Cómo hacer pruebas de estrés con OCCT y diagnosticar tu PC

Última actualización: mayo 1, 2026
Autor: Isaac
  • OCCT permite realizar pruebas de estrés específicas para CPU, RAM, GPU, VRAM y fuente de alimentación desde una única interfaz sencilla.
  • Las pruebas de tortura fuerzan el hardware al máximo, por lo que son muy útiles para detectar inestabilidades, pero implican riesgos si ya hay fallos previos.
  • La combinación de tests (CPU+RAM, 3D, VRAM y Power) y el modo de solo monitorización ayudan a localizar qué componente provoca cuelgues o apagados.
  • La versión gratuita es suficiente para la mayoría de usuarios domésticos, aunque puede complementarse con herramientas externas para registrar datos en profundidad.

Pruebas de estrés con OCCT

Si tu PC empieza a apagararse solo, se cuelga en mitad de una partida o muestra pantallazos azules sin venir a cuento, lo más probable es que haya algún componente de hardware dando guerra. El problema es que un ordenador está formado por muchas piezas distintas (CPU, RAM, GPU, fuente, etc.) y no siempre es evidente saber qué está fallando. Aquí es donde entra en juego OCCT, una herramienta que lleva años siendo un clásico para poner un equipo al límite y descubrir de dónde vienen las inestabilidades.

OCCT (OverClock Checking Tool) es un programa muy veterano, gratuito en su versión básica, que permite hacer pruebas de estrés, benchmarks y monitorización de prácticamente todo el PC desde una única aplicación. Es muy visual, no requiere instalaciones complicadas y, bien usado, se convierte en uno de los mejores aliados para comprobar si un ordenador es estable o si algún componente está al borde del desastre.

Qué es OCCT y para qué sirve exactamente

OCCT es, en esencia, un software de diagnóstico y pruebas de estabilidad orientado al usuario final. Nació en 2003 de la mano del grupo OCBASE y desde entonces ha ido evolucionando hasta convertirse en una suite muy completa para someter a tu equipo a pruebas de tortura controladas y, a la vez, vigilar cómo se comporta cada componente.

La aplicación está pensada tanto para usuarios que quieren simplemente comprobar que su PC es estable, como para quienes hacen overclock y necesitan asegurarse de que los nuevos ajustes de frecuencia y voltaje no llevan el equipo al límite. Aunque el nombre haga referencia al overclock, OCCT es igual de válido para sistemas sin tocar, usados solo para juegos, trabajo o navegación.

La versión gratuita de OCCT ofrece casi todo lo necesario para un uso doméstico: tests para CPU, RAM, GPU, VRAM, fuente de alimentación y estabilidad general, además de monitorización en tiempo real y un modo de solo seguimiento. Existe también una versión de pago, más avanzada y con opciones adicionales, orientada a entornos profesionales o a quien necesita informes mucho más completos y funciones extra.

Algo muy cómodo es que el programa se distribuye como un ejecutable que no requiere instalación pesada; basta con descargarlo desde la web oficial, ejecutarlo (preferiblemente como administrador) y ya puedes empezar a hacer pruebas. Eso sí, en la versión gratuita hay ciertas limitaciones, como la ausencia de exportación avanzada de datos o logs detallados en CSV, por lo que si necesitas un registro profundo tendrás que combinarlo con otras herramientas de monitorización.

Advertencias y riesgos al hacer pruebas de estrés con OCCT

Antes de ponerte a lanzar tests como si no hubiera un mañana, es importante entender que OCCT trabaja con pruebas de tortura que fuerzan el hardware al máximo. Esto significa que tu CPU, tu GPU, la RAM y otros componentes van a estar funcionando al límite de su capacidad durante un tiempo prolongado, con consumos y temperaturas muy altos.

