BitLocker y aceleración por hardware para mejorar el rendimiento

Última actualización: enero 7, 2026
Autor: Isaac
  • BitLocker acelera el cifrado descargando las operaciones AES-XTS-256 en motores criptográficos dedicados del SoC, reduciendo drásticamente el uso de CPU.
  • Las mayores mejoras se dan en accesos aleatorios 4K, donde el rendimiento puede duplicarse o incluso alcanzar incrementos cercanos al 2,3× frente al BitLocker por software.
  • La función llega a Windows 11 24H2 y 25H2, activándose automáticamente en equipos con NVMe y hardware compatible, empezando por plataformas como Intel vPro Panther Lake.
  • La combinación de rendimiento casi como en discos sin cifrar y claves protegidas en hardware impulsa la adopción de BitLocker sin penalizar la experiencia de usuario.

BitLocker y aceleracion por hardware

La llegada de BitLocker acelerado por hardware en Windows 11 supone un cambio de etapa en cómo entendemos el cifrado de disco: seguridad fuerte, pero ahora casi sin lastrar el rendimiento del equipo. Hasta hace nada, activar esta función implicaba asumir que el SSD iba a rendir bastante menos, algo que muchos usuarios avanzados conocían demasiado bien.

Con la nueva arquitectura, Microsoft descarga el trabajo criptográfico a motores dedicados dentro de los procesadores modernos, especialmente en plataformas con NVMe de alta velocidad. El resultado es que el impacto en la CPU se reduce de forma radical y las tasas de lectura y escritura se aproximan muchísimo a las de un disco sin cifrar, incluso en los peores escenarios de E/S aleatoria.

Qué es BitLocker y por qué afectaba tanto al rendimiento

BitLocker es la tecnología de cifrado de disco completo integrada en Windows, disponible en las ediciones profesionales y empresariales (y en el cifrado de dispositivo simplificado en determinados equipos domésticos). Su objetivo es proteger la información en reposo ante robos de portátiles, pérdida de equipos o retirada inadecuada de dispositivos en entornos corporativos.

Esta función utiliza cifrado AES en modo XTS o CBC, con claves de 128 o 256 bits, y puede aplicarse tanto a la unidad del sistema como a discos de datos fijos y externos (en este último caso, a través de BitLocker To Go). Durante la configuración inicial de un equipo nuevo con Windows 11, si habilitas BitLocker en el OOBE e inicias sesión con tu cuenta de Microsoft, la clave de recuperación se guarda automáticamente en tu cuenta para poder recuperarla más adelante.

En escenarios empresariales, BitLocker se suele gestionar mediante Directivas de Grupo o soluciones MDM como Microsoft Intune, lo que permite forzar políticas de cifrado, controlar métodos de autenticación y almacenar claves de recuperación en servicios como Azure AD. Además, se integra con tecnologías como TPM, UEFI Secure Boot, Modern Standby o interfaces de seguridad de hardware.

El problema histórico es que, hasta ahora, BitLocker hacía casi todo el trabajo de cifrado por software. Cada bloque de datos que entraba o salía de la unidad debía pasar por la CPU para ser cifrado o descifrado en tiempo real. Con discos mecánicos o SSD SATA el cuello de botella era el propio almacenamiento, así que la pérdida de rendimiento se notaba, pero se podía tolerar.

Con las unidades NVMe modernas, especialmente las Gen4 y Gen5, el panorama cambió: el almacenamiento dejó de ser el límite y el cifrado software se convirtió en el auténtico freno. Microsoft ha medido que, sin cifrado, una operación típica de E/S puede requerir unos 400.000 ciclos de CPU, mientras que con BitLocker por software esa misma operación se dispara hasta alrededor de 1,9 millones de ciclos, un incremento cercano al 375% en coste computacional.

BitLocker y el cuello de botella en la era NVMe

Con la popularización de los SSD NVMe, las velocidades de entrada/salida se han disparado a niveles en los que la CPU ya no puede “esconder” el coste del cifrado. La capa de BitLocker pasa a ser claramente visible en el rendimiento global del sistema, sobre todo en cargas exigentes.

Las inversiones de Microsoft en optimizar su código habían mantenido durante tiempo la sobrecarga en cifras de un solo dígito, pero la brecha entre lo que la NVMe es capaz de ofrecer y lo que la CPU aguanta cifrando en tiempo real se ha ido ampliando. En ese punto, el impacto deja de ser teórico y se convierte en un problema práctico para muchos perfiles de uso.

