- Uso de la función nativa de Ahorro de memoria para liberar RAM de pestañas inactivas.
- Optimización del rendimiento mediante la aceleración por hardware y el ahorro de energía en portátiles.
- Reducción de la carga del sistema eliminando extensiones innecesarias y limpiando la caché.

Casi todo el mundo ha pasado por lo mismo: tienes el navegador abierto, un par de pestañas con el correo, otra con un vídeo y, de repente, el ordenador empieza a ir a pedales. No es ninguna sorpresa, ya que Google Chrome tiene una fama más que ganada de ser un auténtico tragón de recursos, especialmente en lo que respecta a la memoria RAM, lo que puede convertir tu equipo en un horno si no tienes un hardware potente.
La realidad es que Chrome ha dejado de ser un simple visor de webs para convertirse en una plataforma compleja donde cada pestaña funciona como un proceso independiente. Aunque esto ayuda a que el navegador no se cuelgue por completo si una web falla, el coste es un consumo disparado de memoria. Por suerte, existen varios trucos efectivos para que Chrome consuma menos RAM y ajustes internos para domar a la bestia y conseguir que tu PC respire un poco más.
Aprovecha el modo de Ahorro de Memoria
Google ha introducido recientemente una herramienta que es mano de santo para quienes suelen tener decenas de pestañas abiertas. Se trata del Ahorro de memoria, una función que básicamente «congela» aquellas páginas que no estás mirando en ese momento. De este modo, el navegador libera la RAM que esas pestañas inactivas están acaparando y la pone a disposición de lo que estés haciendo justo ahora.
Para ponerlo en marcha, solo tienes que ir al menú de configuración y buscar el apartado de Rendimiento en la columna izquierda. Una vez ahí, activa el interruptor correspondiente. Lo bueno es que puedes gestionar excepciones; es decir, si tienes una web de música o un chat que necesitas que esté siempre activo y no se recargue al volver a él, puedes añadirla a la lista de sitios permitidos.
Optimiza la energía y el rendimiento del hardware
Si usas un portátil, te interesará echar un vistazo al Ahorro de energía, situado también en el menú de Rendimiento. Esta opción limita los procesos que ocurren en segundo plano y reduce ciertos efectos visuales o la fluidez de los vídeos para que la batería dure mucho más. Puedes configurarlo para que se active solo cuando te quede menos del 20% de carga o siempre que no estés enchufado a la corriente.
Otra opción técnica es la aceleración por hardware. Si tu ordenador tiene una tarjeta gráfica dedicada (GPU), activar esta función permite que la CPU delegue parte del trabajo pesado, aligerando la carga del procesador. Puedes acceder rápidamente escribiendo chrome://settings/?search=aceleracion+por+hardware en la barra de direcciones y activando el interruptor disponible.
Limpia el navegador y gestiona tus extensiones
A veces el problema no es el navegador en sí, sino todo lo que hemos ido instalando con el tiempo. Las extensiones son súper útiles, pero muchas de ellas se ejecutan en segundo plano constantemente, analizando lo que ves y consumiendo RAM sin que te des cuenta. Lo más sano es hacer limpieza y eliminar aquellas que no sean imprescindibles desde el menú de Extensiones, o consultar una guía para automatizar Google Chrome y sus extensiones para mejorar la productividad.
Además, es fundamental mantener el navegador limpio de «basura» digital. Acumular miles de cookies y archivos temporales puede hacer que la lectura de datos sea más lenta. Es recomendable borrar la caché y los datos de navegación periódicamente para que Chrome no tenga que procesar información obsoleta que solo ocupa espacio.
Hábitos de navegación para evitar bloqueos
Aunque existan herramientas automáticas, la mejor optimización es la manual. Tener veinte pestañas abiertas por si acaso es el camino más rápido hacia el bloqueo del sistema. Intenta cerrar aquello que ya no necesites, ya que aunque Chrome intente optimizarlas, la ejecución de procesos independientes siempre pasará factura al hardware.
También puedes reducir el consumo desactivando funciones de segundo plano innecesarias, como la sincronización offline de Google Drive si no la utilizas, o configurando los complementos para que no se ejecuten automáticamente mediante la opción de Click-to-Play en los ajustes de privacidad y contenido.
Para mantener el equipo fluido, lo ideal es combinar la activación del ahorro de memoria con una limpieza a fondo de extensiones y el hábito de no saturar la barra de pestañas, asegurando así que el navegador no asfixie al procesador ni agote la memoria RAM disponible.