En un equipo sano, con una refrigeración adecuada y una fuente de alimentación decente, estas pruebas no deberían causar daños. Sin embargo, si ya existe un problema grave (por ejemplo, componentes defectuosos, mala ventilación, pasta térmica seca o una fuente de alimentación muy justa), el estrés extremo puede terminar de rematar la pieza y dejarla inservible. La probabilidad no es altísima, pero existe y conviene tenerlo muy claro.

Cuando utilices OCCT asumes que lo haces bajo tu propia responsabilidad. Si un ventilador está medio roto, un VRM está sobrecalentado o la fuente de alimentación va ahogada, forzar todo al 100 % durante una hora puede acelerar un fallo que quizá habría tardado semanas o meses en manifestarse. A cambio, precisamente por eso, OCCT es tan útil para sacar a la luz este tipo de problemas ocultos.

Otro punto a tener presente es que, aunque el nombre del programa hable de “Overclock”, no es una herramienta para hacer overclock en sí misma, sino para comprobar la estabilidad de los ajustes que tú hagas por tu cuenta en BIOS o con otros programas. Ajustar voltajes y frecuencias incorrectamente puede causar inestabilidad e incluso daños irreversibles, y no es algo que se suela recomendar desde foros de soporte generalistas. OCCT se usa para probar, no para subir relojes.

Interfaz principal de OCCT y paneles de monitorización

Al ejecutar OCCT, lo primero que encuentras es una ventana bastante clara en la que se combinan, en una sola pantalla, un resumen rápido del estado del sistema y los controles de las pruebas. La interfaz está organizada en varias zonas: en la parte izquierda aparecen las opciones de tests, en el centro la configuración básica del benchmark o prueba de estabilidad, y en la derecha un panel con información detallada de sensores.

El programa ofrece tres vistas principales para monitorización: Componentes, Gráficos y Tabla. Cada una muestra la misma información desde un enfoque distinto, permitiéndote ver datos puntuales o su evolución en el tiempo según lo que necesites.

En la vista de Componentes se presenta un resumen esencial de lo más importante: sueles ver la temperatura, voltaje y consumo de la CPU en la parte superior, información de la tarjeta gráfica (normalmente la dedicada, aunque a veces también aparece una GPU secundaria) y algún otro dato relevante. Es una vista muy visual, perfecta para tener de un vistazo el pulso del equipo mientras corres un test.

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La principal pega de esta pantalla es que la información no se puede personalizar libremente. No hay forma sencilla de decidir qué sensores concretos quieres en esa primera vista, así que si tu sistema tiene, por ejemplo, una GPU secundaria que apenas usas, puedes verte con información poco relevante robando espacio visual. Aun así, las etiquetas y leyendas están bien explicadas, de modo que se entiende todo bastante rápido aunque no seas un experto.

La vista de Gráficos es un poco más densa, pero muy potente: aquí OCCT agrupa los datos de sensores generales en cuatro bloques principales: temperatura, voltaje, consumo y ventiladores. Cada parámetro que elijas se muestra como una línea de color en tiempo real, lo que te permite ver subidas de temperatura, picos de consumo o bajadas de voltaje justo cuando arrancas una prueba de estrés.

En esta pantalla sí puedes editar qué sensores quieres ver, lo que viene genial para hacerla más legible. Puedes quedarte solo con la temperatura de la CPU, la de la GPU, el consumo del sistema y las RPM de los ventiladores, o añadir voltajes específicos que te preocupen. El intervalo de tiempo en pantalla es algo limitado, por lo que ves la evolución reciente, no un histórico muy largo. Es posible encontrar algún glitch visual puntual (puntos sueltos fuera de rango), pero en general no afecta al diagnóstico.

Por último, la vista de Tabla muestra los datos en modo listado y es casi como una hoja de cálculo de sensores. Se organiza también en varias secciones, normalmente las mismas que en el panel de gráficas (temperaturas, voltajes, consumo y ventiladores), y cada fila corresponde a un sensor concreto.

