Cómo solucionar apps lentas o congeladas al usar la cámara en Windows 11

Última actualización: enero 7, 2026
Autor: Isaac
  • Revisar permisos de privacidad, controladores y actualizaciones de Windows 11 es clave para evitar bloqueos al usar la cámara.
  • Los conflictos entre aplicaciones y servicios en segundo plano pueden dejar la cámara “enganchada” y congelar apps de videollamada.
  • Un arranque limpio y la creación de un nuevo usuario ayudan a aislar si el problema está en programas de terceros o en el perfil.
  • Cuando solo falla una app como Teams, suele tratarse de incompatibilidades específicas que requieren ajustes o soporte del fabricante.

Solucionar apps lentas o congeladas al usar la camara en Windows 11

Cuando las aplicaciones se quedan congeladas o van a tirones al activar la cámara en Windows 11, una simple videollamada puede convertirse en una pesadilla: bloqueos de 30 segundos, imagen congelada, sonido que se corta y, en muchos casos, el sistema entero deja de responder. No eres la única persona a la que le pasa, y la buena noticia es que, en la mayoría de situaciones, tiene solución si se revisan unos cuantos puntos clave del sistema.

Estos cuelgues suelen estar relacionados con controladores de cámara o gráficos, permisos de privacidad, conflictos con otras apps o servicios en segundo plano y, a veces, con errores concretos de programas como Microsoft Teams. A continuación verás una guía muy completa con todo lo que se ha ido recomendando en foros y soporte oficial de Microsoft, junto con pasos adicionales para que puedas ir descartando causas hasta dar con el origen del problema.

1. Comprobar la cámara y la conexión física antes de nada

Revisar camara en Windows 11

Aunque el problema más habitual en Windows 11 es de software o configuración, conviene empezar por lo básico. Si usas una cámara USB externa, cualquier fallo de conexión puede provocar bloqueos y tirones en las aplicaciones que tiran de vídeo en tiempo real.

Comprueba que el cable USB esté bien insertado tanto en la cámara como en el puerto del PC. Si notas que “baila” o está ligeramente suelto, prueba otro puerto (si es posible, uno directamente en el portátil o la torre, no en un hub barato que pueda dar problemas de alimentación).

Si la cámara está conectada a través de una estación de acoplamiento o dock (muy típico en portátiles de empresa Dell, HP, Lenovo, etc.), prueba a desconectarla del dock y enchufarla directamente al equipo. Varios usuarios han comprobado que el fallo solo se daba cuando la cámara pasaba por la base, sobre todo con modelos Thunderbolt.

En equipos de sobremesa, asegúrate también de que no haya otros dispositivos USB “conflictivos” conectados (discos externos viejos, hubs sin alimentación, etc.) que puedan estar provocando microcortes de energía y afectando al funcionamiento estable de la cámara.

Aunque la cámara sea integrada (la típica que viene en la pantalla del portátil), merece la pena verificar en el fabricante que no haya actualizaciones de firmware específicas para el módulo de cámara o para el dock si lo utilizas. Son menos frecuentes, pero en algunos equipos de gama profesional se han publicado parches que corrigen cuelgues al activar la cámara.

2. Activar y revisar la cámara en el Administrador de dispositivos

Si Windows 11 tiene problemas a nivel de controlador de cámara, las aplicaciones que la usan (Teams, Zoom, Google Meet, la app Cámara de Windows, etc.) pueden quedarse congeladas o tardar muchísimo en arrancar el vídeo.

Para revisar el estado del dispositivo, abre el Administrador de dispositivos: pulsa la tecla Windows y escribe “Administrador de dispositivos”, o haz clic derecho en el botón de Inicio y selecciónalo en el menú contextual. Una vez dentro, localiza el apartado “Cámaras” o, en algunos casos, “Dispositivos de imagen”.

Haz clic derecho sobre tu cámara y mira si aparece la opción “Habilitar dispositivo”. Si la ves, significa que la cámara estaba deshabilitada: actívala y prueba de nuevo tu app de videollamadas. Si lo que aparece es “Deshabilitar dispositivo”, entonces ya estaba habilitada y el problema va por otro lado.

