar por juego la caché de shaders, con opciones como:

  • Vaciar solo la caché de un título concreto sin tocar las demás, para no tener que reprocesar juegos que ya van finos.
  • Detectar cambios de versión del juego y purgar automáticamente la caché asociada a esa build, con posibilidad de desactivar esa función si lo prefieres.
  • Aplicar estos controles también a Vulkan, OpenGL y DirectX 11, no solo a APIs más nuevas o funciones en beta.

Para perfiles muy específicos como speedrunners o desarrolladores que necesitan usar varias versiones de un mismo juego o programa a la vez, es fundamental poder mantener varias cachés separadas por versión o, al menos, decidir manualmente cuándo limpiarlas.

Gestión avanzada de caché de disco con herramientas tipo Air Live Drive

Si trabajas con juegos o proyectos pesados en la nube (assets, builds, mods, texturas, etc.), herramientas como Air Live Drive montan tus nubes (Google Drive, OneDrive, Dropbox…) como si fueran unidades de Windows. Para que abrir un archivo remoto no sea un suplicio, guardan una copia temporal en una carpeta de caché en tu disco local.

Por defecto, Air Live Drive guarda esa caché en tu perfil de Windows, normalmente en algo como: C:\Users\TuUsuario\AppData\Roaming\AirLiveDrive\DisksCache. El inconveniente es que, sin darte cuenta, esa carpeta puede ir llenándose hasta devorar tu SSD principal.

Lo bueno es que puedes mover la carpeta de caché a otro disco desde la ventana de configuración de la unidad (Disk Configuration). Junto al campo «Cache folder» tienes un botón «Browse» para redirigirla a un HDD secundario, un disco externo o una partición distinta. Si tu SSD es pequeño (por ejemplo 256 GB), desplazar la caché de la nube a un HDD mecánico suele ser una mejora muy rápida y efectiva.

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Además, Air Live Drive trae varios perfiles de caché predefinidos para que adaptes el comportamiento a tu forma de trabajar:

  • Max Speed: guarda en caché prácticamente todo lo posible para priorizar el rendimiento. Genial si tienes mucho espacio libre y trabajas casi siempre con los mismos archivos.
  • Speed: equilibrio entre velocidad y consumo. Es el modo más recomendable para la mayoría, porque acelera sin dejar que la caché se dispare.
  • Custom: control total sobre el tamaño máximo de caché, tiempos de vida de las entradas y subidas en segundo plano. Pensado para usuarios avanzados.
  • Real Time: orientado a entornos colaborativos o archivos que cambian constantemente. Consulta la nube con más frecuencia para que veas versiones actualizadas.
  • Max Real Time: versión más agresiva del anterior, minimiza al máximo la caché local para reflejar casi en tiempo real el estado de la nube, a costa de más dependencias de la conexión.

Si no tienes claro por dónde tirar, el perfil Speed es el más sensato para empezar y ya podrás ajustar a partir de ahí según veas el consumo de espacio y el rendimiento.

Crucial: limitar el tamaño máximo de la caché. La opción «Limit the Cache size to» fija un techo en MB para que la caché nunca pase de ahí. Por defecto suele estar en 2000 MB (2 GB), pero te conviene adaptarlo:

  • SSD ≤ 256 GB: limitar a unos 500-800 MB y, si puedes, llevar la caché a otro disco.
  • SSD de 512 GB: un rango razonable sería 1-2 GB.
  • SSD de 1 TB o más: puedes permitirte 3-5 GB si manejas archivos grandes de forma habitual.

Otro parámetro clave es el «Directory List cache time», que marca cuántos segundos guarda en memoria la lista de archivos de una carpeta antes de preguntarle otra vez al servidor de la nube. Si lo aumentas (por ejemplo de 90 a 300 segundos) reducirás peticiones y la navegación será más suave en conexiones lentas o carpetas gigantes. Si trabajas en equipo y los archivos cambian a menudo, conviene reducir ese tiempo para ver los cambios casi en tiempo real.