En esta tabla puedes activar o desactivar qué sensores aparecen en las gráficas mediante casillas de verificación, renombrar el parámetro que se muestra y consultar de un vistazo valor actual, mínimo y máximo registrados. Es una de las vistas más útiles para entender, por ejemplo, hasta qué punto ha subido una temperatura durante un test o qué pico de consumo ha alcanzado la GPU mientras forzabas el sistema.

Opciones de configuración básica en OCCT

En cuanto a ajustes generales, OCCT no es precisamente el programa más configurable del mundo. Su filosofía se nota: prefiere ser sencillo y directo a ofrecer mil menús avanzados que solo unos pocos usarán. Eso tiene ventajas y desventajas, claro, pero para la mayoría de usuarios es suficiente.

En la ventana principal básicamente puedes alternar entre los distintos paneles de monitorización y acceder al bloque de “Monitoreo e información del sistema”, que permite mostrar u ocultar la columna derecha de sensores. Viene bien si quieres centrarte solo en configurar y lanzar pruebas sin tanta información en pantalla.

En la esquina superior izquierda hay tres iconos: uno para mostrar información sobre la aplicación y la licencia (datos de la empresa, tipo de licencia activa y agradecimientos, aunque se echa en falta ver de forma clara la versión exacta del programa), otro para hacer capturas de pantalla del estado actual y otro con una llave inglesa que da acceso al menú de opciones.

Este menú de configuración es muy escueto: apenas permite cambiar el idioma de la interfaz y establecer el umbral de temperatura crítica. Este último ajuste sí es relevante, porque marca el límite a partir del cual las pruebas se abortan automáticamente para proteger el hardware. Si, por ejemplo, fijas 90 °C como temperatura máxima para tu CPU, en cuanto una prueba de estrés supere ese valor el propio OCCT detendrá el test.

Esa automatización hace que, a pesar de la poca libertad de configuración, OCCT sea bastante amigable para usuarios con poca experiencia. No tienes que perderte en docenas de menús: ejecutas, escoges prueba, ajustas duración y poco más. Todo lo realmente complejo (carga, ciclos, etc.) viene con valores por defecto razonables.

Tipos de pruebas de estrés en OCCT

OCCT organiza sus tests de estabilidad en varias categorías según el componente que quieras exprimir. En el menú de la izquierda, la sección que más interesa para hacer pruebas de estrés clásicas es la de “Stability Test”, donde encontrarás distintas combinaciones de CPU, RAM, GPU, VRAM y pruebas de potencia global.

Las pruebas más habituales son:

  • CPU + RAM: fuerza a la vez el procesador y la memoria principal.
  • CPU: carga únicamente el procesador.
  • Linpack: test intensivo para la CPU basado en el conocido benchmark de Intel.
  • Memory: estresa al máximo la memoria RAM.
  • 3D Standard / 3D Adaptive: pruebas gráficas centradas en la GPU.
  • VRAM: test de la memoria de vídeo de la tarjeta gráfica.
  • Power: prueba combinada que exprime CPU, GPU, RAM y VRAM a la vez.
  • Monitoring only: modo en el que OCCT solo registra y muestra datos sin lanzar su propio estrés.
  • Combined: permite disparar varias de las pruebas anteriores en una secuencia personalizada (excepto la de Power).

Cada una de estas pruebas tiene su razón de ser. No es lo mismo querer comprobar si tu overclock de CPU es estable que averiguar si la fuente de alimentación se queda corta cuando la GPU entra en juego. Lo habitual es ir empezando por tests más acotados y terminar con alguno global como el de Power para ver el sistema al máximo absoluto.

Cómo estresar la CPU y la RAM con OCCT

Cuando tu problema parece estar relacionado con cuelgues en tareas pesadas, pantallazos azules al compilar, renderizar o jugar, o sospechas de que el overclock en el procesador o la memoria no va fino, lo suyo es tirar de las pruebas de CPU, CPU + RAM y Memory. OCCT está muy pulido precisamente en estos escenarios.

