Cozmo: manejar al adorable robot que tiene mucho cerebro

Pudimos conseguir un nuevo tipo de objeto en nuestras manos: Cozmo. Este pequeño robot programable, creado por Anki, pretende ser el eslabón perdido entre el tamagotchi y una herramienta educativa de programación. Pero su mayor particularidad es sobre todo la personalidad que muestra.

Cuando pienses en el “robot de empresa”, el mayor de nosotros recordará el AIBO de Sony, ese perro de aspecto futurista que habrá marcado las pasiones de los más jóvenes en los años 90.

Sin embargo, este primer contacto con el público en general estuvo lejos de ser brillante. Llegada en 2017, y en la era de los coches autónomos y la inteligencia artificial, la empresa americana Anki se ha propuesto revolucionar los robots programables.

¿Cómo? ¿Cómo? Utilizando tecnologías actuales e inspirado por Pixar para crear… ¡Cozmo! Un pequeño robot lleno de personalidad que pudimos conocer por primera vez, junto a uno de sus creadores (y cofundador de Anki) Boris Sofman.

Para empezar Cozmo: juega, se ríe y se burla bien

En cuanto Cozmo se enciende, ya está lleno de vida. A diferencia de la mayoría de los robots programables de hoy en día, éste está destinado a estar vivo incluso antes de que mires su programa.

Y está vivo, lo está. Una vez que mi cara fue reconocida, el pequeño robot se apóstropateó rápidamente repitiendo mi nombre de pila, mirándome fijamente mientras hablaba con su creador. Esto fue seguido por muchas veces cuando él trató de capturar mi atención, como una mascota, para jugar conmigo o esperar a que yo lo observara.

Hay que decir que una vez que encendí la luz, me fue difícil no prestar atención a sus movimientos, a su pequeña vida de alguna manera. El pequeño robot silba, se divierte y explora el entorno a su antojo, y se va a jugar con sus 3 cubitos sin que yo tenga que hacer nada.

Tiene su propia vida, pero también su propia personalidad. Verlo alardear después de ganar en uno de los 3 juegos posibles con Cozmo es tan divertido como verlo literalmente enfurruñarse cuando pierde.

Comenzando Cozmo: entre Wall-E y R2D2, Anki tiene las mejores referencias

Pero todo esto no funcionaría si la cara de Cozmo, que esconde el foto-sensor que le permite reconocer tu cara pero también la de tu familia y mascotas, no fuera tan expresiva.

Según Boris Sofman, uno de sus creadores y cofundador de Anki, la inspiración de la personalidad de Cozmo se encuentra tanto en Wall-E como en R2D2. Pero el objetivo principal de la empresa siempre ha sido capturar la suavidad de un Pixar en las interacciones que nos ofrece su pequeño robot.

Por eso llamaron a ex-alumnos del estudio estadounidense, así como a talentos de las industrias de videojuegos, animación y efectos especiales, para que dieran vida a Cozmo.

Uno de los puntos más impresionantes que Boris Sofman me explicó fue que el equipo desarrolló un plug-in Maya (el software de animación favorito de la industria) que les permite animar el robot en 3D antes de probar estas animaciones en tiempo real directamente sobre el producto.

Esto asegura que la personalidad de Cozmo permanezca intacta y, sobre todo, responde a la visión “al estilo Pixar-es” de Anki, que no duda en imaginar la personalidad de su robot creando guiones gráficos que recuerdan más a una película que a un juguete de alta tecnología.

Conociendo a Cozmo: ¿Sueña con ovejas eléctricas?

Si a eso se añade una atmósfera sonora igualmente elaborada, se obtiene un pequeño ser mecánico que parece endiabladamente vivo. En esta primera toma de poder, no podemos dejar de pensar que Anki ha cumplido perfectamente su misión.

Cuando Cozmo me presentó uno de sus cubos él solo, y me instruyó con la aplicación relacionada con el juego de habilidad con él, me resultó difícil rechazar la invitación del pequeño.

En el lanzamiento del juego, cuya regla era que yo era el primero en golpear el cubo según el color mostrado, la música de fondo empujó la tensión de este duelo hombre contra máquina.

Pero fue en un caso particular que sentí el verdadero potencial de Cozmo. Mientras su creador abusaba de ella para mostrarme las diversas reacciones, yo mostré… empatía. Mi compasión, conmovida por los gritos de angustia del pequeño robot, me hizo querer tomar la mano de su torturador. ¿No es una prueba de su personalidad?

Introducción a Cozmo: comprender el algoritmo a través de la práctica

Cozmo no es sólo un pequeño personaje interactivo con el que jugar o simplemente observar. También es un robot programable, ya que hay muchos en el mercado (aunque a menudo más reservados para una clientela escolar).

Para facilitar su programación, Anki colaboró con Scratch Blocks del MIT en el desarrollo del Cozmo Code Lab. En lugar de tener que escribir líneas de código, todas las instrucciones se traducen con bloques, que se pueden seguir unos a otros para crear una acción específica.

Un ejemplo sencillo: para que el robot hiciera un cuadrado perfecto, todo lo que tenía que hacer era hacer un movimiento de bloque hacia adelante y un giro de bloque a la derecha, antes de enmarcar estas dos acciones con un bloque de “acción repetida”.