A la hora de limpiar la caché en Air Live Drive tienes dos opciones muy útiles:

  • Clear cache: botón para vaciar manualmente toda la caché. Ideal si te estás quedando sin espacio o si sospechas que algún archivo en caché está corrupto.
  • Clear cache on disconnect: si la activas, cada vez que desconectas la unidad se borra la caché asociada. Es muy práctico en equipos compartidos o cuando te preocupa la privacidad.

Tras limpiar la caché notarás que la primera apertura de cada archivo desde la nube tarda algo más porque tiene que descargarse de nuevo. A partir de ahí, la experiencia vuelve a ser fluida.

No olvides la opción «Enable background uploads», que permite subir cambios a la nube en segundo plano mientras sigues trabajando. En la mayoría de los casos conviene dejarla activa, pero si tu tarifa de datos es limitada o mueves archivos enormes, quizá prefieras desactivarla temporalmente para tener más control sobre cuándo subes cada cosa.

Prefetch y caché del sistema en Windows: limpiar sin romper nada

Windows utiliza el sistema Prefetch para acelerar el arranque de programas y del propio sistema operativo. Básicamente va registrando qué archivos se usan al iniciar ciertas aplicaciones y genera archivos especiales en una carpeta dedicada para anticipar esas lecturas.

Con el paso del tiempo, la carpeta Prefetch se llena de archivos viejos y de restos de programas que quizá ya ni existen. Cuando se hace demasiado grande, pierde eficacia y llega a provocar el efecto contrario: más carga de disco, más fragmentación y cierto lastre en equipos justitos de recursos.

La buena noticia es que vaciar la carpeta Prefetch no daña Windows; el sistema la volverá a rellenar automáticamente con datos frescos según uses tus programas. Eso sí, necesitas permisos de administrador para tocarla.

Para borrar el contenido de Prefetch de forma básica puedes hacer lo siguiente:

  • Pulsa Windows + R para abrir «Ejecutar».
  • Escribe C:\Windows\Prefetch (sin comillas) y pulsa Aceptar.
  • Confirma el aviso de seguridad que te pedirá permisos de administrador.
  • Selecciona todos los archivos (Ctrl + A) y pulsa Supr para mandarlos a la papelera, o Ctrl + Shift + Supr si quieres eliminarlos de forma permanente.

Si algún archivo está en uso, Windows te avisará de que no puede borrarlo; basta con darle a «Omitir» y seguir. Los archivos restantes se eliminarán sin problema.

Puede ocurrir que veas la carpeta aparentemente vacía aun con permisos de administrador. Esto es porque Windows oculta por defecto muchos archivos del sistema para evitar que se borren cosas críticas por accidente. Si quieres verlos, debes modificar la configuración de archivos ocultos (y luego restaurarla para no liarla más adelante).

Para mostrar archivos protegidos y ocultos en el Explorador:

  • Pulsa Windows + E para abrir el Explorador de archivos.
  • Ve a la pestaña «Vista» y entra en «Opciones».
  • En la ventana que se abre, vete a la pestaña «Ver».
  • En «Configuración avanzada» desmarca «Ocultar los archivos protegidos del sistema operativo (recomendado)».
  • Confirma el mensaje de advertencia pulsando «Sí».

Una vez termines de limpiar Prefetch, es muy recomendable volver a activar la casilla de ocultar archivos protegidos, para que ni tú ni nadie borre algo del sistema por error.

Después de vaciar Prefetch notarás que la primera vez que abras programas puede que tarden un pelín más en arrancar, porque Windows está generando de nuevo esa información previa. A partir de ahí, deberías percibir un comportamiento igual o algo más ágil, especialmente en equipos con hardware modesto (poca RAM, CPU antigua, HDD en lugar de SSD).