La prueba CPU + RAM pone al máximo el uso de procesador y memoria principal de forma simultánea. Es ideal para sistemas con overclock activo o configuraciones exigentes de RAM (timings muy agresivos, XMP, etc.). Lo normal es dejar prácticamente todos los parámetros en automático, pero aumentar la duración del test: en lugar de los pocos minutos que vienen por defecto, se recomienda establecer al menos unos 30 minutos.

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En la configuración interna de la prueba de CPU, los desarrolladores de OCCT recomiendan un conjunto de opciones para asegurar una detección bastante fiable de errores en procesador, memoria y placa base: data set grande, modo Extreme, tipo de carga Variable, conjunto de instrucciones en Auto y número de hilos en Auto, con una duración de una hora. Según ellos, la mayoría de inestabilidades aparecen en los primeros cinco minutos, pero mantener el test durante 60 minutos da más garantías de estabilidad real.

La prueba CPU en solitario es parecida, pero centra toda la carga exclusivamente en el procesador. Es útil si quieres ver hasta qué punto se calienta la CPU y si mantiene las frecuencias anunciadas (turbo, etc.) bajo un estrés intenso sin que la memoria entre tanto en juego. Si lo deseas, puedes además medir el rendimiento de la CPU con métodos complementarios para comparar resultados.

Linpack es un tipo de test para CPU basado en las rutinas de cálculo de Intel, extremadamente intensivo en operaciones de coma flotante. Se ha usado durante años como prueba de estrés muy agresiva, aunque en PCs domésticos modernos no suele aportar mucho más que la prueba clásica de CPU de OCCT para diagnóstico general. Aun así, si quieres rizar el rizo, puedes ejecutarlo con la versión actual (por ejemplo, 2021), teniendo hilos físicos y virtuales activados y, normalmente, con una cantidad moderada de memoria (como 2048 MB).

Finalmente, la prueba Memory se centra exclusivamente en la RAM del sistema. Aquí es fundamental ajustar cuánta memoria quieres que utilice: lo más eficaz es seleccionar un porcentaje alto, alrededor del 90-95 % del total disponible, dejando algo libre para que el sistema operativo no se asfixie. OCCT permite definir este uso de memoria tanto en MB como en porcentaje; para diagnóstico suele ser más cómodo fijarlo en % y dejarlo corriendo entre 30 y 60 minutos.

Aunque esta prueba de memoria es útil para detectar problemas claros, si sospechas seriamente de módulos defectuosos, es muy recomendable complementar con herramientas específicas de RAM como memtest86+, que ofrecen un chequeo todavía más profundo y dedicado.

Pruebas de estrés para GPU y VRAM

Si los cuelgues de tu PC aparecen principalmente al jugar, al usar programas 3D o al trabajar con aceleración gráfica, tiene bastante sentido centrarse en las pruebas de GPU y VRAM que OCCT incluye. Estas pruebas ponen la tarjeta gráfica a tope, buscando artefactos en pantalla, temperaturas excesivas o fallos de memoria de vídeo.

Las pruebas 3D Standard y 3D Adaptive se encargan de cargar la GPU. En el panel de configuración debes asegurarte de elegir correctamente la tarjeta gráfica que usas para sacar la imagen al monitor (normalmente la dedicada o dGPU) y no marcar la opción de usar todas las GPUs si solo quieres comprobar una en concreto. Lo ideal es activar la detección de errores para que OCCT pueda avisarte si encuentra fallos durante el test.

En la prueba de 3D Standard conviene mantener la complejidad de shaders en un nivel medio-alto (por ejemplo, 3) y el límite de uso al 100 %, de forma que la GPU funcione realmente a plena carga. Si tu sistema tiene una iGPU o una GPU que comparte memoria con la RAM, debes cuidar también el porcentaje de memoria a utilizar, quedándote alrededor del 90 % para no saturar el sistema. En tarjetas con VRAM dedicada se suele poder subir tranquilamente al 100 %.

