- El rastreo de aplicaciones recopila datos personales y de comportamiento para crear perfiles publicitarios detallados.
- En iOS se puede bloquear el rastreo globalmente desde el menú de Privacidad y Seguridad.
- En Android la gestión es individual por aplicación, controlando los permisos de ubicación y datos personales.
- El uso de navegadores privados y tiendas de apps libres reduce drásticamente la vigilancia corporativa.

Seguro que te ha pasado mil veces: abres una app nueva y, de repente, salta el típico aviso preguntándote si permites que rastreen tu actividad. A simple vista parece un trámite aburrido, pero la realidad es que estamos hablando de la llave de nuestra intimidad digital. La mayoría de las aplicaciones, ya sean de juegos, clima o redes sociales, no se quedan tranquilas solo con lo que haces dentro de ellas, sino que husmean en segundo plano para saber exactamente quién eres y qué te gusta.
Este fenómeno, conocido como rastreo de aplicaciones, no es más que una maquinaria diseñada para crear perfiles detalladísimos de los usuarios. A través de estos perfiles, las grandes tecnológicas y los corredores de datos pueden bombardearnos con publicidad hiperdirigida. Básicamente, cuando usamos una app que es «gratis», el precio que pagamos es nuestra propia información, convirtiéndonos nosotros mismos en el producto que se vende al mejor postor.
¿En qué consiste realmente este seguimiento y por qué es peligroso?

El rastreo móvil es la práctica de recopilar datos sobre nuestro comportamiento en diversas plataformas para analizarlos. Aunque nos lo pinten como una forma de mejorar la experiencia del usuario, el objetivo real es el marketing manipulador y la rentabilidad. Un estudio de la Universidad de Oxford reveló que una cantidad ingente de apps gratuitas en Android llevan rastreadores de gigantes como Google, Facebook, Amazon o Microsoft, incluso cuando la app no tiene nada que ver con ellos.
Lo más inquietante es que este proceso no es inocente. Al permitir el rastreo, estamos abriendo la puerta al fisgoneo corporativo. Estos datos, que incluyen desde tus búsquedas hasta tus compras, pueden terminar en manos de empresas de análisis de datos o incluso de organismos de vigilancia, lo que pone en riesgo nuestra privacidad. Además, el seguimiento de la ubicación es uno de los puntos más críticos, ya que permite que las empresas sepan dónde estás en tiempo real para venderte algo según tu posición geográfica.
Los protagonistas del capitalismo de vigilancia

Empresas como Alphabet (Google) y Meta (Facebook) marcan el camino en este sentido. Google, por ejemplo, es capaz de obtener datos de casi el 90% de las aplicaciones mediante herramientas de análisis y publicidad. Esto explica por qué, aunque no uses sus servicios directamente, parecen saberlo todo sobre ti. A este modelo se han sumado miles de apps más pequeñas que, bajo condiciones de uso que nadie lee, minan nuestra localización y hábitos de navegación.
Cómo blindar tu privacidad en iPhone (iOS)

Apple introdujo una función llamada AppTracking Transparency (ATT) que cambia las reglas del juego. Para ponerle freno a los rastreadores en tu dispositivo, primero asegúrate de tener iOS 14.5 o una versión superior. Luego, dirígete a Ajustes > Privacidad y Seguridad > Seguimiento. Si buscas más detalle, puedes consultar nuestra guía completa de privacidad y permisos en iPhone. Aquí tienes dos opciones: puedes desactivar el interruptor de apps específicas que ya te han pedido permiso, o ir un paso más allá y desmarcar la opción global de «Permitir que las apps soliciten el seguimiento». Esto último hará que ninguna app pueda siquiera preguntarte si quiere rastrearte, bloqueando directamente el identificador de publicidad (IDFA).
Cómo gestionar los permisos en Android

A diferencia de Apple, Android no tiene un botón único para todo el sistema, por lo que toca gestionar las cosas app por app. Para profundizar, te recomendamos leer nuestra guía completa de privacidad en Android. Debes entrar en Ajustes > Aplicaciones y seleccionar la herramienta que quieras revisar. Dentro del apartado de «Permisos», puedes ver a qué tiene acceso la aplicación y revocar el acceso a la ubicación, contactos o cámara. Es fundamental ser selectivos y dar el permiso solo cuando la función sea imprescindible, desactivándolo en cuanto dejemos de usarla para evitar que sigan operando en segundo plano.
Consejos extra para una navegación blindada
- Usa herramientas de auditoría: Páginas como Exodus Privacy te permiten saber si una app tiene rastreadores antes de instalarla.
- Cámbialo todo por opciones privadas: Opta por navegadores como Brave, Firefox o DuckDuckGo y utiliza buscadores que no almacenen tu historial, revisando siempre una guía experta de navegadores web.
- Instala bloqueadores especializados: Herramientas como Blokada en Android o Lockdown en iOS ayudan a cortar el flujo de datos hacia servidores externos.
- Limpia tu dispositivo: La regla de oro es cuantas menos apps, mejor. Borra todo lo que no uses para reducir la superficie de ataque de los rastreadores.
- Usa una VPN: Una red privada virtual es ideal para ocultar tu IP y ubicación real, dificultando que las apps vinculen tu actividad con tu identidad física.
Si quieres ir un paso más allá en Android, una alternativa brillante es F-Droid, una tienda de apps que filtra y prohíbe cualquier aplicación que utilice rastreadores de terceros, garantizando que el software que instalas respeta tu intimidad. Recuerda que leer las políticas de privacidad, aunque sea un tostón, es la única forma de saber realmente cómo van a usar tus datos.
Tener el control sobre quién accede a nuestra información es fundamental en la era digital actual. Al ajustar los permisos de privacidad, utilizar herramientas de bloqueo y ser críticos con las aplicaciones que instalamos, dejamos de ser una mercancía para las grandes tecnológicas y recuperamos el dominio sobre nuestra huella digital.