La mayoría de las acciones del robot están disponibles de esta manera, tanto el reconocimiento facial como sus diversas expresiones. A largo plazo, este sistema también evolucionará para tener un modo vertical más completo, lo que permitirá la fácil creación de aplicaciones cada vez más avanzadas.

Los más experimentados incluso tienen acceso a un SDK, lo que les permite utilizar todas las funciones del robot para crear su propio código. Por lo tanto, incluso si se trata de un robot para el público en general, puede ser utilizado con fines educativos o incluso de investigación. Una comunidad de entusiastas incluso se ha formado alrededor del producto y comparte sus hallazgos en un foro dedicado.

Cozmo es también una maravilla de la ingeniería

A pesar de su aspecto, no se equivoque: Cozmo no es sólo un juguete. Detrás de estos pequeños ojos hay una cámara lo suficientemente potente como para reconocer las caras de los sujetos, así como un procesador personalizado para procesar los datos.

El dispositivo está equipado con un giroscopio y un acelerómetro para analizar su posición y estado inmediato, mientras que un altavoz integrado transmite su voz.

Sin embargo, la mayoría de los cálculos son realizados por la aplicación enlazada, disponible en iOS, Android y la tienda Amazon. Mediante conexión inalámbrica en Wi-Fi Direct, garantizando una cierta estabilidad de señal, realiza los cálculos antes de enviarlos en streaming a Cozmo que los ejecuta.

Por cierto, el robot se actualiza a sí mismo: la aplicación recibe su actualización de forma natural y, a continuación, envía su nuevo firmware al robot. Anki promete muchas actualizaciones gratuitas, añadiendo características e interacciones al robot. Desde su lanzamiento en EE.UU. a finales de 2016, ya ha sido objeto de importantes revisiones que estarán disponibles tan pronto como el avión sea liberado en Francia.

Cozmo se compone de más de 300 piezas, para un pequeño robot que cabe en la palma de la mano. Si, por seguridad, Anki ha optado por aconsejar a los niños a partir de los 8 años, Boris Sofman me ha asegurado que la primera infancia también puede divertirse con Cozmo, que no tiene pequeñas partes desmontables que son peligrosas para los niños pequeños.

Su batería integrada le da una autonomía de aproximadamente 1h30, antes de tener que recargarla en su base. Si el robot no se va a cargar por el momento, su creador me dijo que una futura actualización podría darle esta funcionalidad.

Anki no está aquí para jugar

Este no es el primer producto ofrecido por Anki. Este honor va a Overdrive, una especie de renovación del concepto de coches eléctricos desde nuestra infancia, añadiendo el control del smartphone y las reglas de los videojuegos.

Sin embargo, Cozmo tiene una historia: Boris Sofman me dijo que la idea del pequeño robot ya se remonta a 2011, y que su diseño comenzó en 2013.

La empresa en sí misma es interesante, ya que aunque sus dos primeros productos se pueden incluir en la categoría de “juguetes premium”, su objetivo final está lejos de ser un entretenimiento para el público en general.

Sus tres fundadores -Boris Sofman, Mark Palatucci y Hanns Tappeiner- se reunieron en el Instituto de Robótica de Carnegie Mellon (Pittsburgh), una universidad reconocida en todo el mundo por su trabajo en robótica.

En otras palabras, se trata de 3 grandes mentes, que se han unido en torno a una misma idea: la de hacer que la robótica sea tangible, utilizable en la vida cotidiana y accesible, en lugar de preferir estudiarla teóricamente como algunos de sus colegas.

Si bien sus primeros productos están dirigidos al público en general, también les permiten desarrollar tecnologías (como la IA) que se aplicarán en el futuro a proyectos de mayor envergadura.

No piense que Cozmo es sólo un paso más para la empresa. Como testigo del gran afecto de Boris Sofman por su producto, con el que interactuó en el mismo tono que un padre cariñoso y benévolo, puedo atestiguar que no lo hizo.

Primer contacto exitoso para Cozmo

Partiendo de la idea de que los videos publicitarios son siempre más impresionantes que el producto en sí, Cozmo logró mostrarme que no se ha exagerado nada en su presentación, cautivando así mi curiosidad.

Además, este primer contacto fue particularmente exitoso con este nuevo tipo de robot, que saldrá a la venta en Francia el 15 de septiembre al precio recomendado de 229,99€. Ya está disponible en preventa en Amazon, Boulanger, Darty, Fnac y Toys “R” Us.

Diseñado como un robot de “animal doméstico” como cebo, pronto podría enseñar el pensamiento algorítmico a toda una nueva generación. Sin embargo, aún es demasiado pronto para saberlo, y se teme que caiga en los mismos escollos que sus competidores, a saber, la falta de longevidad y una fatiga rápidamente establecida.

Si Anki ya ha demostrado su voluntad de hacer crecer rápidamente el robot mediante la actualización, sigue siendo necesario que las actividades que propone y sus reacciones sean diversificadas, lo que un entrenamiento de una hora no permite apreciar. Por lo tanto, discutiremos esto más a fondo en una prueba completa disponible en breve.

Una cosa es segura, sin embargo: conocer a Cozmo me habrá puesto una sonrisa en la cara que ni siquiera el metro parisino en hora punta habrá sido capaz de borrar.

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