El test de VRAM se orienta a la memoria de la tarjeta gráfica. Aquí lo recomendable es seleccionar de nuevo la GPU correcta y fijar un uso de memoria alto, en torno al 95-100 % si se trata de memoria de vídeo dedicada. El objetivo es ver si, cuando la VRAM está prácticamente llena y bajo presión, aparecen errores gráficos, cuelgues o artefactos que delaten chips dañados o problemas de estabilidad.

En el caso de que tengas que ejecutar varias pruebas gráficas, puede ser muy cómodo usar la pestaña Combined para lanzar seguidas 3D Standard, 3D Adaptive y VRAM, sobre todo si estás siguiendo un protocolo de diagnóstico completo. Desde ahí solo tendrás que marcar las casillas de cada test y ajustar sus opciones específicas de intensidad y memoria.

La prueba 3D Adaptive tiene dos modos interesantes: el modo Variable y el modo Switch. En el primero, la intensidad de la carga pasa, por ejemplo, de un 10 % a un 60 % con incrementos periódicos (por ejemplo, un 4 % cada 30 segundos), simulando escenarios en los que la carga gráfica sube y baja continuamente, parecidos a lo que ocurre en muchos juegos.

En el modo Switch, la prueba alterna entre dos niveles fijos de intensidad, por ejemplo un 20 % y un 80 %. Esto puede ayudar a reproducir problemas que solo aparecen cuando la GPU pasa bruscamente de baja a alta carga o viceversa, como microcortes, bajadas de frames muy acusadas o incluso reinicios del sistema por picos de consumo.

Test de potencia total para comprobar la fuente de alimentación

Entre todas las pruebas de OCCT, una de las más interesantes es la de Power, que estresa a la vez CPU, GPU, RAM y VRAM. Es probablemente el escenario más exigente al que puedes someter tu equipo desde este programa, y resulta muy útil para comprobar si la fuente de alimentación tiene la capacidad real de aguantar tu hardware a pleno rendimiento.

En este test lo recomendable es habilitar el uso de todas las GPUs, ya que precisamente se busca el peor caso de consumo posible. El conjunto de instrucciones de CPU se puede dejar en Auto, permitiendo que OCCT elija el más exigente compatible con tu procesador. Lo ideal es mantener esta prueba al menos varios minutos, observando cuidadosamente las temperaturas y, sobre todo, los comportamientos anómalos de voltaje o apagados espontáneos.

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Hay que tener en cuenta que, aunque OCCT somete al equipo a una carga brutal, el registro de datos en la versión gratuita es limitado. Si deseas un análisis realmente fino de cómo se comporta la fuente (por ejemplo, ver en detalle cómo se hunden ciertas líneas de voltaje), es muy recomendable combinar la prueba de Power con herramientas de monitorización externas como HWiNFO, activando el registro de sensores a archivo mientras OCCT está ejecutando el test, o usar AIDA64 para registrar un histórico más detallado.

Por eso muchos guías avanzados recomiendan seguir, para diagnóstico de PSU, un protocolo completo de pruebas con HWiNFO, ya que ofrece logs mucho más completos que luego puedes revisar con calma. Aun así, la prueba Power de OCCT sigue siendo una forma rápida y efectiva de detectar fuentes claramente insuficientes o defectuosas que no aguantan el tirón cuando todo el sistema se pone las pilas a la vez.

Uso del modo “Monitoring only” y análisis de resultados

Además de lanzar sus propios tests, OCCT tiene un modo muy útil llamado Monitoring only, en el que el programa se limita a mostrar y registrar el comportamiento de sensores en tiempo real mientras tú ejecutas otras aplicaciones: juegos, benchmarks externos, renderizados, etc.

Este modo es especialmente práctico cuando los problemas no aparecen en las pruebas sintéticas, pero sí en situaciones de uso real. Por ejemplo, si un juego se cierra solo al cabo de 20 minutos, puedes dejar OCCT monitorizando la temperatura, voltaje y consumo mientras juegas, y luego revisar qué estaba ocurriendo justo antes del fallo.

