Mac o PC: cómo elegir el mejor para ti en 2026

Última actualización: mayo 24, 2026
Autor: Isaac
  • Mac ofrece integración, rendimiento optimizado y sencillez, mientras que PC gana en modularidad, juegos y variedad de hardware.
  • La elección depende del uso: productividad creativa y ecosistema Apple favorecen a Mac; gaming, ampliaciones y presupuesto flexible favorecen a PC.
  • En 2026 ambos apuestan fuerte por la IA y seguirán recibiendo mejoras, por lo que es clave elegir chips y memoria preparados para el futuro.

Comparativa Mac vs PC

Si llevas años usando Windows y ahora te están empujando a actualizar el hardware solo para poder instalar Windows 11, es normal que te plantees si seguir en PC o aprovechar para dar el salto a Mac. Más aún si ya tienes un iPhone o un iPad y te atrae la idea de un ecosistema bien integrado donde todo se sincroniza casi sin tocar nada.

El problema es que la respuesta no es tan sencilla como «Mac es mejor» o «PC gana siempre». Hay muchos matices: flujo de trabajo, presupuesto, vida útil, juegos, tipo de software que usas, facilidad de reparación, seguridad, etc. Además, en 2026 el panorama ha cambiado bastante: Apple tiene chips M5 y A18 Pro muy maduros, mientras que en PC hay portátiles con CPU híbridas con IA, gráficas RTX, NPU dedicadas y un catálogo inmenso.

Mac vs PC en 2026: ¿de qué estamos hablando realmente?

Cuando alguien pregunta qué elegir entre Mac y PC, en realidad suele mezclar tres debates distintos: el sistema operativo (macOS vs Windows), el tipo de hardware (Apple Silicon vs componentes modulares de PC) y el ecosistema completo de dispositivos y accesorios. Conviene separar un poco las piezas para no liarse.

Por un lado está macOS: un sistema muy pulido, con una interfaz coherente, atado a hardware de Apple y que destaca por su integración con iPhone, iPad y servicios como iCloud o AirDrop. Windows, en cambio, apuesta por la flexibilidad y la compatibilidad: hay equipos de todos los precios, con componentes muy distintos, y puedes montar o actualizar un sobremesa pieza a pieza.

La gran diferencia técnica es la arquitectura. En Mac con Apple Silicon (A18 Pro, M4, M5, M5 Pro, M5 Max, M4 Pro, M3 Ultra…) todo está integrado en un mismo paquete: CPU, GPU, memoria unificada y Neural Engine. Esta filosofía lo hace muy eficiente, silencioso y fácil de optimizar, pero casi imposible de actualizar más adelante. En PC, en cambio, cada componente es independiente: placa base, procesador, RAM, GPU dedicada, SSD, fuente, etc.

Esto tiene consecuencias claras: en PC tienes mucha más capacidad de personalización y reparación, mientras que en Mac ganas en estabilidad, consumo y sencillez de uso a costa de renunciar al «trasteo» con el hardware. Así que el primer filtro que deberías hacerte es: ¿quiero un equipo que simplemente funcione, o quiero uno que pueda ir ampliando y reparando con el tiempo?

Experiencia de usuario: facilidad de uso, interfaz y ecosistema

En el día a día, lo que más se nota no son los benchmarks, sino si el sistema se deja usar sin pelearte con él. macOS tiene fama merecida de ser muy intuitivo, visualmente consistente y con detalles cuidados: gestos en el trackpad, Mission Control, Spotlight, integración con Mensajes, Notas, Fotos… todo encaja bastante bien.

Windows 11 (y el salto forzado desde versiones anteriores) ofrece una interfaz cada vez más limpia, pero sigue arrastrando capas antiguas. A cambio, es más moldeable: puedes cambiar de navegador, de tienda, de programas por defecto, de hardware, de lanzador, aprovechar aplicaciones muy específicas para tu nicho… y eso seduce a quien quiere tener el sistema exactamente a su gusto.

En accesibilidad ambos han avanzado mucho. Tanto macOS como Windows incluyen lectores de pantalla, ampliación, dictado por voz, atajos configurables, accesos rápidos y un montón de opciones para adaptar la interfaz a tus necesidades. Tampoco hay un ganador rotundo aquí: si dominas uno de los dos, trabajarás más rápido con ese.