Hay varios casos de uso donde el antiguo BitLocker por software se podía notar mucho: edición profesional de vídeo con archivos enormes, compilaciones de grandes bases de código, máquinas de desarrollo con muchas operaciones de disco paralelas y, por supuesto, gaming exigente en títulos que cargan texturas y recursos de forma constante desde la unidad.

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En estas situaciones, cada acceso aleatorio de pequeño tamaño se ve penalizado por la capa de cifrado, añadiendo latencia y robando ciclos de CPU a las aplicaciones. De ahí que muchos usuarios optasen por desactivar BitLocker para exprimir el SSD, algo poco recomendable desde el punto de vista de la seguridad, pero comprensible cuando la pérdida de rendimiento podía alcanzar entre un 40% y un 45% en algunos escenarios.

En el entorno corporativo pasaba algo parecido: las empresas valoran la protección del cifrado, pero a costa de aceptar una merma notable en productividad en tareas I/O intensivas. Esta fricción ha sido uno de los motivos por los que Microsoft ha decidido rediseñar la arquitectura de BitLocker para apoyarse mucho más en el hardware.

Qué es exactamente BitLocker acelerado por hardware

La nueva implementación introduce BitLocker con aceleración por hardware, es decir, un cifrado que aprovecha motores criptográficos dedicados dentro del SoC o de la CPU en lugar de delegar el trabajo en los núcleos generales. En otras palabras, el cifrado deja de “competir” directamente con el resto de procesos en la CPU principal.

En este enfoque, las operaciones de cifrado y descifrado AES-XTS-256 se derivan a un motor de función fija integrado en la microarquitectura. Ese componente está diseñado precisamente para realizar operaciones criptográficas masivas de forma muy eficiente y con una latencia reducida, lo que cambia por completo el equilibrio entre seguridad y rendimiento.

Este movimiento acerca a BitLocker al comportamiento de soluciones clásicas de cifrado por hardware, como las unidades de disco autocifradas (SED), donde el controlador del disco incorpora su propio motor criptográfico. Ahora la lógica es similar, pero ubicada en el SoC o en la CPU, manteniendo toda la integración y flexibilidad de BitLocker en el sistema operativo.

El concepto clave es la descarga criptográfica: las operaciones de cifrado masivo asociadas a la E/S de almacenamiento se sacan de los núcleos principales. La CPU queda libre para ejecutar aplicaciones y procesos del sistema, mientras el motor dedicado se ocupa del cifrado en segundo plano sin apenas penalización.

Además, el nuevo diseño introduce claves protegidas en hardware. Las claves de cifrado masivo de BitLocker se encapsulan y gestionan dentro de bloques específicos del SoC, reduciendo al mínimo su exposición en la CPU y en la memoria. Combinado con el TPM y otras medidas de seguridad, esto dificulta ataques que intenten extraer claves desde la RAM o mediante vulnerabilidades de bajo nivel.

Cómo funciona internamente: AES-XTS-256 fuera de la CPU

En la práctica, el nuevo BitLocker opera sobre el mismo algoritmo base, XTS-AES-256, que sigue siendo el estándar en cifrado de disco completo. La diferencia está en dónde y cómo se ejecutan estas operaciones. En lugar de depender del conjunto de instrucciones de la CPU general (como AES-NI en Intel o AES en AMD), Windows 11 dirige el flujo de datos hacia un motor criptográfico de función fija integrado en el SoC.

Cuando el sistema debe leer o escribir en una unidad NVMe, los bloques de datos se envían al motor de cifrado del SoC, que aplica las transformaciones AES-XTS-256 prácticamente en tiempo real. La CPU solo coordina la operación, pero no se carga con el peso de las rondas de cifrado.

Este cambio tiene varias consecuencias directas: la latencia en operaciones de E/S aleatoria baja de manera significativa, las colas de peticiones se procesan con mayor agilidad y, sobre todo, el consumo de ciclos de CPU necesarios por cada operación se reduce de forma drástica.

Las mediciones internas de Microsoft indican que, con la aceleración por hardware activada, el coste en ciclos de CPU de BitLocker se acerca mucho al de un sistema sin cifrado. Es decir, la nueva implementación hace que la diferencia entre usar o no BitLocker sea prácticamente despreciable en la mayoría de escenarios reales.

Adicionalmente, el hecho de mantener las claves envueltas y protegidas directamente en hardware incrementa la resistencia frente a ataques que explotan accesos de bajo nivel a la memoria o vulnerabilidades de ejecución especulativa. Aunque el TPM ya ofrecía una base sólida, este encapsulado extra añade otra capa de defensa en profundidad.

