- El GDID es un identificador persistente asignado a cada instalación de Windows que permite rastrear dispositivos incluso usando VPN.
- Su existencia se hizo pública gracias a un proceso judicial contra el grupo de hackers Scattered Spider.
- No existe un botón de apagado oficial, ya que su desactivación podría romper la activación del sistema y la Microsoft Store.
Seguramente estarás acostumbrado a escuchar hablar de las cookies, las direcciones IP o los IDs publicitarios cuando se menciona la privacidad en internet. Sin embargo, en el ecosistema de Microsoft existe un elemento mucho más discreto pero considerablemente más potente llamado GDID (Global Device Identifier). Este código no es algo que el usuario elija ni que aparezca en un menú de configuración, sino que actúa como una suerte de matrícula digital adherida a la instalación de nuestro sistema operativo.
Lo más llamativo de este asunto es que el GDID ha pasado totalmente desapercibido para la gran mayoría de nosotros durante años. No ha sido la propia Microsoft quien nos ha explicado detalladamente su funcionamiento, sino que hemos tenido que enterarnos a través de documentos judiciales relacionados con la persecución de ciberdelincuentes. Esto ha abierto un melón bastante incómodo sobre cuánta telemetría se recolecta realmente y qué control tenemos sobre nuestra propia máquina.
¿Qué demonios es el GDID y para qué sirve?
Para ponerlo en palabras sencillas, el GDID es un identificador global y persistente que Microsoft asigna a una instalación específica de Windows. No importa si tienes un ordenador físico de torre o si estás ejecutando una máquina virtual; el sistema le asignará un código único. A diferencia de una IP, que cambia según la red a la que te conectes, el GDID se mantiene estable mientras la instalación del sistema operativo siga activa.
Desde el punto de vista de la compañía, este código es fundamental para gestionar licencias de software, coordinar la distribución de actualizaciones a través de la Optimización de Entrega y asegurar que las aplicaciones de la Microsoft Store funcionen correctamente. Básicamente, sirve para que Microsoft sepa que «esta instalación de Windows» es la misma, independientemente de dónde se encuentre conectada.
Un punto clave es que este código sobrevive a las actualizaciones habituales del sistema. No es algo que se resetee al instalar un parche de seguridad o una versión nueva de Windows 11. Solo desaparece cuando se realiza una reinstalación limpia desde cero del sistema operativo, aunque aquí hay una trampa: si vuelves a iniciar sesión con la misma cuenta de Microsoft, la empresa puede vincular el nuevo GDID con tu historial anterior.
La historia detrás del escándalo: el caso de Scattered Spider
Si el GDID era un secreto a voces en los círculos técnicos, saltó a la luz pública gracias a la detención de Peter Stokes, presunto miembro del grupo de hackers Scattered Spider. Los fiscales estadounidenses revelaron que el FBI pudo localizar al sospechoso gracias a que Microsoft proporcionó registros vinculados a un GDID específico.
Lo impactante es que el criminal intentaba ocultar su rastro utilizando servicios de VPN y proxies en diversos países, como Estonia, Tailandia y Estados Unidos. Mientras que la IP cambiaba constantemente para despistar a los investigadores, el GDID permanecía inalterable. Esto permitió al FBI unir puntos dispersos: sabían que la misma instalación de Windows había visitado la web de registro de ngrok y, horas después, el sitio de una joyería de lujo atacada.
Al cruzar este dato con la actividad en redes sociales como Snapchat o Facebook, los agentes pudieron trazar una línea temporal exacta de los viajes y conexiones del sospechoso. El GDID fue, en esencia, la huella digital que desmanteló su estrategia de anonimato, demostrando que una VPN es insuficiente si el sistema operativo mismo está reportando un ID único a los servidores de la nube.
¿Cómo se genera este identificador en el sistema?
Aunque Microsoft no ha publicado un manual oficial, expertos en ingeniería inversa han desentrañado el proceso. Todo comienza cuando vinculamos el equipo con una cuenta de Microsoft. En ese momento, un servicio interno llamado wlidsvc se comunica con los servidores de login.live.com para solicitar un PUID (un ID único de pasaporte).
Este valor, que se estima es un número de 64 bits, se almacena en el registro de Windows en texto plano, específicamente en la ruta de MicrosoftIdentityCRL. Posteriormente, entra en juego la Plataforma de Dispositivos Conectados (CDPSvc), que es la misma tecnología que hace posible funciones como el historial del portapapeles en Windows 11 o el enlace con el móvil, registrando el código en el Directorio de Dispositivos de Microsoft.
Finalmente, el código adquiere el formato de una «g» minúscula seguida de un número decimal y es utilizado por otros servicios, como la Optimización de Entrega, para informar a Microsoft sobre la descarga de actualizaciones. En resumen, es una cadena de servicios que trabajan en segundo plano para asegurar que el dispositivo esté estrictamente identificado.
El dilema de la privacidad: ¿se puede desactivar?
Aquí es donde la cosa se pone fea para los usuarios preocupados por su privacidad. A diferencia de los identificadores publicitarios de Android o iOS, en Windows no existe un interruptor de apagado para el GDID. No hay ninguna pantalla de consentimiento que nos pregunte si queremos ser rastreados de esta manera; el proceso ocurre de forma automática y silenciosa.
Lo más preocupante es que intentar forzar la eliminación de este identificador puede tener consecuencias graves. Según grupos especializados en activación de software, bloquear el flujo de estos IDs podría romper la activación de Windows y dejar inservibles las aplicaciones UWP de la tienda. Es decir, Microsoft ha atado la funcionalidad básica del sistema a la existencia de este rastreador.
Para aquellos que quieran intentar mitigar el seguimiento, existen algunas trizas. Lo más recomendable es utilizar una cuenta local en lugar de una cuenta de Microsoft, lo que reduce la vinculación directa con una identidad online, aunque investigaciones sugieren que el sistema puede generar un registro anónimo igualmente. También es útil desactivar los datos de diagnóstico opcionales y los anuncios personalizados en el panel de Privacidad y Seguridad.
Para casos extremos, como periodistas o activistas que necesiten un anonimato real, la conclusión de los expertos es tajante: la única solución efectiva es abandonar Windows y pasarse a distribuciones de Linux utilizadas a través de la red Tor, ya que el GDID es una herramienta de rastreo que opera por debajo de cualquier VPN comercial.
El GDID de Windows representa una herramienta de identificación masiva y persistente que, aunque útil para el mantenimiento técnico y la lucha contra el crimen, plantea serias dudas sobre la transparencia de Microsoft. Al ser un código que no se puede borrar sin romper la licencia del software y que permite correlacionar actividades a través de distintas redes, se convierte en una huella digital imborrable que la mayoría de los usuarios desconocía hasta que un tribunal lo puso sobre la mesa.