Donde Apple sí marca diferencia es en el ecosistema. Si ya tienes iPhone o iPad, un Mac se convierte en una pieza más del puzzle: Handoff para continuar lo que hacías en otro dispositivo, portapapeles compartido, llamadas y SMS desde el Mac, AirDrop, AirPlay, llavero de contraseñas, apps universales… todo eso reduce mucha fricción en tu día a día.

Hardware: Apple Silicon frente a PC modular

En 2026, la gama Mac es más amplia que nunca. Apple tiene desde el MacBook Neo con chip A18 Pro hasta el MacBook Pro con M5 Pro/Max y sobremesas como Mac mini, iMac o Mac Studio. La transición a Apple Silicon ya está plenamente consolidada, y la pregunta ya no es si un Mac es lo bastante potente, sino qué nivel de potencia tiene sentido pagar para tu caso.

En el lado PC, los fabricantes juegan con procesadores Intel Core Ultra, AMD Ryzen con IA, chips Snapdragon X con NPU integrada y una variedad enorme de tarjetas gráficas NVIDIA RTX o AMD Radeon. El gran valor del PC está en la modularidad: puedes elegir CPU, RAM, GPU, tipo de SSD, fuente, caja y cambiar o reparar cada componente de forma independiente.

En Mac, por la naturaleza de Apple Silicon, la RAM y la mayor parte del hardware se queda soldada. Si te compras un portátil con 16 GB, te mueres con 16 GB; si eliges 512 GB, no podrás ponerle un SSD más grande más adelante. En sobremesa pasa algo parecido: el Mac mini o el Mac Studio son cajas muy potentes, pero nada fáciles de actualizar a nivel interno.

Esto hace que, de cara al futuro, tengas que pensar un poco más a largo plazo cuando configuras un Mac. En PC, si dentro de tres años te falta potencia gráfica, cambias la GPU. Si dentro de cinco quieres más RAM, añades módulos o los sustituyes. En Mac, si te quedas corto, sueles tener que cambiar de máquina.

Qué ofrece la gama Mac de 2026 modelo a modelo

La forma más práctica de entender qué te puede dar un Mac frente a un PC es repasar qué cubre cada modelo de la alineación actual de Apple y qué tipo de usuario tiene en mente. Aquí es donde aparecen nombres nuevos como MacBook Neo o los MacBook con M5, junto a clásicos como Mac mini o iMac.

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MacBook Neo (A18 Pro): es el portátil de entrada de Apple, con un precio muy agresivo y pensado para estudiantes y usuarios domésticos que ven los Air «demasiado» para lo que necesitan. Integra un chip A18 Pro heredado del iPhone, con CPU de 6 núcleos, GPU de 5 núcleos y Neural Engine de 16 núcleos, 8 GB de memoria unificada fija y 256 o 512 GB de almacenamiento.

Su pantalla es Liquid Retina de 13 pulgadas con resolución alrededor de 2,5K y gama sRGB, suficientemente buena para ofimática, navegación y contenido, aunque sin la fidelidad P3 de los modelos superiores. El chasis es de aluminio, muy ligero (unos 1,2 kg aproximadamente), y la batería aguanta fácilmente una jornada de clase o trabajo ligero.

Los recortes vienen en dos frentes. Por un lado la memoria: 8 GB en 2026 ya huelen a mínimos, especialmente si quieres tirar de apps de IA, abrir muchas pestañas y tener un editor de fotos o vídeo abierto. Por otro lado, la conectividad: solo tiene dos USB-C (uno a velocidad USB 3 y otro a USB 2), sin Thunderbolt ni MagSafe, y la pantalla se limita a sRGB sin True Tone. El modelo más barato ni siquiera trae teclado retroiluminado ni Touch ID.

MacBook Air M5 (13,6″ y 15,3″): pasa a ser el portátil recomendado «para casi todo el mundo» que quiera algo serio. Lleva el chip M5 con CPU de 10 núcleos y GPU de hasta 10 núcleos, 16 GB de memoria unificada de base (ampliable hasta 32 GB) y 512 GB de SSD como mínimo. La pantalla sube el listón con Liquid Retina, gama P3 y True Tone, y añade detalles como cámara mejorada, teclado retroiluminado, Touch ID y dos puertos Thunderbolt 4 más MagSafe.