También es muy útil revisar desde aquí si Windows detecta algún error en el dispositivo: si ves un icono de advertencia amarillo sobre la cámara, entra en Propiedades y revisa el mensaje de estado. Códigos de error como el 0xA00F4244 o similares suelen indicar problemas con el controlador o con el acceso a la cámara por parte de las apps.

Si sospechas que el controlador está dañado o mal instalado, puedes usar la opción “Desinstalar dispositivo”. Marca la casilla “Intentar quitar el controlador de este dispositivo” si aparece, confirma y, a continuación, reinicia el ordenador. Windows 11 intentará reinstalar automáticamente un controlador genérico que, en muchos casos, funciona mejor que el que estaba causando conflictos.

3. Ajustar los permisos de privacidad de la cámara en Windows 11

En las versiones recientes de Windows, la privacidad de la cámara está bastante restringida por defecto, sobre todo tras grandes actualizaciones del sistema. Esto significa que puede que la cámara funcione a nivel de hardware, pero las aplicaciones no tengan permiso para usarla, lo que provoca errores, bloqueos o que se queden eternamente “esperando vídeo”.

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Para revisar estos permisos, abre la aplicación de Configuración con WIN + I y entra en “Privacidad y seguridad”. Dentro, busca la sección “Cámara”. En la parte superior verás el apartado “Permitir el acceso a la cámara en este dispositivo”. Si indica que el acceso está deshabilitado, pulsa en “Cambiar” y activa la opción.

Justo debajo, encontrarás el interruptor “Permitir que las aplicaciones accedan a la cámara”. Este control global debe estar también activado para que las apps puedan tirar del dispositivo. Si está desactivado, muchas aplicaciones simplemente se quedarán bloqueadas tratando de acceder, sin mostrar un error claro.

En la misma pantalla verás una lista con “Elegir qué aplicaciones de Microsoft Store pueden acceder a la cámara”. Revisa que las apps que usas (por ejemplo, Cámara de Windows, Skype, etc.) tienen el permiso activado. Solo aparecerán aquí las aplicaciones instaladas desde la Microsoft Store.

Para los programas clásicos de escritorio (Teams, navegadores como Edge, Chrome o Firefox, Zoom, Google Meet en el navegador…), desplázate más abajo y asegúrate de que la opción “Permitir que las aplicaciones de escritorio accedan a la cámara” está activada. Si este interruptor está apagado, las videollamadas pueden comportarse de forma errática, quedarse congeladas al intentar iniciar la vista previa o ni siquiera encender la cámara.

4. Actualizar, revertir o reinstalar los controladores de la cámara

Los drivers desactualizados o demasiado nuevos pueden generar inestabilidad, especialmente cuando se combinan con actualizaciones recientes de Windows 11 o de aplicaciones como Teams. Hay dos estrategias que suelen funcionar: actualizar a la última versión estable o, justamente al contrario, retroceder a un controlador anterior que era más fiable.

Para hacerlo, vuelve al Administrador de dispositivos, haz clic derecho sobre tu cámara y entra en “Propiedades”. Dentro, ve a la pestaña “Controlador”. Si el botón “Revertir al controlador anterior” está disponible, pruébalo: esto hará que Windows cargue la versión inmediatamente anterior del driver, algo muy útil si el fallo empezó justo después de una actualización.

Si no se puede revertir o no notas mejoras, prueba con la opción “Actualizar controlador” y deja que Windows busque controladores en línea. En muchos equipos de marca, además, es recomendable visitar la página oficial del fabricante (Dell, HP, Lenovo, ASUS, etc.) y descargar el último paquete de drivers de cámara y chipset válido para tu modelo y para Windows 11.

En casos más rebeldes, puede ser efectivo desinstalar completamente el dispositivo como se comentaba antes: clic derecho, “Desinstalar dispositivo”, marcar “Intentar quitar el controlador de este dispositivo” y reiniciar. A la vuelta, Windows asignará un controlador limpio, sin restos de instalaciones anteriores que pudieran estar corrompidas.

