El GDID de Windows: La huella digital invisible de Microsoft

Última actualización: agosto 13, 2026
Autor: Isaac
  • El GDID es un código único y persistente asignado a cada instalación de Windows que permite rastrear un dispositivo a través de distintas redes.
  • Este identificador sobrevive a las actualizaciones del sistema y puede vincular actividades entre VPNs, proxies y diversas cuentas online.
  • No existe una opción oficial para desactivarlo sin comprometer la activación de Windows o el funcionamiento de la Microsoft Store.

Laptop sobre una mesa con un candado de seguridad en pantalla, representando la persistencia del identificador GDID de Windows.

Si creías que navegar con una VPN o borrar las cookies era suficiente para desaparecer del mapa digital, prepárate porque Windows tiene un as bajo la manga que probablemente desconoces. Se trata del GDID o Identificador Global de Dispositivo, una especie de matrícula digital que Microsoft asigna a tu sistema operativo y que, a diferencia de otras huellas, es sumamente difícil de borrar.

Este elemento ha pasado desapercibido para el gran público durante años, ya que Microsoft nunca se molestó en publicar un manual detallado sobre su funcionamiento. Sin embargo, ha saltado a la luz de la manera más escandalosa posible: a través de un proceso judicial en Estados Unidos, donde se reveló que este código fue la pieza clave para que el FBI cazara a un cibercriminal.

identificador GDID de Windows
Related article:
El GDID de Windows: La huella digital invisible de Microsoft

¿Qué es exactamente el GDID y cómo funciona?

Persona utilizando una tablet con una aplicación de VPN activa, ilustrando que el anonimato de red no oculta la huella digital del dispositivo.

Para que nos entendamos, el GDID es un código único que sirve para distinguir una instalación concreta de Windows de todas las demás en el mundo. No importa si estás usando un ordenador físico o una máquina virtual; en cuanto el sistema se despliega y se vincula, este identificador entra en juego. Lo más inquietante es que no se basa en los componentes físicos del PC (como el número de serie de la placa base), sino que es un valor asignado por los servidores de Microsoft.

  Firmar y cifrar archivos utilizando certificados OpenPGP con Kleopatra

Técnicamente, el proceso es un baile de servicios internos. Todo empieza con el servicio wlidsvc, que se pone en contacto con los servidores de login.live.com para solicitar un PUID (un ID único de pasaporte). Una vez recibido, este valor se guarda en el registro del sistema, concretamente en la ruta HKCUSOFTWAREMicrosoftIdentityCRLExtendedProperties bajo el nombre de LID. Posteriormente, el servicio de Plataforma de Dispositivos Conectados le añade una «g» minúscula al principio, dándole el formato final de g:número decimal.

La persistencia: El verdadero dolor de cabeza

Primer plano de un teclado de laptop con código digital verde en la pantalla, simbolizando la naturaleza técnica y el rastreo de telemetría del sistema.

Lo que hace que el GDID sea tan potente (y polémico) es que es extremadamente persistente. Mientras no borres el disco duro y reinstales Windows desde cero, el código no cambia. Las actualizaciones rutinarias del sistema no lo afectan en absoluto, por lo que Microsoft puede mantener un hilo conductor de tu actividad durante años. Incluso si reinstalas el sistema, pero vuelves a entrar con la misma cuenta de Microsoft, la compañía tiene suficientes migajas de pan (como OneDrive o la activación de la licencia) para relacionar el nuevo GDID con el anterior.

Esto significa que el GDID actúa como un ancla. Mientras que una dirección IP puede cambiar cada vez que reinicias el router o activas una VPN, el identificador de dispositivo permanece intacto. Es aquí donde reside la capacidad de vigilancia: permite unir puntos que parecen inconexos, como una visita a una web de juegos y un acceso a una cuenta de redes sociales, siempre que se hayan hecho desde la misma instalación de Windows.

El caso de Scattered Spider: De la telemetría al arresto

Imagen conceptual de ciberseguridad con texto en relieve, representando el marco general de privacidad y protección de datos digitales.

La notoriedad de este sistema llegó gracias a la detención de Peter Stokes, presunto miembro del grupo hacker Scattered Spider. El sospechoso intentó cubrir sus huellas utilizando proxies y VPNs de diversos países para atacar a un minorista de joyas. Sin embargo, el FBI solicitó los registros a Microsoft y descubrieron que un mismo GDID específico había visitado la página de registro de una herramienta llamada ngrok y, poco después, el sitio de la víctima.

  ¿Cómo se dice en inglés AVI?

A partir de ahí, los agentes pudieron trazar una cronología impresionante. Cruzaron el GDID con accesos a Facebook, Snapchat y Ubisoft en Estonia, Nueva York y Tailandia. No importaba que la IP fuera distinta en cada país; el código de Windows era el mismo. Fue así como el rastreo de telemetría convirtió una investigación anónima en una condena clara, demostrando que el GDID es una herramienta de seguimiento mucho más eficaz que cualquier cookie de navegador.

Privacidad y el dilema del usuario

Aquí es donde la cosa se pone fea para los defensores de la privacidad. A diferencia de Android o iOS, donde puedes reiniciar tu ID publicitario con un par de clics, en Windows no hay ningún botón de apagado para el GDID. No aparece en el panel de Configuración ni hay una pantalla de consentimiento que te pregunte si quieres ser rastreado de esta manera. De hecho, intentar forzar su eliminación puede provocar que el sistema deje de estar activado o que las aplicaciones de la Microsoft Store empiecen a fallar.

Muchos expertos han calificado este sistema como software de vigilancia encubierto. El problema no es que el sistema necesite identificar el equipo para enviar actualizaciones o gestionar licencias, sino la opacidad total de Microsoft al respecto. El usuario medio no tiene ni idea de que su PC está emitiendo una señal identificativa constante que puede ser solicitada por autoridades judiciales.

¿Podemos hacer algo para limitar el rastreo?

Si quieres intentar pasar desapercibido, hay algunas medidas que puedes tomar, aunque ninguna es un «borrador mágico». Lo más recomendable es utilizar una cuenta local en lugar de una cuenta de Microsoft, ya que esto reduce drásticamente la vinculación de tu identidad real con el código del dispositivo. También es aconsejable entrar en la sección de Privacidad y Seguridad para desactivar los datos de diagnóstico opcionales y bloquear los anuncios personalizados.

  ¿Cómo se limpia el historial del portapapeles?

Para aquellos que se mueven en entornos de alto riesgo, como el periodismo de investigación o el activismo, la recomendación es mucho más radical: abandonar Windows y pasarse a distribuciones de Linux utilizando Tor. Al final del día, el GDID es una característica intrínseca del núcleo de Windows y, mientras uses su ecosistema, siempre habrá una huella digital que te vincule a sus servidores.

Este identificador global es una herramienta invisible que convierte cada instalación de Windows en un dispositivo rastreable a largo plazo, capaz de anular el anonimato que prometen las VPN al vincular la actividad del sistema con cuentas y servicios de Microsoft, todo ello sin ofrecer al usuario una opción real de desactivación sin romper la funcionalidad del software.