Además, el Air M5 es fanless: no tiene ventilador, así que es completamente silencioso incluso en videollamadas largas. Con Wi‑Fi 7 a través del chip N1 va muy sobrado para redes congestionadas. La versión de 13 pulgadas brilla por su portabilidad, mientras que la de 15 ofrece un lienzo mejor para multitarea si será tu pantalla principal.

MacBook Pro M5 / M5 Pro / M5 Max (14″ y 16″): estos son los portátiles orientados claramente a profesionales. El modelo con M5 estándar ya parte con 16 GB de RAM y 1 TB de SSD, pero la auténtica fiesta llega con los M5 Pro y M5 Max, que se mueven entre 24 y 128 GB de memoria. La CPU escala hasta 18 núcleos y la GPU hasta 40 núcleos en las variantes máximas, y se acompañan de motor ProRes para vídeo y un sistema de refrigeración activo que permite sostener altas cargas durante horas.

Su pantalla Liquid Retina XDR con ProMotion a 120 Hz es una referencia para fotografía y vídeo: HDR real, hasta 1.600 nits de brillo máximo y negros muy profundos. A eso se suman tres puertos Thunderbolt (Thunderbolt 5 en los modelos M5 Pro/Max), HDMI 2.1, lector SDXC y MagSafe. Es la máquina de referencia para edición de vídeo, 3D, fotografía avanzada o desarrollo pesado. El modelo M5 Pro/Max de 16 pulgadas es prácticamente una estación de trabajo portátil.

iMac 24″ con chip M4: juega en otra liga. Aquí compras una experiencia todo en uno de sobremesa: pantalla 4,5K de 24 pulgadas integrada, altavoces de seis unidades, cámara 1080p decente y un diseño ultrafino en varios colores. El chip M4 es más que suficiente para ofimática, diseño ligero, edición fotográfica básica o tareas creativas moderadas. Es perfecto para un despacho, un salón o una oficina donde también cuenta la estética.

Mac mini (M4 / M4 Pro): probablemente el sobremesa de Apple con mejor relación calidad/precio. Desde un precio relativamente contenido tienes un pequeño cubo capaz de mover el día a día sin despeinarse en su versión con M4, y una auténtica máquina profesional en la versión con M4 Pro, con múltiples puertos Thunderbolt y opción de 10 GbE. Es ideal si vienes de Windows y ya tienes buen monitor, teclado y ratón, y necesitas conectar un Mac y un PC, porque solo cambias la CPU central, no todo el escritorio.

Mac Studio (M4 Max / M3 Ultra): es la bestia para el 0,1% de usuarios que realmente la necesitan. Combina chips M4 Max o M3 Ultra con cantidades masivas de memoria unificada y una conectividad de puertos orientada a estudios de vídeo, música, 3D o IA en local. Si dudas de si lo necesitas, lo normal es que no lo necesites: un Mac mini M4 Pro o un MacBook Pro M5 Pro suelen cubrir de sobra los flujos de trabajo avanzados de la mayoría.

PC destacados: ejemplos reales de lo que ofrece Windows

Para que la comparativa sea justa, también conviene mirar algunos ejemplos representativos del mundo PC moderno. En 2026 abundan los portátiles con énfasis en IA, productividad o gaming, y hay modelos que compiten de tú a tú con los Mac en ciertos terrenos mientras los superan claramente en otros.

Un ejemplo de portátil profesional equilibrado es el Lenovo ThinkPad E16 de 2.ª generación. Esta gama se puede configurar con procesadores como AMD Ryzen 7 7735HS o Intel Core Ultra 7 con NPU para tareas de inteligencia artificial, permitiendo elegir la plataforma que mejor encaje con tu entorno de trabajo.

El E16 admite hasta 64 GB de RAM y varias opciones de almacenamiento, lo que demuestra la ventaja del PC: puedes partir de 16 o 32 GB y ampliar más adelante si el uso crece. Aunque sus gráficas suelen ser integradas (suficiente para ofimática y muchas tareas profesionales), la máquina destaca por su robustez: certificación MIL‑STD 810H frente a calor, humedad, golpes y altitud, algo clave si te mueves mucho.

En el terreno de la productividad pura en Windows, otro buen referente es el Dell XPS 13 9345 (2025). Es un ultraportátil muy ligero, con unos 1,17 kg de peso, que apuesta por el chip Snapdragon X Plus con NPU capaz de rondar los 45 TOPS para tareas de IA, gráficos integrados Qualcomm Adreno, 16 GB de RAM y SSD entre 512 GB y 2 TB.