Ten en cuenta que los controladores de la cámara muchas veces dependen también de los drivers gráficos y del chipset de la placa base. Si llevas tiempo sin pasar por la web del fabricante para actualizarlos, es muy recomendable hacerlo: una simple actualización de controlador de gráfica integrada Intel o AMD ha resuelto problemas de cuelgues al usar cámara en cientos de portátiles.

5. Instalar todas las actualizaciones de Windows 11

Microsoft corrige con bastante frecuencia errores relacionados con la cámara, la privacidad y la compatibilidad con apps mediante las actualizaciones de Windows. Ignorar estas actualizaciones puede hacer que arrastres un fallo conocido que ya está solucionado en versiones más recientes.

Pulsa WIN + I para abrir Configuración y entra en “Windows Update”. Pulsa en “Buscar actualizaciones” y espera a que el sistema descargue e instale todo lo que tenga pendiente (incluidos los parches opcionales si afectan a controladores o a componentes multimedia).

Si se instala una gran actualización de características (por ejemplo, un cambio de versión de Windows 11), es posible que el sistema te vuelva a preguntar por permisos de privacidad o reajuste algunos valores por defecto. Después de actualizar conviene repetir una revisión rápida de la sección de “Cámara” dentro de “Privacidad y seguridad” para confirmar que todo sigue activo.

En ocasiones, los fabricantes de portátiles publican también paquetes de actualización que se integran con Windows Update (Dell Command Update, Lenovo System Update, etc.). Si los tienes instalados, lánzalos manualmente para asegurarte de que el firmware de la cámara, la BIOS y otros componentes relacionados están en la última versión recomendada.

Tras aplicar todas las actualizaciones, reinicia el equipo aunque Windows no lo exija expresamente. Muchos cambios en controladores de cámara y GPU no se aplican por completo hasta que el sistema se reinicia, y es frecuente notar mejora en estabilidad después de ese ciclo.

6. Usar el solucionador de problemas de cámara de Windows

Cuando ya has revisado permisos y controladores pero las apps siguen congelándose al activar la cámara, conviene dejar que Windows haga un diagnóstico automático con su herramienta de solución de problemas específica para la cámara.

Para lanzarla, presiona WIN + I, ve a “Sistema” y entra en “Solucionar problemas”. Dentro, haz clic en “Otros solucionadores de problemas” y localiza el apartado “Cámara”. A la derecha verás un botón “Ejecutar”. Púlsalo y se abrirá la experiencia guiada (en versiones recientes se integra con la app “Obtener ayuda”).

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La herramienta revisará configuración, permisos, estado del dispositivo y algunos parámetros internos. En algunos casos propondrá cambios automáticos o te sugerirá pasos adicionales. Aunque no siempre arregla el problema por completo, es útil para confirmar que no hay ningún bloqueo evidente a nivel de sistema.

Si el solucionador detecta que la cámara está siendo usada por otra aplicación, que el dispositivo está deshabilitado o que los permisos están vetados, te lo indicará de forma bastante clara. Esto ayuda mucho cuando, por ejemplo, un programa en segundo plano dejó “enganchada” la cámara y las demás aplicaciones se congelan al intentar acceder.

Una vez completado el asistente, prueba de nuevo con la aplicación que más se te congela (por ejemplo, Microsoft Teams). Si ves alguna mejora, aunque sea ligera, sabrás que vas por el buen camino y podrás seguir afinando en otros apartados.

7. Conflictos entre aplicaciones y uso simultáneo de la cámara

Uno de los motivos más frecuentes de que una app se vuelva lenta al usar la cámara es que otra aplicación ya esté usando el dispositivo o lo haya dejado bloqueado. Esto puede provocar que la imagen no llegue nunca o que el sistema entero se quede pensando al intentar ceder el control de la cámara.

En Windows 11, dentro de Configuración > Privacidad y seguridad > Cámara, verás un apartado de actividad reciente. Ahí se lista qué programas han intentado usar la cámara y en qué momento. Si ves que justo antes de que Teams se congele aparece otra aplicación (por ejemplo, un navegador, una app de grabación o incluso la propia app Cámara de Windows), es probable que haya conflicto.