Al terminar cualquier prueba, OCCT genera un informe visual con varias gráficas y tablas de valores máximos, mínimos y promedios. Estas gráficas permiten comprobar de un plumazo si una CPU está rozando temperaturas peligrosas, si una GPU alcanza el consumo esperado o si hay voltajes que se salen de lo normal bajo carga.

Con estos datos en la mano ya puedes empezar a sacar tus propias conclusiones. Por ejemplo, si ves que durante un test de CPU la temperatura sube a 95 °C y baja la frecuencia, probablemente tengas un problema de refrigeración o un throttle térmico. Si en la prueba Power el equipo se apaga de repente, todo apunta a una fuente de alimentación que no aguanta la carga.

No obstante, conviene recordar que no todos los fallos de hardware se dejan ver en este tipo de tests. A veces los problemas se deben a conexiones flojas, cables dañados, polvo acumulado o incluso placas base con componentes deteriorados que solo fallan en circunstancias muy concretas. En esos casos, además de las pruebas de estrés, no suele quedar más remedio que abrir la caja y revisar físicamente el interior del PC.

Benchmarks, cronograma de pruebas y versión gratuita

OCCT también incluye un apartado de benchmarks que, aunque comparte muchas opciones con las pruebas de estabilidad, está más orientado a medir el rendimiento y comparar tu equipo con otros que a detectar fallos. Desde la propia interfaz puedes configurar un cronograma de pruebas en el que eliges cómo se ejecutan: de forma infinita hasta que las detengas, con un tiempo limitado fijo, o con ciclos que incluyen pausas antes y después del estrés.

La tercera opción (tiempo limitado con pausas) permite, por ejemplo, programar tests de 5 minutos con descansos de 1 minuto, simulando un patrón de carga intermitente. El primer minuto, el equipo descansa, los tres siguientes se ejecuta la prueba y el último vuelve a descanso. Puede ser interesante para ver cómo responde el sistema a subidas y bajadas de carga repetidas.

Durante el inicio de algunos tests, sobre todo en la versión gratuita, suele aparecer una ventana invitando a colaborar con donaciones para mantener el desarrollo del programa. No es obligatorio, puedes cerrar la ventana tras unos segundos, pero ayuda a financiar el mantenimiento y evolución de la herramienta.

Una vez finalizados los benchmarks, OCCT acostumbra a mostrar si se han producido errores durante la ejecución y la configuración concreta que utilizaste (tipo de prueba, duración, tamaños de datos, etc.). De esta forma, si encuentras fallos, puedes repetir el test cambiando solo ciertos parámetros para aislar mejor qué combinación exacta estresa al componente conflictivo.

En la versión gratuita hay que tener en cuenta varias limitaciones: por ejemplo, no podrás exportar todos los datos en formatos cómodos como CSV desde el propio OCCT. Si quieres guardar logs detallados de sensores mientras realizas pruebas, lo habitual es recurrir a herramientas externas paralelas, de nuevo como HWiNFO, para tener un registro que luego puedas analizar sin prisas.

Todo este conjunto hace que OCCT sea un software muy recomendable para usuarios que buscan algo sencillo pero potente, sin enredarse en configuraciones imposibles. Para quienes necesiten análisis extremadamente profundos de cada parte del sistema, existen alternativas más específicas por componente (por ejemplo, CrystalDiskInfo para discos o memtest86+ para memoria), o la opción de construir un banco de pruebas con piezas recicladas o pasar a la versión avanzada de OCCT con más funciones profesionales.

En definitiva, OCCT se ha ganado su fama porque permite, desde una sola interfaz y sin complicaciones, poner a prueba CPU, RAM, GPU y fuente de alimentación, visualizar en tiempo real temperaturas, voltajes y consumos, y descubrir con bastante rapidez si un PC es realmente estable o es una bomba de relojería esperando a estallar en mitad de una partida o de un trabajo importante.

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