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La pantalla InfinityEdge de 13 pulgadas con 120 Hz aporta una experiencia visual muy fluida, y la autonomía está muy trabajada: batería relativamente contenida, pero muy eficiente gracias a la arquitectura ARM. Aunque no alcance el ecosistema de Apple, sí demuestra que Windows también se mueve hacia portátiles silenciosos, delgados y con IA integrada.

Si nos vamos al terreno gaming, el caso es aún más claro. Equipos como el ASUS ROG Strix G16 (2025) muestran lo que puede ofrecer un portátil para juegos de gama alta: CPU potentes como Intel Core i9‑12900H, GPUs dedicadas como la NVIDIA GeForce RTX 3070 Ti, 16 GB de RAM ampliables hasta 64 GB y almacenamiento que parte de 1 TB con opción de expansión.

Además, estos portátiles incluyen sistemas de refrigeración muy avanzados: cámaras de vapor, varios ventiladores, metal líquido en la CPU… todo pensado para mantener altos FPS en sesiones largas de juego. Y sobra decir que también sirven para edición de vídeo, 3D o cualquier tarea intensiva: son auténticas estaciones de trabajo disfrazadas de portátil gaming.

Rendimiento, optimización y multitarea

En bruto, un buen PC con CPU y GPU modernas puede superar sin problemas a muchos Mac equivalentes en tareas muy paralelizables o en juegos. La ventaja de Apple viene de la otra cara: la optimización de macOS y la integración estrecha entre hardware y software, que le permite sacar mucho jugo de chips relativamente contenidos en consumo.

En el ámbito creativo, los Mac con chips M‑series rinden especialmente bien en apps como Final Cut Pro, Logic Pro o la suite de Adobe optimizada para Apple Silicon. Los codificadores de vídeo ProRes integrados, el ancho de banda de memoria y la GPU integrada de alto rendimiento les dan ventaja en flujos profesionales concretos.

En PC, por otro lado, puedes ajustar el rendimiento de forma más granular: overclock, undervolt, cambio de GPU, instalación de más RAM, varias unidades NVMe en RAID, etc. A costa de dedicar más tiempo y conocimientos, puedes construir una máquina extremadamente potente, especialmente para tareas específicas como simulación, ciencia de datos pesada o gaming extremo.

En multitarea cotidiana (navegador con muchas pestañas, ofimática, videollamadas, aplicaciones de productividad y algo de edición ligera) tanto Mac como PC modernos cumplen sin agobios si montan 16 GB de RAM o más. El límite lo marcan sobre todo la cantidad de memoria y el tipo de almacenamiento, no tanto el sistema operativo en sí.

Productividad, creatividad y trabajo profesional

Si tu prioridad es la productividad (oficina, desarrollo, edición de foto y vídeo, diseño gráfico, trabajo creativo) la balanza se equilibra mucho. Ambos mundos ofrecen herramientas de primer nivel: Office, Adobe Creative Cloud, IDEs de JetBrains como PyCharm o PhpStorm, navegadores modernos, clientes de correo, gestores de proyectos… todo esto está disponible tanto en Mac como en PC.

La ventaja de Mac suele estar en dos puntos: la experiencia «listo para usar» y la calidad de pantalla/sonido en muchos modelos. Un MacBook Air o Pro viene con pantalla de alta densidad, buena calibración de color, altavoces muy dignos y una autonomía excelente sin que tengas que pensarte demasiadas opciones. Lo sacas de la caja, inicias sesión con tu Apple ID y a funcionar.

En Windows puedes conseguir algo equivalente, pero normalmente requiere elegir muy bien el portátil (como los XPS, ThinkPad de gama alta o ciertas gamas de ASUS, HP, etc.) o montar un sobremesa con un buen monitor, altavoces externos y hardware específico. Tiene más trabajo, pero también te permite afinar mucho el conjunto.

Para desarrollo de software, ambos sistemas tienen sus ventajas: macOS te da acceso directo a herramientas para iOS, iPadOS y macOS además de entornos tipo Unix muy cómodos, mientras que Windows permite un abanico amplísimo de herramientas empresariales, compatibilidad con .NET y con muchas configuraciones de servidores o entornos Windows‑centrados.