En ese caso, cierra por completo cualquier programa que pueda estar tirando de vídeo: navegadores con pestañas de videollamada abiertas, aplicaciones de grabación, software de vigilancia, etc. Usa el Administrador de tareas (Ctrl + Shift + Esc) para asegurarte de que se han cerrado de verdad y no han quedado en segundo plano.

Si el problema solo aparece cuando tienes muchas cosas abiertas a la vez (varias apps de videoconferencia, programas pesados, documentos enormes, muchas pestañas del navegador), es posible que estés llegando al límite de recursos del equipo y la cámara sea la gota que colma el vaso. En estos casos, cerrar programas y aligerar la carga del sistema suele ayudar.

Algunos usuarios han comprobado también que desactivar funciones extra como filtros de vídeo, fondos virtuales, desenfoques o correcciones automáticas dentro de la propia app (sobre todo en Teams y Zoom) reduce bastante los cuelgues, ya que se exige menos al procesador y a la GPU.

8. Hacer un arranque limpio para descartar programas en segundo plano

Si sospechas que algún servicio o programa de terceros está interfiriendo con la cámara (por ejemplo, utilidades que vienen preinstaladas por el fabricante, software de seguridad muy agresivo o herramientas de optimización poco fiables), un “arranque limpio” de Windows te ayudará a aislar el problema.

Pulsa WIN + R, escribe msconfig y pulsa Intro. En la ventana “Configuración del sistema”, ve a la pestaña “Servicios” y marca la casilla “Ocultar todos los servicios de Microsoft” para no tocar lo importante. Después, pulsa en “Deshabilitar todos” para desactivar temporalmente los servicios de terceros.

A continuación, ve a la pestaña “Inicio de Windows” o “Inicio” (en versiones modernas te mandará al Administrador de tareas) y desactiva las aplicaciones de inicio que no sean esenciales. Aplica los cambios y reinicia el equipo. Este procedimiento arranca Windows con lo mínimo imprescindible.

Una vez iniciado de nuevo, prueba tu aplicación de videollamadas o la app que se quedaba colgada al activar la cámara. Si el problema desaparece o mejora mucho, sabrás que algún servicio o programa de inicio estaba causando el conflicto. A partir de ahí, tendrás que ir activando elementos poco a poco hasta detectar el culpable.

Es importante recordar que este proceso no es peligroso si sigues los pasos con calma, pero conviene anotar qué desactivas para poder restaurarlo después. Cuando acabes las pruebas, puedes volver a msconfig y reactivar los servicios y programas que realmente necesites en el día a día.

9. Problemas específicos con Microsoft Teams en Windows 11

En muchos casos recientes, los congelamientos al usar la cámara en Windows 11 se dan casi exclusivamente con Microsoft Teams, mientras que Zoom, Google Meet u otras plataformas funcionan sin fallos. Esto apunta a conflictos concretos de Teams con controladores, aceleración gráfica o alguna combinación de hardware y software.

Hay usuarios que han sufrido bloqueos de 30 segundos o más cada vez que encendían la cámara y compartían pantalla, incluso después de reinstalar Windows 11 desde cero, actualizar todos los drivers, la BIOS y probar varias cámaras diferentes. En algunos casos extremos, ni siquiera cambiar la placa base y el módulo de cámara ha eliminado el problema, lo que sugiere causas más profundas de firmware o integración.

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Si en tu caso solo falla Teams, merece la pena probar lo siguiente: instala la última versión del cliente de Teams desde la web oficial de Microsoft (no solo desde la Microsoft Store), revisa en los ajustes de Teams si hay opciones de rendimiento o uso de GPU que puedas desactivar y prueba durante unos días.

Otra prueba muy útil es iniciar sesión en Teams desde otro usuario de Windows (por ejemplo, creando una cuenta local nueva) o incluso usar Teams en el navegador en lugar de la aplicación de escritorio. Si en el navegador va fluido y no se congela al usar la cámara, ya sabrás que el conflicto está en el cliente de escritorio o en la configuración del perfil de usuario.