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Impacto real: mejoras de rendimiento medibles

Donde más se notan los cambios es en las operaciones aleatorias de pequeño tamaño, como los accesos 4K con colas cortas, que son precisamente las que dominan en un entorno multitarea con muchas aplicaciones abiertas, juegos, IDEs de desarrollo, etc.

Las pruebas compartidas por Microsoft reflejan números muy llamativos: las operaciones RND4K Q32T1 (lectura y escritura aleatoria 4K con cola de 32 y un hilo) pueden volverse hasta 2,3 veces más rápidas con BitLocker acelerado por hardware en comparación con la versión por software.

En el caso de las lecturas aleatorias 4K con una sola cola, los incrementos rondan el 40%, mientras que las escrituras aleatorias 4K con cola única pueden llegar a ser aproximadamente 2,1 veces más rápidas. Es justo en ese tipo de patrón de acceso donde antes BitLocker se convertía en un auténtico freno.

Por el contrario, en lecturas y escrituras secuenciales (los clásicos benchmarks que muestran velocidades máximas en MB/s), las diferencias entre cifrado software y cifrado acelerado por hardware son mucho menores. Las tasas con y sin BitLocker se asemejan bastante, lo que encaja con el hecho de que en secuencial la latencia relativa de cada operación pesa menos.

Más allá de las métricas de almacenamiento en bruto, la reducción del uso de CPU es otro de los grandes titulares. Microsoft habla de recortes de hasta un 70% en el consumo de CPU ligado a BitLocker en determinadas cargas. Eso significa menor consumo eléctrico, menos calor y más margen para que el procesador se concentre en tareas útiles para el usuario.

Disponibilidad en Windows 11 y versiones compatibles

La nueva arquitectura de BitLocker llega con las versiones Windows 11 24H2 y 25H2, activándose a través de la actualización de septiembre de 2025 y posteriores. En ediciones profesionales y empresariales se integra directamente con las opciones de cifrado ya existentes, sin que el usuario deba cambiar de herramienta.

La activación de la aceleración por hardware es automática en dispositivos que cumplan con los requisitos: SoC o CPU compatibles con los motores criptográficos necesarios y unidades NVMe que puedan aprovechar estas capacidades. En esos equipos, BitLocker utilizará de forma predeterminada el algoritmo XTS-AES-256 con soporte de aceleración.

Para comprobar si está activo, se puede ejecutar en un símbolo del sistema de administrador el comando manage-bde -status. En el apartado del método de cifrado, cuando el sistema está utilizando la nueva vía, aparecerá indicado que el cifrado está “hardware accelerated” o un texto equivalente que señale el uso de capacidades criptográficas del SoC.

Es importante tener en cuenta que determinadas configuraciones de directiva de grupo pueden desactivar sin querer esta aceleración. Por ejemplo, forzar algoritmos, modos o tamaños de clave que no estén soportados por el motor de hardware hará que BitLocker vuelva a la ruta de cifrado por software, perdiendo las ventajas de rendimiento.

La propia Microsoft tiene previsto ajustar automáticamente algunos parámetros como los tamaños de clave en futuras actualizaciones, para maximizar la compatibilidad con los bloques de aceleración presentes en los procesadores modernos. En cualquier caso, los administradores de TI deberán revisar sus plantillas de seguridad para no bloquear esta funcionalidad por error.

Plataformas de hardware compatibles y casos de uso

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En la primera oleada, Microsoft apunta de forma explícita a las plataformas Intel vPro, estrenando la aceleración de BitLocker en los próximos procesadores Intel Core Ultra Series 3 con nombre en clave “Panther Lake”. Se espera que estos chips lleguen al mercado empresarial y profesional a partir de 2026.

Además, los procesadores Intel Core Ultra orientados a vPro también se consideran compatibles, ya que integran bloques de cifrado y gestión de seguridad avanzados. En paralelo, Microsoft ha confirmado su intención de extender el soporte a otros fabricantes y arquitecturas a medida que vayan incorporando motores criptográficos equivalentes en sus SoC o CPUs.

En el caso de AMD, las familias Ryzen y EPYC modernas ya incorporan AES-NI u otras instrucciones de aceleración AES en CPU, que sirven como base para un rendimiento criptográfico robusto. Sin embargo, la nueva filosofía de BitLocker apuesta por motores aún más especializados dentro del SoC, por lo que el soporte concreto dependerá de cada generación y de cómo se expongan esas capacidades a Windows.