En resumen: si quieres un portátil bien resuelto para productividad y creatividad, un MacBook Air M5 o un MacBook Pro son apuestas muy sólidas. En Windows, modelos como el Dell XPS 13 o el ThinkPad E16 ofrecen una experiencia competitiva si prefieres mantenerte en el ecosistema PC y seguir aprovechando su flexibilidad.

Juegos: aquí el PC sigue mandando

En el terreno gaming, a día de hoy no hay mucha discusión. La inmensa mayoría de juegos, sobre todo los grandes títulos AAA, se desarrollan y optimizan primero para PC con Windows. Muchas veces, o bien no salen en Mac, o llegan más tarde, o lo hacen con limitaciones.

El PC también gana por pura modularidad: puedes cambiar de tarjeta gráfica, ampliar la RAM, añadir más almacenamiento, instalar un monitor de 144/240 Hz, mejorar la refrigeración… hay un ecosistema gigantesco de hardware orientado a juegos, desde portátiles gaming como el ROG Strix G16 hasta torres personalizadas con GPUs de gama altísima.

Eso no significa que en Mac no se pueda jugar. Cada vez hay más títulos adaptados a Apple Silicon y Apple empuja el gaming con herramientas como Game Porting Toolkit, pero aun así la biblioteca y la compatibilidad siguen siendo claramente menores. Si para ti jugar es una parte clave del uso del ordenador, lo lógico es optar por PC.

Donde Apple sí brilla en juegos es en el segmento casual y móvil. Un iPad Pro de 11 pulgadas con chip M4, por ejemplo, ofrece rendimiento más que sobrado para videojuegos móviles, apps creativas y multitarea ligera en un formato ultrafino y muy ligero. Pero eso no sustituye a un PC gaming si tu objetivo es jugar en serio.

Disponibilidad de software, seguridad y mantenimiento

A nivel de software general, el PC parte con una ligera ventaja por volumen. La mayoría del software de escritorio tradicional nace primero en Windows y luego se porta a macOS si compensa el esfuerzo. Es especialmente evidente en aplicaciones muy especializadas, herramientas corporativas antiguas o ciertos nichos técnicos.

Dicho eso, para la gran mayoría de tareas cotidianas (navegar, correo, ofimática, diseño, desarrollo, multimedia) vas a encontrar soluciones muy buenas en ambos sistemas. Y si una herramienta concreta no existe en Mac, es bastante habitual que haya alternativas equivalentes o incluso superiores.

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En seguridad y privacidad, en cambio, Apple suele ir por delante. La combinación de cuota de mercado menor, un ecosistema más cerrado y medidas como Gatekeeper, XProtect y el fuerte control sobre la App Store reduce la exposición a cierto tipo de malware. Windows 11 ha mejorado mucho su seguridad (Windows Defender es bastante competente), pero sigue siendo el objetivo favorito del malware por puro volumen.

Eso no te libra de tener cuidado en ningún sistema. En ambos casos es clave mantener el sistema actualizado, desconfiar de adjuntos y enlaces sospechosos, controlar los permisos de las apps y usar buenas prácticas de contraseñas (idealmente con un gestor). La seguridad final siempre depende también del usuario.

En soporte y mantenimiento, el PC vuelve a sacar ventaja. Un sobremesa con componentes estándar se puede reparar y ampliar de forma sencilla: cambias una fuente, reemplazas una RAM, cambias una gráfica o un SSD y listo. En un Mac con Apple Silicon, muchas de esas reparaciones son complejas, caras o directamente inviables.

En portátiles, incluso los Windows no son tan modulares como un sobremesa, pero en general siguen siendo más accesibles que un Mac moderno. Apple ofrece un servicio técnico muy sólido y AppleCare, sí, pero el coste de ciertas reparaciones puede empujarte a plantearte cambiar de máquina.

Puertos, monitores externos y docks de expansión

Otro aspecto donde hay grandes diferencias prácticas es la conectividad y la posibilidad de montar una estación de trabajo «seria». Aquí entran en juego los estándares USB‑C, Thunderbolt 4 y Thunderbolt 5, el número de pantallas externas soportadas y el tipo de dock que puedes usar con cada equipo.

En el lado Mac, el MacBook Neo solo ofrece dos puertos USB‑C básicos (uno USB 3, otro USB 2) sin compatibilidad con Thunderbolt, lo que limita bastante la expansión: un único monitor externo y hubs USB‑C sencillos para añadir HDMI, USB‑A y lector de tarjetas. No tiene sentido comprarle un dock Thunderbolt caro porque no lo podrá aprovechar.