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No esperes milagros si ya tienes un PC potente con un SSD NVMe y bastante RAM: en ese caso la mejora será muy discreta. Para un salto grande en rendimiento, sigue siendo peor inversión perder horas borrando cachés que simplemente añadir más memoria RAM o actualizar procesador/unidad de almacenamiento cuando toque.

Android para gamers: cómo limpiar caché sin arruinar tus partidas

En móviles Android, los datos de caché también se acumulan con cada partida, cada actualización y cada visita a la tienda o al navegador. Para alguien que juega mucho, esto significa gigas y gigas de archivos temporales que ni ves, pero que se quedan ocupando almacenamiento interno y pueden lastrar el rendimiento.

La caché de Android se almacena por aplicación. Cada vez que abres un juego o una app, esta guarda en caché imágenes, recursos, scripts y otros datos para acelerar cargas futuras. Borrar la caché no borra tus partidas ni tus credenciales; eso solo ocurre si borras «datos» o «almacenamiento».

Para limpiar la caché de un juego o app concreta en Android puedes seguir estos pasos generales (según la capa de fabricante los nombres cambian un poco):

  • Abre Ajustes y entra en Aplicaciones o «Apps».
  • Busca el juego o aplicación que notas más lento.
  • Entra en Almacenamiento y caché (o equivalente).
  • Pulsa en Borrar caché. No toques «Borrar datos» salvo que quieras resetear la app por completo.

Tendrás que repetir este proceso para las apps que quieras limpiar, ya que en versiones recientes de Android se eliminó el clásico botón de «Borrar toda la caché» del sistema. En móviles Samsung puedes acelerar algo el proceso desde «Cuidado del dispositivo» → «Optimizar ahora», que limpia cachés de varias apps de una tacada.

Desde el punto de vista gamer, borrar caché ayuda en varios frentes:

  • Libera espacio para instalar juegos grandes o nuevas actualizaciones.
  • Reduce cuelgues y cierres forzosos cuando los datos temporales se han quedado corruptos o desfasados.
  • Puede bajar ligeramente la temperatura del dispositivo si había procesos en segundo plano luchando con archivos temporales enormes.

En la práctica, muchos jugadores notan que tras una buena limpieza su teléfono se calienta menos en sesiones largas y los juegos cargan algo más finos. Eso sí, la primera apertura después de borrar la caché será algo más lenta, porque la app tiene que regenerar esos archivos temporales.

Respecto a la frecuencia, no es necesario borrar la caché todos los días. Hacerlo con demasiada insistencia puede ralentizar las cargas sin darte ningún beneficio real. Un buen criterio es limpiar una o dos veces al mes, y hacerlo inmediatamente si notas que el móvil va pegado, te quedas casi sin espacio o un juego en concreto empieza a fallar tras una actualización.

Recuerda que borrar caché no cierra sesión ni borra tus progresos en los juegos. Eso solo sucedería si eliminas también cookies y datos de sitio en el navegador o pulsas «Borrar almacenamiento»/»Borrar datos» dentro de la ficha de la app.

Limpiar caché de navegador en Android para juegos online

Si juegas desde el navegador o usas webs para gestionar cuentas, códigos o compras de juegos, la caché del navegador también influye. Imágenes y archivos antiguos pueden hacer que algunas páginas carguen mal o que no veas cambios recientes.

En Chrome para Android, el proceso típico es:

  • Abrir Chrome y pulsar el icono de los tres puntos.
  • Ir a Historial → «Borrar datos de navegación».
  • Elegir intervalo de tiempo («Desde siempre» para limpieza profunda).
  • Marcar «Imágenes y archivos almacenados en caché». Opcionalmente, «Cookies y datos de sitios» si necesitas un reseteo más agresivo.
  • Pulsar en «Borrar datos».

En Firefox el esquema es parecido: menú de tres líneas → «Configuración» → «Borrar datos de navegación» → seleccionas «Imágenes y archivos almacenados en caché» y lo que quieras añadir → «Borrar datos de navegación».