Cuando nada de esto funciona y solo Teams da problemas, puede que te encuentres ante un bug muy concreto todavía sin resolver para tu modelo de equipo y tu versión de Windows 11. En esos casos, la única opción realista suele ser abrir incidencia con el soporte del fabricante y con Microsoft, o usar temporalmente otras herramientas de videollamada mientras llegan parches.

10. Crear un nuevo usuario local para descartar fallos de perfil

En ocasiones, el origen de los cuelgues al usar la cámara está en un perfil de usuario de Windows dañado: configuraciones corruptas, restos de aplicaciones mal desinstaladas, ajustes de política… Para descartarlo, se puede crear un usuario local nuevo y probar la cámara desde cero.

Haz clic derecho en el botón de Inicio y elige “Administración de equipos”. Dentro, despliega “Usuarios y grupos locales” y entra en “Usuarios”. En el panel derecho, haz clic derecho y selecciona “Usuario nuevo”. Crea la cuenta con un nombre sencillo y una contraseña que recuerdes.

Después, haz doble clic sobre el nuevo usuario, ve a la pestaña “Miembro de” y añádelo al grupo “Administradores” para que tenga permisos suficientes. Aplica los cambios, cierra sesión con tu usuario habitual e inicia sesión con el nuevo perfil.

Una vez dentro de esta cuenta “limpia”, prueba la app Cámara de Windows y la aplicación que te daba problemas (Teams, Zoom, etc.). Si la cámara funciona fluida y las apps ya no se quedan congeladas, es muy probable que el problema esté en la configuración del perfil original.

En ese caso, puedes valorar migrar tus datos al nuevo usuario (documentos, escritorio, favoritos, etc.) y usarlo como cuenta principal, o seguir investigando en el perfil antiguo si necesitas mantenerlo. El simple hecho de confirmar que en otra cuenta todo funciona te da una pista muy valiosa sobre el origen del fallo.

11. Pasos avanzados: diagnóstico adicional y soporte

Si, aun después de revisar conexión física, permisos, controladores, actualizaciones, arranque limpio y nuevo usuario, las aplicaciones siguen congelándose al activar la cámara, toca pasar a un nivel de diagnóstico algo más avanzado.

Un primer paso es abrir el menú Inicio, escribir msinfo y pulsar Intro. Se abrirá la ventana de “Información del sistema”, donde se detalla el hardware y el software de tu equipo: versión de BIOS, modelo de placa, controladores cargados, etc. Esta información suele ser lo que piden los técnicos de soporte de Microsoft o del fabricante del equipo para analizar el caso.

También es recomendable anotar el mensaje exacto de error que muestra la app Cámara de Windows (si aparece alguno) o cualquier código que veas en las aplicaciones que fallan. Aunque parezcan números aleatorios, son la clave para buscar soluciones específicas o para que el equipo de soporte pueda identificar un bug conocido.

Si el PC es de marca (por ejemplo, un Dell Latitude como en uno de los casos más comentados), merece la pena abrir un ticket con el soporte oficial del fabricante. En situaciones límite han llegado a cambiar placa base, pantalla y módulo de cámara, y aunque a veces no sea un problema puramente de hardware, estos cambios ayudan a descartar componentes físicos defectuosos.

Cuando ni siquiera el cambio de placa y cámara resuelve los cuelgues, todo apunta a incompatibilidades más profundas entre firmware, drivers y ciertas versiones de Windows o de las aplicaciones de videollamada. En estos escenarios, la solución real suele pasar por esperar a nuevas actualizaciones o, si es posible, ajustar la configuración (por ejemplo, desactivar funciones avanzadas de vídeo o usar una cámara USB externa diferente).

La combinación de revisar permisos, mantener el sistema y los drivers al día, evitar conflictos con otras apps, probar con arranque limpio y cuentas nuevas y, cuando toque, tirar de soporte técnico, suele devolver una experiencia de cámara fluida y estable en Windows 11 en la mayoría de equipos, evitando esos bloqueos tan molestos al usar videollamadas o grabar vídeo.

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