El MacBook Air M5 suma dos puertos Thunderbolt 4 a 40 Gbps más MagSafe. Esto permite usar docks Thunderbolt 4 que ofrezcan dos pantallas 4K@60Hz, Ethernet, varios USB y alimentación a través de un solo cable. Con el Air suele ser casi obligatorio usar un dock si lo empleas en escritorio con varios monitores.

Los MacBook Pro M5 Pro/Max y los Mac mini con M4 Pro dan el salto a Thunderbolt 5, con 120 Gbps disponibles en ciertos modos. Eso desbloquea configuraciones de triple monitor, almacenamiento NVMe externo a más de 5.000 MB/s y cargas de hasta 140 W por un solo cable, perfectas para portátiles de 16 pulgadas o sobremesas potentes.

En PC, la situación varía muchísimo según el modelo, pero abundan equipos con varios USB‑A, USB‑C, HDMI, DisplayPort, lector SD, Ethernet y, cada vez más, puertos compatibles con USB4 o Thunderbolt. Igual que en Mac, es clave mirar qué estándar exacto soportan los puertos y cuántas pantallas externas puedes usar realmente antes de comprar.

En ambos mundos, una buena estación de acoplamiento puede convertir un portátil en la pieza central de un escritorio con múltiples pantallas, discos externos veloces, red cableada y todos tus periféricos conectados. Eso sí, la elección del dock adecuado depende totalmente de los puertos que tenga tu máquina.

Actualizaciones del sistema, soporte a largo plazo y futuro de la IA

Por el lado del sistema operativo, macOS se actualiza de forma anual con grandes versiones y frecuentes parches de seguridad. En general, el proceso es bastante limpio: las nuevas versiones suelen llegar a la mayoría de Macs con Apple Silicon durante muchos años, y la propia Apple te guía con asistentes claros y opciones de recuperación en macOS.

Windows 11 y los futuros Windows basados en IA avanzan con un modelo más continuo de actualizaciones, con grandes «momentos» y parches acumulativos. Algunos usuarios se quejan de que estas actualizaciones pueden romper cosas puntuales, pero también es cierto que Windows ha mejorado su estabilidad comparado con épocas pasadas y sigue siendo la base del parque informático mundial.

En cuanto a futuro, tanto Mac como PC están abrazando la inteligencia artificial de forma agresiva. Apple está desplegando Apple Intelligence en sus Mac más recientes, con funciones de redacción asistida, generación de imágenes y un Siri mucho más capaz, apoyado en el Neural Engine de los chips M4 y M5. En PC, las NPU integradas en chips como Intel Core Ultra o Snapdragon X Plus, junto con las GPU RTX, impulsan experiencias de IA locales, asistentes avanzados y mejoras en productividad.

Ninguna de las dos plataformas parece ir a quedarse atrás: los dos gigantes están compitiendo por ofrecer una experiencia más inteligente, más personalizada y más eficiente. Esta rivalidad suele beneficiar al usuario final, que ve cómo se multiplican las funciones «gratis» con cada nueva versión del sistema.

Mirando a 3‑5 años vista, lo que marcará la diferencia será sobre todo la capacidad de tu equipo para mover bien esas tareas de IA local. En Mac, eso pasa por elegir modelos con suficiente memoria unificada y chips recientes. En PC, por asegurarte de que tu CPU y/o GPU cuentan con NPU y soporte actualizado para las plataformas de IA que uses.

Al final, decidir entre Mac y PC en 2026 pasa por encajar varias piezas: presupuesto, necesidad o no de jugar, tipo de software que usas, ganas (o cero ganas) de trastear con hardware, importancia de la integración con iPhone/iPad y valor que le das a la modularidad frente a la simplicidad. Si buscas un equipo silencioso, muy pulido, con larga vida útil y encaje perfecto con tu iPhone, un MacBook Air M5, un Mac mini M4 Pro o un MacBook Pro M5 son apuestas seguras. Si prefieres máxima libertad de hardware, mejor compatibilidad con juegos, más facilidad de reparación y un catálogo de software brutal, un buen PC (ya sea un portátil tipo ThinkPad o XPS, o un sobremesa montado a medida) seguirá siendo tu mejor aliado.

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