El resto de navegadores siguen una secuencia muy similar: entrar en los ajustes, ir a opciones de privacidad o historial y borrar la caché y, si procede, cookies. Ten en cuenta que al eliminar cookies, perderás sesiones iniciadas en webs, por lo que tendrás que volver a poner usuario y contraseña en servicios de juegos, foros, etc.

Para juegos web o servicios que van raros después de cambios (por ejemplo, cambias de cuenta y sigue mostrándote datos antiguos), un borrado de caché del navegador suele ser la forma más rápida de obligar a que se recarguen todos los recursos desde cero.

Opciones avanzadas en Android: borrar datos y partición de caché

Si una app sigue funcionando mal incluso tras borrar la caché, quizá tengas que dar un paso más y borrar los datos de la aplicación. Esto sí es más drástico: se eliminan ajustes personalizados, cuentas no sincronizadas, progreso local y descargas internas de la app.

El proceso para borrar datos de una app en Android es parecido al de borrar caché:

  • Abrir Ajustes → Aplicaciones → escoger la app problemática.
  • Entrar en «Almacenamiento y caché».
  • Pulsar en «Borrar almacenamiento» o «Borrar datos» y confirmar.

Tras esto, la app se reinicia como el primer día, así que úsalo solo cuando no hay otra alternativa y estés dispuesto a reconfigurar o sincronizar de nuevo.

A nivel de sistema, algunos Android antiguos permitían borrar manualmente la partición de caché desde el modo recuperación. El procedimiento habitual era apagar el dispositivo, entrar en el recovery mediante una combinación de teclas (por ejemplo Volumen arriba + Encendido), buscar la opción «Wipe cache partition» / «Borrar partición de caché» y confirmarla con el botón de encendido.

Este borrado de caché de sistema no elimina tus datos personales, solo los temporales del propio Android. En dispositivos modernos gran parte de esta gestión ya la hace solo el sistema, pero si tienes un móvil viejo que va muy pesado, puede seguir siendo un recurso interesante. Algunos fabricantes, como Samsung, además integran herramientas de optimización en Ajustes → «Cuidado de la batería y del dispositivo» con un botón «Optimizar ahora» que revisa cachés, memoria y posibles problemas básicos.

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Gestión de almacenamiento y rendimiento para jugadores

Más allá de borrar caché, si juegas mucho necesitas una estrategia general de gestión de almacenamiento y rendimiento. De lo contrario, por mucha limpieza que hagas, volverás a llenar todo en pocas semanas.

Un primer consejo evidente pero efectivo es desinstalar juegos a los que ya no juegas. Es muy típico dejar medio catálogo instalado «por si acaso» y, al final, esos títulos inactivos no solo ocupan decenas de gigas, sino que también generan y mantienen cachés que tampoco aportan nada.

Cada cierto tiempo (por ejemplo cada dos semanas) es buena idea revisar tu biblioteca y hacer limpieza de lo que no has tocado en mucho tiempo. Ganarás espacio para nuevos lanzamientos, actualizaciones pesadas y grabaciones de vídeo o capturas que sí estás usando.

Aprovecha también los gestores de almacenamiento integrados que traen muchos móviles y sistemas: suelen identificar archivos grandes, apps poco usadas, duplicados o descargas olvidadas. Desde ahí puedes borrar cachés, desinstalar aplicaciones y recuperar gigas en un par de toques.

Mantener el sistema actualizado es otro pilar importante. En PC, los parches de Windows y, sobre todo, los drivers gráficos pueden mejorar cómo se manejan cachés de shaders o cómo se gestiona el prefetch. En Android, las actualizaciones de sistema y de juegos corrigen fugas de memoria, fallos de caché y comportamientos raros tras múltiples parches.

Donde conviene ir con cuidado es con las apps de «limpieza milagrosa» que prometen acelerar el teléfono borrando cachés y procesos sin control. Muchas están cargadas de publicidad, servicios innecesarios e incluso pueden cerrar tareas críticas o borrar datos que no querías tocar. Lo más seguro y efectivo es usar las herramientas del propio sistema: Ajustes → Aplicaciones, gestores de almacenamiento del fabricante y, en PC, las opciones internas de los programas o del propio Windows.