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En el terreno ARM, SoCs como los Qualcomm Snapdragon X Elite también incluyen bloques avanzados para cifrado y seguridad a nivel de hardware, algo clave para que la aceleración de BitLocker pueda activarse en portátiles ultraligeros y dispositivos siempre conectados.

En términos de perfil de usuario, los más beneficiados serán los entornos profesionales que trabajan con grandes volúmenes de datos en NVMe (edición de vídeo, CAD, compilaciones, análisis de datos), las empresas que dependen del cifrado obligatorio por políticas de cumplimiento y, cómo no, los jugadores que quieren mantener BitLocker activo sin ver castigados los tiempos de carga.

Relación con otras tecnologías de cifrado de Windows

Conviene enmarcar esta evolución de BitLocker en el ecosistema más amplio de cifrado y protección de datos de Windows, ya que no actúa en solitario. En determinados dispositivos, existe la característica de “cifrado de dispositivo” que habilita de forma automática el cifrado de la unidad del sistema cuando el usuario inicia sesión con una cuenta de Microsoft.

Este cifrado de dispositivo se apoya igualmente en tecnologías como TPM, UEFI Secure Boot y, ahora, las capacidades modernas de SoC para cifrado acelerado. Uno de los cambios recientes es que se han relajado algunos requisitos, como ciertas condiciones de DMA o Modern Standby, de modo que más equipos puedan optar a esta protección automática, tanto en modo automático como manual.

Por otro lado, siguen existiendo los discos duros cifrados por hardware (Self-Encrypting Drives), una clase de unidades que llevan el cifrado incorporado en el controlador del propio disco. Estas unidades pueden integrarse con BitLocker para combinar una gestión centralizada de claves con las ventajas de rendimiento del cifrado integrado.

Estas unidades ofrecen beneficios como rendimiento prácticamente sin pérdida, seguridad basada en hardware donde las claves nunca abandonan la unidad y facilidad de borrado seguro mediante la rotación de la clave interna. Al mismo tiempo, BitLocker permite aprovechar la infraestructura existente de claves y recuperación, sin tener que desplegar sistemas paralelos.

En el ámbito del correo electrónico, Windows 11 y la nueva app de Outlook siguen mejorando el soporte para cifrado de mensajes mediante S/MIME, Microsoft Purview Message Encryption e IRM, entre otros. Aunque esto pertenece a otra capa de seguridad (datos en tránsito y control de acceso), demuestra la misma tendencia: desplazar las funciones críticas de seguridad hacia mecanismos robustos, muchos de ellos apoyados también en hardware.

BitLocker, seguridad reforzada y experiencia de usuario

Con este rediseño, Microsoft busca eliminar el principal argumento en contra de BitLocker: la merma notable de rendimiento. Si el usuario puede mantener cifrado de disco completo prácticamente sin notar ralentizaciones, la barrera psicológica y técnica para activar la función se reduce al mínimo.

Para las empresas, esto implica que el despliegue masivo de BitLocker ya no tiene por qué traducirse en quejas por equipos “que van lentos”. La protección ante robo o pérdida de portátiles se refuerza sin necesidad de renunciar a la productividad, algo especialmente crítico en sectores donde el flujo de trabajo depende enormemente de la velocidad de E/S.

En el entorno doméstico y entusiasta, usuarios de Windows 11 Pro que antes desactivaban BitLocker para exprimir sus SSD ahora pueden mantenerlo habilitado sin un golpe dramático en tiempos de carga de juegos o tareas creativas. Eso sí, siempre que el procesador y la plataforma sean compatibles con la aceleración hardware; en máquinas más antiguas, BitLocker seguirá funcionando por software.

También hay un componente de eficiencia energética: al reducir la carga de CPU asociada al cifrado, baja el consumo y las temperaturas, algo especialmente relevante en portátiles finos donde cada vatio cuenta y el margen térmico es limitado. El motor de cifrado dedicado está pensado para realizar estas tareas con un coste energético mucho menor.

En conjunto, la evolución de BitLocker hacia una arquitectura apoyada en motores criptográficos dedicados y claves protegidas en hardware hace que el cifrado de disco completo pase de ser un “mal necesario” en términos de rendimiento a una opción prácticamente transparente para el usuario, manteniendo la seguridad como prioridad y adaptándose a la realidad de las modernas unidades NVMe de altísima velocidad.

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