En cuanto a tu rutina personal, puede ser muy práctico establecerte un pequeño mantenimiento: por ejemplo, borrar cachés de juegos pesados y de navegador una vez al mes y antes de instalar grandes actualizaciones o triples A móviles. Así te aseguras de tener el máximo espacio disponible y reduces la probabilidad de que una instalación falle por falta de almacenamiento.

Además, si sueles comprar muchos juegos en tiendas digitales o usar tarjetas regalo (como las de Google Play), tener siempre margen de almacenamiento evita que tengas que improvisar borrados de emergencia justo cuando quieres descargar ese título nuevo.

Diseño de juegos y fallos de caché de CPU: tamaño de chunks y acceso a datos

Si estás desarrollando tu propio juego y quieres exprimir al máximo el rendimiento, la forma en la que estructuras los datos también influye mucho en el comportamiento de la caché de CPU. No solo importa la caché del sistema o de shaders, sino cómo organizas tus estructuras en memoria.

Una técnica habitual es dividir la información del mundo en «chunks» o bloques de datos (por ejemplo, secciones del mapa, grupos de entidades, etc.) para que la CPU pueda trabajar con regiones bien delimitadas que quepan en caché. La idea es minimizar los fallos de caché (cache misses) agrupando datos que se usan juntos y evitando saltos constantes por memoria.

La duda lógica es: si añado un montón de opciones de optimización para que el jugador pueda ajustar el tamaño de esos chunks, ¿no estaré provocando también fallos de caché cada vez que lea esas configuraciones? En la práctica, el coste de acceder a un puñado de variables de configuración es ridículo comparado con el de recorrer estructuras grandes mal alineadas o dispersas en memoria.

Guardar la configuración en variables que vivan en la pila (por ejemplo, pasar los parámetros relevantes como argumentos a funciones críticas del bucle de juego) puede ayudar un poco a que estén muy cerca del código que las usa, pero el impacto real va a estar en cómo almacenas grandes arrays de entidades, componentes o tiles, no en dónde guardas uno o dos enteros de tamaño de chunk.

Juegos muy optimizados en PC, como Factorio, cuidan mucho la organización de datos para que las simulaciones masivas (cientos de miles de entidades) sigan siendo manejables. Aunque no tenemos acceso a cada detalle de su implementación interna, el enfoque general es:

  • Agrupar datos que se procesan juntos en estructuras contiguas (datos orientados a la caché).
  • Recorrer grandes colecciones de forma secuencial en lugar de hacer saltos aleatorios.
  • Reducir la lectura de configuraciones globales durante bucles apretados, precargando esos valores en variables locales cuando haga falta.

Desde el punto de vista del jugador, lo que sí es interesante es disponer de ajustes avanzados que permitan equilibrar consumo de CPU, memoria y estabilidad de FPS, igual que proponíamos antes con la caché de shaders (diferentes tamaños, estrategias más o menos agresivas, etc.). Siempre que expliques bien qué hace cada opción, muchos usuarios avanzados agradecerán ese control extra para exprimir su hardware.

En definitiva, optimizar el almacenamiento en caché y el prefetch para juegos pasa por combinar varios frentes: limitar y reubicar cachés de herramientas como Air Live Drive, mantener a raya la carpeta Prefetch de Windows, limpiar de forma inteligente la caché de apps y navegador en Android, y, si desarrollas juegos, cuidar cómo estructurar tus datos para llevarte bien con la caché de CPU y de shaders. Con un poco de disciplina de mantenimiento y unas cuantas decisiones técnicas acertadas, puedes reducir bastante los tirones, ganar espacio para nuevos títulos y disfrutar de una experiencia de juego mucho más fluida tanto en PC como en móvil.

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